Gibson es una coctelería clásica en la Plaça del Mercat 18, en el corazón de Palma, junto al Passeig del Born y a pocos pasos de la catedral. Abierto en 2005 y parte de la palmesana Punxuat Grup, el bar abre cada día del año y se ha convertido en un local de habituales donde los camareros saben lo que vas a tomar nada más entrar.

Qué hace especial a Gibson
El interior recuerda a un antiguo bar parisino. Un mural al estilo de Toulouse-Lautrec, diseñado por el artista Biel Bover, y espejos dorados pintados por artistas locales dan a la sala un aire cálido y refinado. Es, a propósito, un local que da prioridad a las copas: nada de teatro conceptual, solo oficio en la barra. El lema de la casa lo resume bien: aquí no se juega con la sofisticación, se prefieren los clásicos.
Del café de la mañana al berenar de la tarde y al cóctel de última hora, Gibson cubre todo el día: de lunes a sábado de 8 a 2 h y los domingos desde las 8:30 h. Su vecino directo en la misma plaza es el Bar Nicolás, formando ambos la esquina coctelera de la Plaça del Mercat.

Los cócteles y el Dry Martini
El protagonista es el Dry Martini, perfeccionado durante años por el maestro de barra Pere Sampol y continuado por sus discípulos: para muchos, la firma de la casa. A su lado, el Gibson homónimo, un martini servido con una cebollita en vinagre en lugar de una aceituna.
La carta se mantiene breve y clásica. Negroni, Manhattan, Margarita, Gin Tonic, Mojito y Caipiriña forman parte del repertorio fijo: cócteles que no necesitan puesta en escena y viven del buen hacer detrás de la barra.

La terraza y la Plaça del Mercat
El verdadero atractivo es la terraza que da a la plaza. Las fachadas modernistas de la Plaça del Mercat enmarcan las mesas como pocos lugares de Palma pueden. Lo mejor es a primera hora de la tarde, antes de que la plaza se llene: si quieres mesa fuera, conviene llegar pronto. La plaza está en pleno Centre, a un cómodo paseo de la catedral y de las calles comerciales.

De la cocina y la región
La cocina sigue arraigada en la región y se entiende como acompañamiento de la copa, no como protagonista. Hay llonguets con embutidos de La Pajarita, sobrasada ecológica casera de Son Cànaves y pan del Forn de la Pau: pequeños y honestos clásicos mallorquines que maridan con el vaso.




