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Faro de Cala Figueira – faro al borde de la bahía de Palma

Faro de Cala Figueira, Mallorca
Peptorro, Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0 (recortada/redimensionada via mallorca.com)Las adaptaciones de esta imagen se publican bajo la misma licencia.

El Faro de Cala Figueira se alza donde la bahía de Palma se abre por su lado occidental al Mediterráneo. Una espiral negra asciende alrededor de la torre blanca y, detrás, casi solo queda el horizonte. El faro de Sol de Mallorca no es una atracción turística clásica con exposición y centro de visitantes, sino una señal marítima todavía en funcionamiento en un paisaje costero agreste.

Precisamente esta sobriedad hace atractiva la visita. No solo pueden verse la torre, la linterna y los antiguos edificios residenciales y de servicio, sino también vestigios de una época en la que el combustible y las provisiones se transportaban desde el mar. Los restos del pequeño embarcadero y del antiguo camino de abastecimiento lo cuentan de forma más gráfica que cualquier vitrina.

El cabo resulta especialmente apropiado para quienes desean combinar senderismo costero, tecnología marítima y fotografía. Sin embargo, el camino exige más preparación que una breve parada junto a un faro de carretera: el terreno es irregular en algunos tramos, faltan sombra y servicios, y el borde de la costa requiere atención.

Este Faro de Cala Figueira no debe confundirse con el pueblo pesquero de Cala Figuera, cerca de Santanyí, ni con la cala del mismo nombre en Cap de Formentor. Aquí se trata exclusivamente del faro situado en Cap de Cala Figuera, junto a Sol de Mallorca, en el suroeste de la isla.

Historia e importancia

Al amanecer del 1 de abril de 1953, el «Ciudad de Palma» encalló en Punta de Mulá. No hubo víctimas mortales, pero el episodio muestra por qué era tan importante disponer de una señal marítima fiable en este rincón de Mallorca. El cabo marca el extremo occidental de la bahía de Palma; aquí los barcos se encuentran con una costa expuesta que, durante los fuertes temporales del suroeste, llegaba a afectar incluso al funcionamiento del faro.

El diseño de Emili Pou

La instalación fue diseñada por Emili Pou. Entró en servicio el 31 de julio de 1860, inicialmente como faro de sexto orden con luz blanca fija. En realidad, la señal recibió una óptica de quinto orden. Como fuente de luz se utilizaban lámparas con un nivel constante de combustible, una tecnología que todavía requería mantenimiento continuo, suministros y la presencia de fareros.

Al principio, el abastecimiento se realizaba en barco. Por ello se construyeron en la roca un pequeño embarcadero y un camino por el que podían transportarse el combustible y los alimentos desde el mar hasta los edificios. Aún hoy pueden reconocerse restos de ambas estructuras. Constituyen un capítulo poco conocido, pero especialmente revelador, de su historia: el Faro no era solo una torre, sino también un lugar aislado de trabajo y residencia con su propia línea de abastecimiento.

De la luz fija a la señal de destellos

En 1919 cambió la característica de la señal luminosa. Unas pantallas giratorias situadas delante de la óptica producían dos ocultaciones en un ciclo de diez segundos. El acetileno necesario se generaba en un gasógeno instalado en un anexo. Cuando este sistema falló en 1950, el personal volvió a utilizar lámparas Maris y Aladdin alimentadas con petróleo, que se empleaban de forma alterna.

La gran transformación técnica llegó en 1962. La antigua linterna fue sustituida por un modelo adecuado para la navegación marítima y aérea, la torre se elevó y la señal se electrificó. Al mismo tiempo se instaló una nueva óptica de cuarto orden. Desde esta modernización, la característica que continúa utilizándose consiste en un grupo de cuatro destellos blancos dentro de un periodo de veinte segundos. En aquella época, unas lámparas eléctricas de 1.500 vatios producían la luz.

Radiofaro y El Toro

Durante un tiempo, las tareas de la estación se extendieron más allá del propio cabo. Después de que en 1926 se instalara una baliza automática en la pequeña isla de El Toro, los fareros de Cala Figuera también se encargaron del mantenimiento de esta señal marítima. Para ello, los recogían en el embarcadero del Faro y los trasladaban a la isla.

En septiembre de 1970 comenzó a funcionar un radiofaro junto al faro; ese mismo año se ampliaron las viviendas. Más tarde, el radiofaro fue sustituido por una estación de GPS diferencial. Por ello, el Faro de Cala Figueira no es una reliquia abandonada. Sigue siendo una señal de navegación activa, aunque la automatización y la tecnología por satélite hayan reemplazado el antiguo entorno de vida y trabajo de los fareros.

Qué se puede ver

Incluso desde lejos queda claro por qué la torre posee una marca diurna tan memorable. Una espiral negra recorre el fuste blanco y cónico, haciendo que resulte inequívocamente reconocible incluso sin luz. Esta pintura procede de la fase de modernización integral y distingue claramente el Faro de muchos de los faros costeros blancos más sencillos de Mallorca.

La torre con la espiral negra

La torre tiene 24 metros de altura. Su linterna alcanza una altura focal de 45 metros sobre el mar. Ambos datos pueden apreciarse bien en el lugar: la construcción en sí no parece enorme, pero gana presencia gracias a su posición en el cabo y al horizonte despejado. Sobre el fuste cónico se encuentra la linterna, que en 1962 sustituyó al modelo anterior.

A la luz del día, la espiral es el detalle dominante. Según el punto de vista, aparece como una ancha franja negra, como una división diagonal o como un motivo casi gráfico ante el cielo y el mar. Por eso, a los fotógrafos les conviene no retratar la torre únicamente de frente. Un pequeño cambio de perspectiva basta para que la franja parezca recorrer el fuste de otra manera.

La señal luminosa activa

Al caer la noche, la característica luminosa permite identificar el faro. El Faro emite cuatro destellos blancos en un ciclo de veinte segundos. La luz no es visible en todas las direcciones, sino que funciona dentro de un sector determinado sobre el mar.

El equipamiento técnico incluye además una señal de niebla. Produce, en un ciclo de diez segundos, dos señales de dos segundos de duración cada una. A ello se suma la estación de GPS diferencial que sustituyó al antiguo radiofaro. Tras la silueta romántica se oculta, por tanto, una moderna infraestructura de navegación: la torre no es un simple decorado, sino una parte activa de la seguridad del tráfico marítimo.

Edificios residenciales y de servicio

Al pie de la torre se encuentran los edificios pertenecientes a la estación. Su historia explica por qué el conjunto abarca más que el propio soporte de la luz: aquí vivían y trabajaban los fareros, y aquí se almacenaban el combustible y los equipos técnicos. En 1970 se ampliaron las viviendas, en una época en la que el funcionamiento ya estaba electrificado, pero todavía había personal que desempeñaba tareas en el lugar.

Los fuertes vientos del suroeste muestran hasta qué punto está expuesto el conjunto de edificios. Debido a la escasa altura del acantilado, durante los temporales intensos las olas podían alcanzar las instalaciones del faro. Por ello, la ubicación junto al agua no solo es impresionante desde el punto de vista paisajístico; también condicionó el mantenimiento, la conservación de los edificios y la vida cotidiana de la estación.

Embarcadero y camino de abastecimiento

Es fácil pasar por alto los restos del pequeño embarcadero situado debajo del faro. Desde allí ascendía por la roca el camino de abastecimiento construido expresamente. Por él llegaban las provisiones y el combustible hasta la estación cuando las entregas todavía se realizaban en barco. Quien observe esta zona costera reconocerá en estas estructuras una solución práctica al aislamiento del lugar.

Estos vestigios se encuentran entre los detalles más interesantes del Faro de Cala Figueira. Vinculan directamente la construcción con el mar que debía proteger. Al mismo tiempo, recuerdan que antiguamente el funcionamiento de un faro dependía de muchas tareas invisibles: atracar, descargar, subir los suministros, alimentar las lámparas y mantener la óptica operativa.

El cabo y las vistas al mar

Desde el promontorio rocoso se abre la vista sobre el Mediterráneo y la parte exterior de la bahía de Palma. Pueden observarse tanto las embarcaciones que pasan como las aves marinas sobre la costa. Las rocas escarpadas aportan profundidad al panorama y ayudan a comprender por qué se eligió precisamente este cabo para instalar una señal luminosa.

La mejor impresión no siempre se obtiene justo al lado de la construcción. Los puntos de observación situados a cierta distancia muestran la silueta completa formada por la torre, los edificios anexos y la línea costera. En el borde de los acantilados se requiere prudencia: el terreno es agreste y no se debe abandonar el camino seguro para hacer una fotografía.

La visita

El Faro de Cala Figueira se descubre poco a poco. Primero, el camino atraviesa el paisaje costero; después, la espiral blanca y negra aparece por encima del terreno, y solo al acercarse al cabo se perciben los edificios, las rocas y el mar abierto como partes de una misma estación. Por eso, quien espere únicamente una breve parada fotográfica subestimará tanto la caminata de aproximación como el atractivo de los vestigios históricos.

Llegada por el sendero costero

El último tramo se recorre a pie. El camino puede ser irregular y pedregoso, y los desvíos no siempre son evidentes. Por ello deben seguirse las rutas señalizadas, también para evitar entrar en propiedades privadas. La visita propiamente dicha comienza así antes de llegar al Faro: la aproximación por el cabo rocoso es una parte esencial de la experiencia.

No resulta razonable establecer una duración fija para la estancia. Quien solo desee ver la silueta exterior y las vistas al mar permanecerá menos tiempo. Para explorar el camino de abastecimiento, los restos del embarcadero, distintos puntos fotográficos y hacer una pausa contemplando las embarcaciones que pasan, debe reservarse bastante más tiempo. A ello se suma el recorrido a pie desde el lugar donde se deje el vehículo.

Luz de la mañana y de la tarde

Para hacer fotografías, la luz de la mañana y de la tarde ofrece las condiciones más interesantes. Durante la hora dorada, la espiral negra destaca con especial claridad sobre la torre iluminada con tonos cálidos, mientras que las rocas parecen adquirir mayor relieve. Por ello, tanto el amanecer como el atardecer son apreciados por los fotógrafos.

Después de la puesta de sol puede observarse la característica activa: cuatro destellos blancos dentro de un periodo de veinte segundos. Sin embargo, deben tenerse en cuenta el camino de regreso y el terreno irregular. En ese momento, conocer de antemano la ruta es aún más importante que durante el día.

No es una visita clásica a un museo

En el lugar no debe esperarse un centro de visitantes, una exposición ni infraestructura turística. El Faro es una señal costera automatizada y sin personal. El interés se centra en su aspecto exterior, el paisaje y la historia de su funcionamiento, no en una visita a espacios interiores.

Antes de salir deben comprobarse las condiciones actuales de acceso, ya que no constan horarios de visita fiables. Tampoco existe información actual sobre el precio de entrada. En cualquier caso, lo decisivo es distinguir entre el funcionamiento del faro y el acceso a la costa circundante: una señal marítima activa no es automáticamente un museo abierto al público.

Cómo llegar y aparcar

El trayecto por carretera termina en Sol de Mallorca; el Faro se encuentra más lejos, en el cabo, y el último tramo se recorre a pie. La navegación y la planificación del tiempo deben tener en cuenta esta separación. Quien calcule únicamente el tiempo de conducción hasta la localidad todavía no habrá resuelto el acceso real al faro.

Desde Palma

Desde el centro de Palma hay 18 kilómetros por carretera hasta Sol de Mallorca. El trayecto dura unos 25 minutos y discurre por la Ma-1 en dirección suroeste. Esta indicación se refiere expresamente al recorrido hasta Sol de Mallorca, no hasta las inmediaciones del Faro. Después siguen el acceso local y el camino a pie en dirección a Cap de Cala Figuera.

Especialmente para el regreso, conviene recordar el punto de partida del sendero. Los caminos de la zona costera pueden resultar confusos y no todas las huellas visibles constituyen una ruta adecuada o pública. Las señales y los caminos existentes tienen prioridad sobre los supuestos atajos.

Desde el aeropuerto de Palma

Desde el aeropuerto de Palma, la distancia por carretera hasta Sol de Mallorca es de 28 kilómetros. El trayecto dura unos 26 minutos y discurre primero por la Ma-20 y después por la Ma-1. También en este caso, los kilómetros y el tiempo de conducción se refieren a la localidad. Se necesita tiempo adicional para buscar aparcamiento, prepararse y recorrer después el camino hasta el faro.

Por tanto, la ruta es sencilla a través de la red viaria principal; la última etapa junto a la costa es más exigente. El calzado resistente no debería sacarse del maletero al llegar al Faro, sino llevarse puesto desde el vehículo.

Aparcamiento y último tramo

No debe contarse con un aparcamiento situado directamente junto a la torre. Los vehículos se dejan en la zona del acceso terrestre y, desde allí, se continúa a pie. Como la situación del aparcamiento y las posibles restricciones de acceso pueden cambiar, se recomienda comprobar la ruta actual antes de salir. Ningún vehículo debe bloquear accesos ni propiedades privadas.

No consta ninguna parada de autobús en las inmediaciones del Faro. Por ello, un viaje realizado únicamente en autobús no llega hasta el inicio del tramo costero y requiere planificación adicional. Para la visita directa, la opción más práctica es combinar el coche con el recorrido a pie; como alternativa, deberá preverse una aproximación más larga caminando.

En los alrededores

Sol de Mallorca parece un tranquilo contrapunto a las localidades vacacionales más conocidas del suroeste. La población se encuentra en el lado occidental de la bahía de Palma y pertenece al municipio de Calvià. Desde la zona urbanizada parten caminos hacia una costa caracterizada por calas, rocas y pinos. En el extremo del cabo, el Faro pone el broche marítimo final.

Sol de Mallorca y Portals Vells

Una opción evidente es combinar la visita al faro con Portals Vells. Allí se encuentran varias calas pequeñas, mientras que Ses Coves de Mare de Déu recuerda la histórica extracción de arenisca. El material procedente de las cuevas se utilizó durante la Edad Media, entre otros fines, para importantes construcciones de Palma. Más tarde, las cuevas quedaron vinculadas a la tradición de unos marineros italianos que buscaron refugio durante una tormenta y prometieron un altar a la Virgen.

Para organizar el día, conviene seguir un orden claro: primero el Faro y el sendero costero abierto, mientras todavía no haga demasiado calor, y después alguna de las calas más protegidas. De este modo, la caminata y la estancia en la playa quedan separadas, y el agua y la protección solar pueden planificarse específicamente para el tramo sin servicios del cabo.

Cala Portals Vells y Cala Vinyes

Las playas de Cala Portals Vells se encuentran en un paisaje costero más recortado que el del faro. Son un complemento paisajístico apropiado, sin necesidad de convertir el propio Faro en un destino de baño. La zona del cabo sigue siendo ante todo un lugar para disfrutar de las vistas, la historia costera y el senderismo.

Más al norte, Cala Vinyes ofrece una cala de arena protegida. Quienes viajen con niños pueden planificar por separado el sendero más exigente hasta el faro y una posterior estancia en la playa. El entorno rocoso del Faro no posee ni la infraestructura ni el carácter de una playa familiar.

Son Ferrer, El Toro y Santa Ponsa

Son Ferrer se encuentra tierra adentro, cerca del cabo, y sirve de referencia dentro de la red viaria. Hacia el oeste se sitúan El Toro y Santa Ponsa. El Toro también está históricamente vinculado al faro por su ubicación frente a la pequeña isla del mismo nombre: los fareros de Cala Figuera se encargaban antiguamente de la baliza automática instalada allí en 1926.

Después, Santa Ponsa resulta adecuada para comer o dar un paseo por la localidad. Aun así, una ruta amplia por el suroeste no debería planificarse con demasiadas actividades. El atractivo del Faro de Cala Figueira reside precisamente en no comprimir el sendero y las vistas entre varias paradas fotográficas rápidas.

La localidad

Sol de Mallorca en la guía de la localidad

Información útil para la visita

Entre el vehículo aparcado y el faro hay pocos recursos que puedan compensar una excursión mal preparada. El sendero costero no es un paseo pavimentado, en el cabo no hay servicios turísticos y el cielo abierto apenas ofrece protección frente al sol. Una mochila pequeña resulta aquí más útil que esperar poder comprar algo durante el recorrido.

Calzado, agua y protección solar

Debido al terreno irregular y rocoso, conviene llevar calzado resistente con suela adherente. Pueden llevarse sandalias para una posterior visita a la playa, pero no deberían ser la única opción durante el camino al Faro. El agua, una prenda para cubrirse la cabeza y la protección solar también son imprescindibles, ya que junto al faro no hay servicios.

Con viento fuerte, la experiencia de la visita cambia considerablemente. El cabo está expuesto y, según los registros históricos, los temporales del suroeste podían incluso empujar las olas hasta las instalaciones. Por ello, con mal tiempo es especialmente necesario mantener una gran distancia de los bordes de los acantilados y las zonas de rompiente. Los caminos señalizados no deben abandonarse, independientemente del motivo fotográfico.

Visita con niños

Para los niños, el Faro resulta especialmente interesante si ya caminan con seguridad sobre terreno pedregoso y siguen de forma fiable las indicaciones cerca del borde de la costa. La espiral blanca y negra, la característica luminosa y la historia del antiguo embarcadero ofrecen buenos puntos de partida. En cambio, no es una excursión sencilla con cochecito, parque infantil y servicios sanitarios.

Los adultos deben acompañarlos de manera constante junto al borde de los acantilados y tener en cuenta el camino de regreso. Como programa familiar, es mejor combinar el Faro con una cala protegida de los alrededores que considerar el propio cabo rocoso como lugar de baño.

Qué no debe esperarse en el lugar

El Faro de Cala Figueira no es un museo con un recorrido organizado. Es una señal marítima activa y automatizada. El valor de la visita reside en la construcción exterior, su ubicación en el borde de la bahía de Palma y los vestigios conservados del antiguo sistema de abastecimiento.

Tampoco debe confundirse el cabo con el pueblo pesquero de Cala Figuera, cerca de Santanyí. Quien introduzca en el navegador únicamente el nombre de la cala puede terminar en el otro extremo de Mallorca. Como destino deben seleccionarse el Faro situado junto a Sol de Mallorca o Cap de Cala Figuera, en el suroeste.

Consejos de los locales

  • Ver la espiral desde cierta distancia

    La torre causa mayor impresión desde cierta distancia: solo entonces aparecen juntas en la imagen la espiral negra, los edificios anexos y la línea costera rocosa. Varios puntos seguros permiten ver cómo cambia el recorrido de la franja negra.

  • Mirar hacia el antiguo embarcadero

    No hay que fotografiar únicamente la torre: debajo de la estación pueden reconocerse restos del pequeño embarcadero y del antiguo camino de abastecimiento. Por esta conexión llegaban antiguamente las provisiones y el combustible desde el mar.

  • La tranquilidad de primera hora

    La luz de la mañana y de la tarde modela con especial claridad la torre y las rocas. Quien además prefiera encontrarse con menos gente en el camino debería elegir la primera hora de la mañana en lugar de la más popular hora dorada anterior al atardecer.

  • Reconocer los cuatro destellos

    Después de caer la noche puede observarse la característica de la señal activa: cuatro destellos blancos dentro de un periodo de veinte segundos. Para el camino de regreso, sin iluminación e irregular, son importantes una linterna y una ruta comprobada de antemano.

  • Primero el Faro, después la cala

    Lo mejor es recorrer el sendero costero antes de las horas de más calor y dejar la visita a la playa para después. Portals Vells o Cala Vinyes son más apropiadas para la segunda mitad del día que el entorno rocoso situado directamente junto al faro.

28°C Sol de Mallorca
¿Qué es el Faro de Cala Figueira y por qué merece la pena visitarlo?
El Faro de Cala Figueira es un faro costero activo situado en la salida occidental de la bahía de Palma, cerca de Sol de Mallorca. Destacan su torre blanca y cónica con una espiral negra, su ubicación expuesta junto al Mediterráneo y los vestigios del antiguo funcionamiento del faro. Debajo de la estación pueden reconocerse restos de un pequeño embarcadero y del camino de abastecimiento por el que antiguamente se subían provisiones y combustible. La excursión merece especialmente la pena para senderistas costeros, fotógrafos y visitantes interesados en la tecnología marítima.
¿Es el Faro de Cala Figueira el mismo lugar que Cala Figuera, cerca de Santanyí?
No. El Faro de Cala Figueira aquí descrito se encuentra en Cap de Cala Figuera, junto a Sol de Mallorca, en el suroeste de la isla, y marca el lado occidental de la bahía de Palma. El conocido pueblo pesquero de Cala Figuera pertenece, en cambio, a Santanyí y se encuentra en el sureste de Mallorca. La Cala Figuera de Cap de Formentor también es otro destino. Para la navegación deben seleccionarse expresamente el faro situado junto a Sol de Mallorca o Cap de Cala Figuera; buscar únicamente el nombre de la cala puede conducir al lugar equivocado.
¿Qué horarios se aplican y hay que pagar entrada?
No constan horarios actuales fiables ni un precio de entrada para el Faro de Cala Figueira. Por ello, antes de la excursión deben comprobarse las condiciones vigentes de acceso. También es importante no confundir el lugar con un museo convencional: el Faro es una señal marítima activa, automatizada y sin personal. La visita se centra en el paisaje costero, el exterior de la construcción y los vestigios históricos de la estación; no debe darse por supuesto que exista un recorrido interior abierto al público o un centro de visitantes.
¿Qué puede verse concretamente en el faro?
Lo más llamativo es la torre blanca de 24 metros de altura con su espiral negra. La linterna se encuentra a una altura focal de 45 metros sobre el mar. El conjunto también incluye antiguos edificios residenciales y de servicio que recuerdan la época de los fareros. Debajo de la estación pueden reconocerse restos del pequeño embarcadero y del antiguo camino por el que se subían desde las embarcaciones los suministros. A ello se suman amplias vistas del Mediterráneo, la parte exterior de la bahía de Palma, las rocas escarpadas y los barcos que pasan.
¿Cuánto tiempo debe reservarse para visitar el Faro de Cala Figueira?
No puede indicarse de forma fiable una duración fija, porque el tiempo necesario depende mucho del punto de partida del sendero y del ritmo personal. El Faro no es una breve parada situada junto a una carretera principal: después del trayecto hasta Sol de Mallorca, la aproximación continúa a pie por un terreno parcialmente irregular. Quien solo fotografíe la silueta necesitará menos tiempo que los visitantes que elijan varios miradores, busquen los restos del embarcadero y contemplen con calma el paisaje costero. También debe calcularse todo el camino de regreso antes de que anochezca.
¿Cuál es el mejor momento del día para hacer fotografías?
La luz de la mañana y de la tarde resulta especialmente adecuada para las fotografías, porque la espiral negra destaca con claridad y la luz lateral acentúa las formas de las rocas. Tanto el amanecer como el atardecer ofrecen condiciones atractivas. Después de caer la noche se hace visible la característica activa, con cuatro destellos blancos dentro de un periodo de veinte segundos; en ese momento, el irregular camino de regreso exige precaución adicional. Por ello, la ruta debe aclararse de antemano y los caminos señalizados no deben abandonarse para buscar otros puntos fotográficos.
¿Cómo se llega desde Palma al Faro de Cala Figueira?
Desde el centro de Palma, la ruta por carretera discurre por la Ma-1 hasta Sol de Mallorca. Hasta allí hay 18 kilómetros por carretera y el trayecto dura unos 25 minutos. Estos valores se aplican expresamente solo hasta Sol de Mallorca, no hasta la propia torre. El Faro se encuentra más lejos, en el cabo; después del acceso local, el último tramo se recorre a pie. Por ello, debe reservarse tiempo adicional para buscar aparcamiento, prepararse y recorrer el sendero costero. Conviene mantenerse en la ruta existente, ya que algunos desvíos visibles en el terreno también pueden conducir a propiedades privadas.
¿Cómo se llega desde el aeropuerto de Palma hasta el faro?
Desde el aeropuerto de Palma, el trayecto discurre primero por la Ma-20 y después por la Ma-1 hasta Sol de Mallorca. La distancia por carretera hasta la localidad es de 28 kilómetros y el viaje dura unos 26 minutos. También esta indicación termina en Sol de Mallorca. No se llega al faro como a un mirador situado directamente junto a la carretera, sino mediante un posterior recorrido a pie. Para el último tramo conviene llevar calzado resistente; también debe reservarse tiempo suficiente para buscar aparcamiento y regresar desde el cabo.
¿Se puede aparcar directamente junto al Faro o llegar en autobús?
No debe contarse con un aparcamiento situado justo al lado de la torre. El vehículo se deja en la zona del acceso terrestre y, desde allí, se continúa a pie por caminos parcialmente irregulares y rocosos. La situación actual del aparcamiento debe comprobarse antes de salir, y los accesos y las propiedades privadas deben quedar libres. No consta ninguna parada de autobús en las inmediaciones del Faro. Por tanto, un viaje realizado exclusivamente en transporte público no termina directamente al inicio del sendero costero y exige planificación adicional para la última etapa.
¿Es adecuado el Faro de Cala Figueira para una excursión con niños?
La excursión puede resultar interesante para niños mayores que caminen con seguridad, especialmente si se incluyen la característica luminosa, la llamativa espiral de la torre y la historia del antiguo camino de abastecimiento. Sin embargo, el terreno no es un parque familiar acondicionado: el camino es pedregoso en algunos tramos, la costa presenta zonas de peligro sin protección y junto al Faro no hay servicios sanitarios, lugares con sombra ni oferta gastronómica. Los niños deben ir estrechamente acompañados cerca del borde de los acantilados y seguir las indicaciones de forma fiable. El destino no está preparado para cochecitos ni para una excursión sencilla con niños pequeños.
¿Sigue en funcionamiento el Faro de Cala Figueira?
Sí, el Faro de Cala Figueira continúa siendo una señal marítima activa, actualmente automatizada. Su característica luminosa consiste en cuatro destellos blancos dentro de un periodo de veinte segundos. El equipamiento técnico también incluye una señal de niebla y una estación de GPS diferencial que sustituyó al antiguo radiofaro. Por tanto, el aspecto desocupado del lugar no significa que la instalación haya sido abandonada. Precisamente el contraste entre la histórica estación de fareros y la moderna tecnología de navegación es uno de los aspectos más interesantes del faro.
¿Con qué lugares de los alrededores puede combinarse la visita?
Una opción evidente es combinarla con Sol de Mallorca y las calas de Portals Vells. Allí también se encuentran Ses Coves de Mare de Déu, antiguas canteras de arenisca que más tarde quedaron vinculadas a una tradición sobre marineros italianos náufragos. Para pasar un rato en la playa también pueden visitarse Cala Portals Vells o Cala Vinyes. Son Ferrer sirve de referencia en el interior; hacia el oeste se encuentran El Toro y Santa Ponsa. Conviene recorrer primero el soleado sendero costero hasta el Faro y dejar para después la cala más protegida o una parada para comer.