Can March en Palma: arquitectura palaciega y arte moderno

Can March introduce en pleno centro histórico de Palma en un mundo palaciego sorprendentemente joven. El edificio, también conocido como Palau March, no se construyó hasta el siglo 20, pero parece deliberadamente más antiguo gracias a su patio ricamente ornamentado, la galería abierta y las referencias a los palacios barrocos mallorquines e italianos. Precisamente este contraste constituye su atractivo: no es una residencia nobiliaria desarrollada a lo largo de los siglos, sino la residencia urbana cuidadosamente escenificada de una influyente familia de empresarios mallorquines.
El palacio se encuentra en las inmediaciones de la catedral, Almudaina y el actual Parlamento de las Baleares. Entre estos monumentos cargados de historia, Can March no se impone mediante murallas medievales, sino por la calidad de sus materiales, la decoración y una arquitectura concebida para hacer visible el rango social. Quien quiera comprender la historia arquitectónica de Palma encontrará aquí un revelador contrapunto al gótico, el Renacimiento y el Modernisme.
Hoy, la antigua residencia familiar alberga la sede de la Fundación Bartolomé March Servera y funciona como museo. Resulta especialmente característica la combinación de arquitectura y arte: esculturas modernas y contemporáneas se distribuyen por patios, jardines y estancias palaciegas. Por ello, la visita es igualmente apropiada para amantes del arte, aficionados a la arquitectura y todos aquellos que deseen descubrir un lugar menos evidente entre los grandes monumentos del casco antiguo.
Sin embargo, Can March no debe confundirse con el Museu Fundación Juan March, que también se encuentra en el casco antiguo de Palma. Tras estos nombres parecidos hay edificios y colecciones diferentes. El Palau March gira en torno a la antigua residencia familiar, su arquitectura historicista, el gran patio y los fondos artísticos expuestos por la fundación.
Historia e importancia
Al principio no hubo tanto el deseo de una tranquila residencia familiar como un gesto social imposible de pasar por alto. El financiero Juan March Ordinas mandó construir la residencia en uno de los lugares más simbólicos de Palma: junto a la catedral La Seu, el palacio real La Almudaina y el antiguo Casino, que hoy alberga el Parlamento de las Baleares. Quien construía aquí se situaba deliberadamente en el centro representativo de la ciudad.
Juan March Ordinas
Juan March Ordinas nació en 1880 en Mallorca y pasó de unos orígenes relativamente modestos a convertirse en uno de los empresarios más ricos de la isla. Sus actividades económicas abarcaban desde el comercio y el negocio inmobiliario hasta el transporte marítimo, la energía y las operaciones financieras. En 1926 fundó Banca March. Su biografía está estrechamente vinculada a la historia económica y social de Mallorca durante la primera mitad del siglo 20 y ha sido objeto de reiteradas controversias por sus métodos empresariales y sus conexiones políticas.
En este contexto, la residencia urbana no puede interpretarse simplemente como una vivienda, sino como la expresión arquitectónica de un enorme ascenso social. Su ubicación y el esfuerzo invertido debían transmitir el rango del promotor con tanta claridad como la elección de un estilo palaciego vinculado a formas de poder y representación más antiguas.
La construcción del palacio
El palacio se construyó durante la primera mitad del siglo 20. El responsable del proyecto fue el arquitecto madrileño Luis Gutiérrez Soto, considerado uno de los arquitectos españoles más prestigiosos de su época. Para él, la residencia March fue uno de los trabajos más destacados de su trayectoria, tanto por la relevancia del cliente como por la envergadura y complejidad del proyecto.
Gabriel Alomar Esteve también desempeñó un papel importante en las obras como director del proyecto. En la ejecución participaron numerosos artistas y especialistas de prestigio. Esto explica por qué Can March no parece una reconstrucción esquemática de un palacio histórico: su arquitectura vive de materiales cuidadosamente armonizados, distintas técnicas decorativas y un trabajo de detalle inusualmente rico.
El diseño historicista se inspiró sobre todo en los palacios barrocos mallorquines e italianos. Así surgió durante el siglo 20 un edificio que dialoga deliberadamente con formas mucho más antiguas, sin copiar un único modelo. En su lugar, reúne motivos de la arquitectura palaciega mediterránea en una nueva residencia creada para este promotor.
De residencia familiar a museo
Durante décadas, el edificio sirvió a la familia March como residencia en Palma. Más tarde se convirtió en la sede principal de la Fundación Bartolomé March Servera. Bartolomé March Servera, hijo de Juan March, fue decisivo para la creación de la fundación y sus fondos artísticos. En 2003, la familia abrió el palacio al público e hizo accesible la combinación de residencia privada y colección.
Esta transformación es fundamental para la importancia actual del edificio. Can March no solo conserva las estancias y fachadas de una familia influyente, sino que también muestra cómo la riqueza privada se tradujo en arquitectura y colecciones de arte. Por tanto, el palacio habla al mismo tiempo de ascenso social, afán representativo, arquitectura española del siglo 20 y posterior transformación de una casa privada en institución cultural.
Qué ver
El patio ya deja claro que Can March fue concebido para causar impresión. No es una simple zona de paso, sino el auténtico espacio de recepción del palacio. Desde aquí, la fachada principal, la galería abierta y el jardín elevado de la terraza se presentan como una composición unitaria. La arquitectura y los ejes visuales se organizaron de modo que el edificio se revelara poco a poco.
El patio
El patio está considerado una de las partes más impresionantes del conjunto. Su carácter mediterráneo surge de la interacción entre el espacio abierto, la arquitectura decorada y las fachadas que lo rodean. A diferencia del sobrio vestíbulo de un museo, aquí la visita comienza ya al aire libre o, más exactamente, en la transición entre exterior e interior.
Merece especialmente la pena no continuar de inmediato. Desde el patio puede apreciarse cómo el edificio adopta motivos palaciegos históricos y, al mismo tiempo, los ordena de manera teatral. Las fachadas no son solo límites, sino que forman un escenario representativo. Columnas, vanos, galerías y elementos ornamentales dirigen la mirada hacia arriba y a través de varios niveles.
De este modo, el patio cumple la misma función que los patios de muchos antiguos palacios urbanos de Palma: organiza el acceso y crea distancia entre la calle y la zona residencial. En Can March, sin embargo, este motivo se reinterpretó en el siglo 20 y se combinó con la escala de una residencia privada especialmente suntuosa.
La fachada principal y la galería abierta
Sobre el patio se eleva la elaborada fachada principal. Su ornamentación figura entre los elementos más refinados del edificio. Resulta especialmente característica la galería abierta, cuyo ritmo aligera la pesada presencia del volumen palaciego. Evoca las logias mediterráneas y, al mismo tiempo, crea una conexión entre las estancias interiores, el patio y el paisaje urbano.
Aquí se manifiesta con especial claridad el enfoque historicista de Luis Gutiérrez Soto. Las influencias barrocas mallorquinas e italianas no se presentan como piezas aisladas, sino que determinan las proporciones, los vanos y la decoración. El edificio quiere ser interpretado como un palacio, aunque su construcción pertenezca a la época moderna.
Para quienes se interesan por la arquitectura, precisamente aquí se encuentra el aspecto más fascinante. Can March no es medieval ni barroco, aunque juega con ambas ideas. Una observación atenta revela una mirada retrospectiva deliberadamente compuesta: la historia se convirtió aquí en el lenguaje formal de una nueva élite social.
El jardín de la terraza
Por encima del patio se abre el jardín de la terraza como mirador sobre el corazón de Palma. Su ubicación vincula el palacio con el casco antiguo que lo rodea. La vista no se dirige hacia un paisaje cerrado de parque, sino hacia aquel entorno urbano que fue decisivo para elegir el solar.
Por eso, la terraza no solo es una de las zonas más agradables de la casa, sino también una de las que mejor explican su sentido. Desde aquí se comprende hasta qué punto Can March fue situado deliberadamente entre los grandes monumentos de Palma. La catedral, Almudaina y los edificios representativos del entorno forman el marco histórico en el que se inscribe la residencia.
También las esculturas adquieren al aire libre un efecto diferente del que tendrían en una sala cerrada. Las formas, superficies y espacios intermedios reaccionan a la cambiante luz del día y a la arquitectura del jardín. En lugar de separar el arte y el palacio, la presentación hace visible su relación.
La colección de esculturas
Can March alberga una parte importante de la colección de escultura moderna y contemporánea de la fundación. Las obras se distribuyen por patios, jardines y el interior del palacio. Entre los artistas representados figuran Eduardo Chillida, Henry Moore, Auguste Rodin, Barbara Hepworth, Max Bill, Pietro Consagra, Agustín Cárdenas y Eusebio Sempere. Estos nombres representan concepciones muy distintas de la escultura, de modo que el recorrido no se convierte en una simple sucesión de obras individuales, sino que reúne diferentes creaciones de destacados escultores.
Esta contraposición alcanza su mayor fuerza allí donde una escultura moderna aparece ante muros historicistas. El palacio intenta recrear arquitectónicamente el pasado, mientras que las esculturas hablan los lenguajes formales del siglo 20. Ambos niveles no compiten, sino que se realzan mutuamente. El aspecto antiguo del edificio parece escenificado de forma más consciente, mientras que las obras abstractas adquieren una presencia espacial adicional gracias al marco insólito.
Las antiguas zonas residenciales y representativas
En el interior sigue siendo evidente que la casa no fue concebida originalmente como un museo neutral. Era una residencia privada cuyas estancias debían acoger tanto la vida familiar como la representación social. La elección de materiales y la decoración prolongan el despliegue del patio. Por ello, los visitantes no recorren salas de exposición intercambiables, sino una arquitectura con una identidad propia y muy definida.
Este origen modifica la percepción del arte. Las puertas, las secuencias de estancias y las superficies decorativas siguen formando parte de la experiencia. Quien solo presta atención a los rótulos y a los objetos individuales puede pasar por alto que el propio edificio es la pieza expuesta más grande. Conviene alternar repetidamente la mirada: primero hacia la obra de arte, después hacia su ubicación y, por último, hacia el espacio que la rodea.
La visita
El recorrido comienza mentalmente antes de llegar a la entrada. Entre la catedral, Almudaina y el Parlamento, Can March parece en un primer momento otro palacio histórico del casco antiguo. Solo al conocer su época de construcción cambia esa impresión. Por ello, merece la pena contemplar primero el exterior sin prisas y buscar después en el patio aquellos elementos que permiten interpretar el edificio como una escenificación palaciega deliberadamente diseñada.
Del patio a la terraza
Para la visita resulta apropiado seguir una secuencia de lo grande a lo pequeño. Primero, el patio, la fachada y la galería abierta presentan el marco arquitectónico. Después pasan a primer plano las esculturas y sus distintas ubicaciones. El jardín de la terraza no debe tratarse únicamente como un mirador, sino como parte de la composición general: desde allí se hace especialmente visible la estrecha relación entre la residencia y el centro histórico.
El tiempo necesario depende en gran medida del interés de cada persona. Quien desee ver principalmente el edificio y el patio recorrerá la casa con mayor rapidez. Los amantes del arte pueden dedicar mucho más tiempo a las esculturas, sus ejes visuales y los contrastes entre la forma abstracta y la decoración historicista. Por eso, un intervalo fijo sería poco útil; Can March permite tanto una parada concentrada como una visita museística más profunda.
Funcionamiento actual de las visitas
Antes de la visita deben consultarse directamente con la institución las condiciones de apertura y las tarifas vigentes. Esto es especialmente importante si Can March está previsto como punto fijo del programa entre la catedral y Almudaina. La fundación también organiza actividades culturales y conciertos, por lo que el funcionamiento de determinadas zonas puede cambiar.
Su ubicación resulta conveniente para organizar el orden de una jornada por el casco antiguo. El palacio puede incorporarse a un recorrido por el centro monumental sin necesidad de traslados adicionales. Sin embargo, quien quiera experimentar su arquitectura con atención no debería tratar la visita como un apresurado relleno entre actividades: el patio, la galería y la terraza solo se revelan plenamente cuando hay tiempo suficiente para contemplarlos desde diferentes posiciones.
Atención en lugar de exhaustividad
La principal fortaleza de la casa no reside en la cantidad de estancias que puedan marcarse rápidamente como vistas. Lo decisivo es la interacción de tres niveles: la biografía de la familia March, la arquitectura palaciega historicista y la escultura moderna. Un buen recorrido relaciona estos niveles en lugar de considerarlos por separado.
Resulta especialmente revelador volver a mirar el patio al final de la visita. Después de conocer las estancias interiores y la colección, la decoración, la galería y la organización espacial suelen percibirse de manera diferente que al entrar. Lo que inicialmente parecía un antiguo palacio urbano puede interpretarse entonces como una construcción cuidadosamente diseñada en el siglo 20.
Cómo llegar y aparcar
Desde el aeropuerto de Palma, el trayecto conduce primero por la Ma-19 hasta la capital de la isla. Hasta Palma hay 11 kilómetros por carretera y el viaje dura alrededor de 20 minutos. Estos datos se refieren expresamente al trayecto hasta Palma, no hasta la misma entrada de Can March. El último tramo conduce al centro histórico.
En coche hasta el casco antiguo
Can March se encuentra en el núcleo monumental, cerca de la catedral y Almudaina. Para quienes llegan en coche suele ser más práctico dirigirse a un aparcamiento situado en el límite de esta zona del casco antiguo que buscar una plaza justo al lado del palacio. El aparcamiento Parc de la Mar es un punto de partida adecuado para visitar la catedral, Almudaina y la parte meridional del casco antiguo. Se puede acceder, entre otras vías, por la Avenida de Gabriel Roca o la Avinguda d’Antoni Maura.
Desde el aparcamiento, el último tramo se recorre a pie hasta la zona situada por encima del Parc de la Mar. Así se llega a Can March desde la dirección en la que la catedral y el palacio real también dominan el paisaje urbano. Esta opción evita buscar aparcamiento en las estrechas calles que rodean el edificio y puede combinarse bien con un recorrido más largo por el casco antiguo.
En autobús
Varias paradas urbanas se encuentran en una zona accesible del casco antiguo. Entre ellas están pl. de Cort, pl. d’en Coll, pl. de sa Quartera y pl. del Mercat. La más conveniente depende de la línea utilizada y del punto de partida. Desde todas ellas, el resto del trayecto se hace a pie por el centro en dirección a la catedral y Almudaina.
Para orientarse, resulta más útil tomar como referencia la zona monumental que limitarse al nombre Can March, que en Mallorca también aparece asociado a otros establecimientos y edificios. Por tanto, debe utilizarse como destino Palau March o el museo de la Fundación Bartolomé March Servera, cerca de La Seu y La Almudaina.
A pie por Palma
Dentro del casco antiguo, la mejor opción es integrar el palacio en un recorrido a pie. El centro histórico de Palma está formado por una red de calles estrechas, plazas y ejes representativos en la que muchos edificios importantes se encuentran muy próximos entre sí. El paso desde el centro más concurrido hasta el barrio de la catedral ya forma parte de la aproximación a la casa.
Quien llegue desde Plaça de Cort o Plaça del Mercat atravesará el casco antiguo hacia la zona monumental, situada a mayor altura. Desde Parc de la Mar, las referencias son la catedral y Almudaina. Junto a estos imponentes vecinos, la residencia comparativamente joven resulta especialmente interesante, porque su aspiración de grandeza histórica puede compararse directamente con auténticos monumentos medievales.
Líneas de autobús a Can March
| Línea | Trayecto | Salidas/día | Primera | Última |
|---|---|---|---|---|
| 35 | Aquàrium - Pl. Reina | Catedral | 8 | 07:10 | 15:20 |
| 3 | Pont d'Inca / Joan Carles I | 6 | 07:37 | 10:06 |
| 25 | s'Arenal - Pl. Reina | Catedral | 6 | 09:45 | 12:41 |
| 46 | la Bonanova - Gènova - Sindicat (dreta) | 6 | 07:20 | 09:15 |
| 47 | Gènova - la Bonanova - Sindicat (esquerra) | 6 | 07:30 | 09:00 |
| 20 | Portopí - Son Espases | 3 | 07:17 | 08:51 |
De los horarios oficiales GTFS (TIB/SFM), sin tiempo real. Las cifras agrupan todas las paradas del municipio; fines de semana y festivos varían; conviene confirmarlo antes de viajar.
Cómo llegar en autobús
662-pl. de Cort · 0,1 km en línea recta
- CCCircular Centre Ciutat · 08:00–08:00 · Täglich
663-pl. d'en Coll · 0,2 km en línea recta
- CCCircular Centre Ciutat · 08:00–08:00 · Täglich
664-pl. de sa Quartera · 0,2 km en línea recta
- CCCircular Centre Ciutat · 08:00–08:00 · Täglich
106-pl. del Mercat · 0,3 km en línea recta
- 3Pont d'Inca / Joan Carles I · 08:00–08:00 · Täglich
- 4Ses Illetes - Pl. Columnes · 08:00–08:00 · Täglich
- 7Son Gotleu - Son Serra - Sa Vileta / Son Vida · 08:00–08:00 · Täglich
- 20Portopí - Son Espases · 06:06–22:40 · Täglich
52-pl. del Mercat · 0,3 km en línea recta
- 4Ses Illetes - Pl. Columnes · 08:00–08:00 · Täglich
- 7Son Gotleu - Son Serra - Sa Vileta / Son Vida · 08:00–08:00 · Täglich
- 20Portopí - Son Espases · 06:06–22:40 · Täglich
- 35Aquàrium - Pl. Reina | Catedral · 06:21–22:41 · Täglich
983-Jutjats Nous · 0,4 km en línea recta
- CCCircular Centre Ciutat · 08:00–08:00 · Täglich
453-pl. de la Reina - Catedral · 0,4 km en línea recta
- 25s'Arenal - Pl. Reina | Catedral · 06:36–21:01 · Täglich
105-pl. de Joan Carles I - Catedral · 0,4 km en línea recta
- 3Pont d'Inca / Joan Carles I · 08:00–08:00 · Täglich
- 4Ses Illetes - Pl. Columnes · 08:00–08:00 · Täglich
- 7Son Gotleu - Son Serra - Sa Vileta / Son Vida · 08:00–08:00 · Täglich
- 20Portopí - Son Espases · 06:06–22:40 · Täglich
986-pl. de la Reina - Catedral · 0,4 km en línea recta
- 35Aquàrium - Pl. Reina | Catedral · 06:21–22:41 · Täglich
- CCCircular Centre Ciutat · 08:00–08:00 · Täglich
7-pl. de la Reina - Catedral · 0,5 km en línea recta
- 35Aquàrium - Pl. Reina | Catedral · 06:21–22:41 · Täglich
1-Sindicat - Àrea d'intercanvi Sindicat · 0,5 km en línea recta
- 46la Bonanova - Gènova - Sindicat (dreta) · 08:00–08:00 · Täglich
- 47Gènova - la Bonanova - Sindicat (esquerra) · 08:00–08:00 · Täglich
1048-pl. de Joan Carles I · 0,5 km en línea recta
- 25s'Arenal - Pl. Reina | Catedral · 06:36–21:01 · Täglich
- 35Aquàrium - Pl. Reina | Catedral · 06:21–22:41 · Täglich
Datos de horarios: GTFS oficial (TIB/EMT), sin tiempo real — confirma los horarios antes de viajar.
En los alrededores
Pocos lugares podrían expresar con mayor claridad la intención que hay detrás de Can March. Bastan unos pasos para pasar de la demostración privada de poder de un financiero a los símbolos políticos y religiosos más antiguos de Palma. Por eso, el edificio no debe contemplarse de forma aislada; su contexto urbano forma parte de su historia.
Catedral La Seu y Almudaina
La catedral La Seu y el palacio real La Almudaina constituyen la combinación más evidente. Ambos pertenecen a una capa histórica mucho más antigua que Can March. La comparación directa muestra cómo la residencia del siglo 20 trabaja con ideas heredadas de dignidad, monumentalidad y arquitectura palaciega mediterránea.
Esta proximidad resulta ideal para un recorrido temático. La Seu representa la dimensión gótica y religiosa de Palma; Almudaina, el poder y la historia política; Can March, el ascenso social de una familia de empresarios durante la modernidad. Tres funciones arquitectónicas muy diferentes aparecen muy próximas entre sí y explican conjuntamente cómo se expresa el poder mediante la arquitectura.
Parlamento y centro histórico
El Parlamento de las Baleares también forma parte del entorno urbano inmediato. El edificio sirvió anteriormente como Casino y ya era un vecino destacado cuando se construyó la residencia March. La elección de un solar entre instituciones de este tipo no fue casual, sino un elemento central de la representación.
Desde aquí se puede continuar hacia el resto del casco antiguo. Plaça de Cort, Plaça del Mercat y Plaça Major conducen a zonas donde se encuentran trazados medievales, palacios urbanos posteriores y arquitectura de principios del siglo 20. Can March funciona en este entramado como un nexo insólito: formalmente inspirado en palacios más antiguos, pero en realidad una obra de la modernidad.
Parc de la Mar
Por debajo de la catedral y Almudaina, Parc de la Mar abre la vista hacia la silueta monumental de Palma. Quien combine Can March con un paseo por allí experimentará primero el palacio dentro de su estrecho entorno del casco antiguo y después como parte de un conjunto urbano más amplio. Este cambio de perspectiva ayuda a comprender la ubicación especial del solar.
El parque es, al mismo tiempo, una transición práctica entre el recorrido cultural y la zona costera de Palma. En lugar de desplazarse inmediatamente a otra zona después de visitar el museo, se puede seguir explorando el entorno a pie. En Can March resulta especialmente recomendable, porque la ubicación, los edificios vecinos y las relaciones visuales cuentan casi tanto sobre la casa como sus estancias interiores.
Información útil para la visita
El nombre es el primer posible motivo de confusión. Can March o Palau March designa aquí la antigua residencia de la familia March en el barrio de la catedral de Palma. No se refiere al restaurante homónimo de Manacor, a Ca’s Patró March en Cala Deià ni a una villa vacacional con un nombre parecido. El Museu Fundación Juan March también es otro museo de Palma.
Situar correctamente el palacio
Los visitantes no deben esperar un palacio nobiliario medieval. El edificio se construyó en el siglo 20 y utiliza formas históricas de manera completamente deliberada. Quien tenga presente esta fecha comprenderá mejor sus detalles: los ornamentos, la galería y el patio no solo hablan de estética barroca, sino también de cómo un financiero moderno quiso inscribirse mediante la arquitectura en la élite histórica de Palma.
Can March tampoco es una sala de exposiciones neutral. El arte aparece en una antigua residencia privada de marcado carácter decorativo, cuya arquitectura exige a veces tanta atención como las obras expuestas. La aproximación más enriquecedora consiste en contemplar ambos aspectos conjuntamente y prestar atención a la colocación de las esculturas en el patio, el jardín y las estancias interiores.
Con niños
Para las familias, el patio, la galería abierta, el jardín de la terraza y las esculturas de gran formato ofrecen puntos de acceso especialmente visuales. En lugar de intentar explicar cada detalle de la historia del arte, el recorrido puede plantearse a través de formas, materiales y contrastes: ¿qué escultura parece pesada, cuál abierta, cuál geométrica? ¿Dónde modifica el fondo del palacio el efecto de una obra?
Como se trata de una colección de arte instalada en una residencia representativa, conviene contemplarla con calma. Para los niños suele resultar más provechoso seleccionar unas pocas obras llamativas que intentar abarcar por completo todas las zonas.
Ropa y planificación de la visita
El recorrido combina espacios interiores con el patio y la zona de la terraza. Por tanto, la ropa debe ser adecuada tanto para las salas del museo como para las zonas abiertas. Como Can March se integra especialmente bien en un paseo más largo por el casco antiguo, conviene llevar calzado cómodo. Los caminos alrededor de la catedral y Almudaina no suelen recorrerse únicamente para visitar el palacio, sino como parte de un itinerario urbano más amplio.
Antes de desplazarse, se recomienda comprobar las condiciones actuales de visita. Así puede evitarse que un evento o un cambio en la accesibilidad de determinadas zonas afecte al recorrido previsto. Quien acuda principalmente por la arquitectura también debería reservar suficiente atención para el patio y la terraza, en lugar de planificar exclusivamente las estancias interiores.
Consejos de los locales
Contempla el patio dos veces
El patio produce una impresión diferente después del recorrido que al entrar. Quien vuelva a mirarlo al final reconocerá con mayor claridad cómo la fachada principal, la galería abierta y el jardín de la terraza fueron concebidos como una escenificación conjunta de recepción.
Compara la escultura y el escenario
Ante las esculturas merece la pena cambiar de posición. Las obras de Chillida, Moore, Hepworth o Sempere modifican su efecto frente a la fachada ornamentada, el patio abierto y el jardín: la ubicación forma parte de la experiencia.
Ten presente la época de construcción
Can March parece deliberadamente un palacio más antiguo, pero se construyó en el siglo 20. Con este dato, las referencias barrocas y la rica decoración se convierten en huellas de la representación social.
Busca el March correcto
Para los mapas y la navegación es mejor utilizar «Palau March» o la Fundación Bartolomé March Servera, cerca de la catedral y Almudaina. En Mallorca hay varios restaurantes, villas e instituciones con nombres parecidos.
Lee la terraza como un plano urbano
No te limites a contemplar las vistas desde el jardín de la terraza: la catedral, Almudaina y el actual Parlamento explican por qué Juan March eligió precisamente este solar para su representativa residencia urbana.