Museu Fundación Juan March en Palma

Tras una fachada señorial en el casco antiguo de Palma se abre un mundo que poco tiene en común con la bulliciosa calle exterior. El Museu Fundación Juan March muestra arte español del siglo 20 en un antiguo palacio urbano. El propio recorrido por la entrada, el patio interior y la escalera deja claro que aquí no se han colgado simplemente cuadros en salas de exposición neutras: la arquitectura histórica y el arte moderno se encuentran en un espacio reducido.
La colección reúne nombres fundamentales del arte moderno y contemporáneo español, entre ellos Pablo Picasso, Joan Miró, Salvador Dalí, Juan Gris, Antoni Tàpies y el mallorquín Miquel Barceló. Es lo bastante abarcable para una visita concentrada, pero suficientemente amplia para percibir distintas corrientes y generaciones unas junto a otras. Precisamente esta concentración es uno de los puntos fuertes del museo. En lugar de un recorrido exhaustivo por la historia del arte, ofrece una mirada precisa a las transformaciones artísticas de España.
A ello se suman exposiciones temporales y un programa cultural con conversaciones, conferencias, conciertos, visitas guiadas y talleres. Como las salas se reorganizan periódicamente para estas actividades, el museo se mantiene dinámico. Quien regrese después de un tiempo puede encontrar obras conocidas en un contexto diferente o una selección completamente distinta.
Por eso, la visita no merece la pena únicamente para los expertos en arte. Quienes exploren Palma sobre todo por su casco antiguo también encontrarán aquí una pausa tranquila y sustanciosa entre calles comerciales y plazas. El edificio habla de la cultura residencial urbana de siglos pasados, mientras que la colección dirige la mirada hacia el arte moderno español.
Historia e importancia
La historia del edificio comienza mucho antes de su uso como museo. El actual Museu Fundación Juan March se encuentra en una antigua residencia señorial conocida en Palma con el nombre de Can Gallard del Canyar. Estos palacios urbanos eran al mismo tiempo viviendas y expresiones de la posición social. Todavía hoy puede reconocerse esta función original en la secuencia representativa de entrada, patio y escalera.
Can Gallard del Canyar
En 1916, la familia March adquirió la propiedad para establecer allí su residencia en Palma. La renovación del edificio se encargó al arquitecto mallorquín Guillem Reynés. La reforma transformó el palacio sin borrar su identidad como residencia urbana histórica. Elementos de la arquitectura más antigua quedaron unidos a un diseño representativo de principios del siglo 20.
Este doble carácter es precisamente lo que define la experiencia actual de la visita. El edificio no parece ni una vivienda histórica convertida en museo y preservada sin alteraciones ni un espacio expositivo completamente vaciado. El arte se introduce más bien en unas estancias cuyas escaleras, suelos y proporciones cuentan su propia historia. De este modo, el edificio no es solo la envoltura de la colección, sino una parte esencial del recorrido.
La Fundación Juan March
Juan March Ordinas fundó la Fundación Juan March en 1955 con el objetivo de fomentar la cultura y la ciencia en España. Durante sus primeras dos décadas, la fundación concedió, entre otras cosas, becas, premios, pensiones y ayudas en ámbitos culturales, sociales, artísticos y científicos. A partir de 1975, centró en mayor medida su actividad en programas culturales desarrollados y organizados por ella misma.
Esta evolución explica por qué la institución de Palma es hoy más que un museo clásico de colecciones. Las exposiciones constituyen su núcleo, pero los actos y las propuestas educativas también forman parte de su identidad. La fundación gestiona además instituciones en Madrid y Cuenca; para la visita en Palma, sin embargo, resulta decisiva la particular unión entre el arte español y un palacio urbano mallorquín.
De residencia a centro cultural
El museo de Palma abrió sus puertas en 1990. De este modo, Can Gallard del Canyar adquirió una función cultural pública claramente diferente de su antiguo uso como residencia familiar. Las históricas estancias de representación se convirtieron en lugares de contemplación, divulgación y debate. Desde 1998, el museo también pone su colección y sus exposiciones a disposición de programas educativos destinados al profesorado y al alumnado de los centros escolares de Balearen.
En la actualidad, el museo se concentra en el arte español del siglo 20 y presta especial atención a la evolución de las décadas más recientes. Su importancia no reside tanto en unas dimensiones monumentales como en una selección deliberada. Figuras destacadas aparecen junto a artistas y posturas que fuera de España no siempre reciben la misma atención pública. Esto permite contemplar el arte moderno español como una evolución con múltiples voces y no solo como una sucesión de unos pocos nombres de fama internacional.
Qué ver
La primera impresión poderosa no surge ante un cuadro concreto, sino en el propio edificio. Desde la animada Carrer de Sant Miquel, el camino conduce hacia una arquitectura concebida en su día para la llegada y la representación. Los mosaicos del suelo, el patio interior, la escalera monumental y la cúpula de cristal situada sobre ella crean una puesta en escena espacial antes de que comiencen las salas de exposición propiamente dichas.
La entrada y el patio interior
El acceso conserva el carácter de una casa urbana señorial. Al principio, la fachada que da a la calle apenas revela la amplitud del interior. En el patio cambia la percepción: la mirada se aparta de la estrecha calle del casco antiguo y se dirige hacia el suelo de mosaico, el tramo de escaleras y la organización vertical del edificio.
El suelo merece una atención especial. No debería considerarse únicamente una superficie decorativa, pues sus motivos forman parte de los detalles que hacen visible la antigua función representativa del edificio. Mientras que la arquitectura de un museo moderno suele retirarse conscientemente a un segundo plano, este patio exige atención por sí mismo. Merece la pena detenerse un momento antes de que la colección capte por completo la mirada.
La escalera monumental y la cúpula de cristal
La escalera es uno de los elementos arquitectónicos más memorables de Can Gallard del Canyar. No se limita a conducir de una planta a otra, sino que escenifica la transición entre la zona de recepción y las estancias superiores. Desde los distintos peldaños y descansillos se obtienen perspectivas cambiantes del patio, la barandilla y las superficies de las fachadas circundantes.
Sobre el patio, una cúpula de cristal cierra el espacio por arriba. La luz natural que entra separa visualmente el mosaico, la escalera y las paredes, y hace que el interior parezca más abierto de lo que cabría esperar en el denso tejido urbano del casco antiguo. Quien se dirija inmediatamente hacia los cuadros puede pasar por alto la cuidada composición de esta secuencia espacial. Por eso, mirar hacia atrás desde la escalera forma parte de la visita tanto como mirar hacia delante, hacia las salas.
La colección de arte español
Las salas de exposición ofrecen un recorrido transversal por el arte español del siglo 20. Pablo Picasso, Joan Miró, Salvador Dalí y Juan Gris representan distintas vías de ruptura con el lenguaje visual tradicional. Sus obras permiten reconocer que el arte moderno español no puede reducirse a una sola escuela o estética.
Picasso y Juan Gris conducen al entorno de la reorganización cubista de la forma y la perspectiva. Dalí remite al imaginario surrealista y Miró, a un lenguaje de signos, color y formas que parecen flotar libremente. La proximidad de estas posiciones dentro de un recorrido compacto permite comparaciones que en los grandes museos suelen exigir largos desplazamientos.
Con Antoni Tàpies, el acento se desplaza con mayor intensidad hacia el material, la superficie y el gesto. Miquel Barceló lleva la mirada hasta una generación artística más reciente y estrechamente vinculada a Mallorca. Así, la colección no contempla el siglo únicamente a través de sus primeras vanguardias, sino que también sigue la forma en que los artistas españoles trabajaron durante las décadas posteriores con la materia, la abstracción y nuevos lenguajes visuales.
Las presentaciones temporales
La colección no posee un montaje completamente estático. Las salas se reorganizan con regularidad para acoger exposiciones temporales. Esto modifica no solo la cantidad de obras visibles, sino también sus relaciones de proximidad. En una visita posterior, una obra conocida puede aparecer dentro de un contexto temático o formal diferente.
Algunas exposiciones temporales son de producción propia, mientras que otras están relacionadas con las actividades de la fundación en Madrid. Gracias a ello, el programa va más allá de un recorrido invariable por la colección. Durante un periodo limitado pueden pasar a primer plano determinados artistas, medios o cuestiones de la historia del arte.
Esta flexibilidad es importante a la hora de planificar la visita: el museo no promete un canon idéntico en todo momento. En su lugar, muestra una selección comisariada que reacciona a las exposiciones actuales. Quien desee ver una obra muy concreta debería comprobar previamente el programa vigente. Quien se deje llevar por la selección del momento descubrirá, a cambio, un museo que replantea una y otra vez su propia colección.
El diálogo entre el edificio y el arte
Los momentos más intensos surgen a menudo en las transiciones. Termina una sala de arte moderno y aparece una escalera histórica; después de un conjunto de obras concentrado, vuelve a abrirse la vista hacia el patio interior. La arquitectura no ofrece únicamente un telón de fondo pintoresco. Sus superficies decoradas y recorridos representativos forman un contraste deliberado con las rupturas y los experimentos del arte expuesto.
Por eso, el edificio también resulta apropiado para visitantes interesados inicialmente más en la arquitectura que en la historia del arte. A la inversa, su secuencia de salas abarcable ayuda a concentrarse en obras concretas. Nadie tiene que recorrer una sucesión interminable de salas neutras. El itinerario conserva una organización espacial clara, mientras que las posiciones artísticas despliegan un amplio espectro.
La visita
Un buen recorrido comienza despacio. El patio interior y la escalera no son simples zonas de paso, sino que forman parte de los puntos culminantes del edificio. Quien les preste cierta atención al principio comprenderá mejor cómo una residencia privada se convirtió en un museo público. Después, la colección puede recorrerse de manera cronológica o según los intereses personales.
Un recorrido concentrado
Para una primera visita, es recomendable no intentar examinar todas las obras con la misma intensidad. Resulta más revelador hacer una selección: primero los nombres conocidos como orientación y después aquellas obras que destaquen de su entorno por el material, el color o el motivo. Como están representadas distintas generaciones, las diferencias entre las primeras vanguardias y las formas de expresión posteriores se hacen visibles de manera inmediata.
De ello no puede deducirse una duración fija para la visita. Quien solo contemple las salas principales y el patio puede incorporar el museo como una parada compacta dentro de un paseo por el casco antiguo. Quien lea los textos de las obras, establezca comparaciones entre artistas o siga en detalle una exposición temporal debería reservar bastante más tiempo. Si hay anunciada una conferencia, un taller o un concierto, la visita al museo se convierte de todos modos en un punto propio del programa.
Exposiciones temporales y actos
Antes de la visita merece la pena consultar el programa actual de exposiciones y actos. Además de presentar la colección, la fundación organiza conversaciones, entrevistas, visitas guiadas, talleres, conferencias y actividades musicales. No todos los formatos se ofrecen de manera permanente, y la reorganización de las salas puede influir en las partes de la colección que estén visibles en ese momento.
Los horarios actuales y las condiciones de entrada vigentes también deben comprobarse inmediatamente antes de la visita. Aquí no se reproducen deliberadamente horarios ni precios concretos, ya que pueden cambiar. Esto se aplica especialmente a los días festivos o a las jornadas con programas especiales.
Afluencia y planificación del día
No existen datos fiables sobre franjas horarias que sean habitualmente muy tranquilas o concurridas. Sin embargo, su ubicación en una céntrica calle comercial genera mucho movimiento alrededor del museo. En el interior, el recorrido se distribuye entre el patio, la escalera y varias salas; los actos y las exposiciones temporales también pueden modificar los flujos de visitantes.
Quien desee contemplar las obras con la mayor tranquilidad posible debería confiar menos en una supuesta hora secreta que en el calendario de actos. Las inauguraciones, visitas guiadas y otras citas atraen naturalmente a su propio público, aunque también pueden enriquecer la visita. Sin actos hay más espacio para la colección; con programa, el edificio se descubre con mayor claridad como centro cultural.
Regresar con otra mirada
El Museu Fundación Juan March resulta especialmente adecuado para una nueva visita. La razón no reside únicamente en las exposiciones temporales cambiantes. La colección también se reorganiza, de manera que artistas conocidos aparecen en nuevas relaciones de proximidad. Por tanto, un segundo recorrido no tiene por qué ser una repetición del primero.
El edificio dispone de WLAN gratuito. Puede resultar útil para consultar, durante o después del recorrido, información sobre el programa y sobre distintos temas de la fundación. Aun así, para la contemplación directa merece la pena guardar el teléfono de vez en cuando: las diferencias entre pequeños detalles, superficies y formatos de las obras se aprecian mejor sin cambiar constantemente de medio.
Cómo llegar y aparcar
Desde el aeropuerto Palma, el trayecto comienza por la Ma-19 en dirección a Palma. Hasta Palma hay 11 kilómetros por carretera y el trayecto dura unos 20 minutos. Estos datos se refieren expresamente al recorrido hasta Palma, no hasta la entrada inmediata del museo. El tráfico y el acceso al centro pueden influir en el último tramo.
El último tramo por el casco antiguo
El Museu Fundación Juan March se encuentra en el centro histórico, en la Carrer de Sant Miquel, una animada vía comercial. El entorno es más denso y peatonal que las grandes carreteras de acceso de las afueras. Por eso, si se llega en coche, conviene planificar el trayecto hasta el centro y el posterior camino a pie como dos etapas separadas, en lugar de dar por supuesto que será posible llegar directamente hasta la entrada.
Las condiciones concretas de aparcamiento cambian en el centro y deben comprobarse antes del trayecto. Las fuentes no confirman la existencia de un aparcamiento propio para visitantes del museo. Por ello, lo decisivo es planificar de forma realista la llegada al centro urbano: una vez estacionado el vehículo, el último tramo se recorre a pie por el casco antiguo y la zona comercial.
En autobús
En los alrededores hay varias paradas de autobús. Entre ellas se encuentran pl. d'en Coll, pl. del Mercat y pl. de sa Quartera. La más conveniente dependerá de la línea utilizada y del sentido de la marcha. Desde cualquiera de ellas, el trayecto continúa a pie; la aproximación por el centro encaja bien con el carácter del museo, cuya entrada se integra en la fachada urbana de la Carrer de Sant Miquel.
La denominación pl. del Mercat aparece en varias paradas, por lo que al planificar la ruta no solo deben tenerse en cuenta el nombre, sino también la línea y el sentido de la marcha. Quien ya se encuentre en el centro de Palma llegará al edificio con mayor facilidad como parte de un paseo por el casco antiguo. De este modo se evita buscar de nuevo aparcamiento y se hace especialmente evidente la transición entre el animado espacio urbano y el patio interior, más silencioso.
Líneas de autobús a Museu Fundación Juan March
| Línea | Trayecto | Salidas/día | Primera | Última |
|---|---|---|---|---|
| 1 | Portopí - Sindicat | 6 | 07:15 | 09:15 |
| 8 | Son Roca - Sindicat | 6 | 09:34 | 14:57 |
| 10 | Son Castelló - Sindicat | 6 | 07:30 | 14:48 |
| 46 | la Bonanova - Gènova - Sindicat (dreta) | 6 | 07:20 | 09:15 |
| 47 | Gènova - la Bonanova - Sindicat (esquerra) | 6 | 07:30 | 09:00 |
| 35 | Aquàrium - Pl. Reina | Catedral | 4 | 08:34 | 14:58 |
| 6 | Son Espases - Sindicat | 2 | 08:11 | 08:50 |
De los horarios oficiales GTFS (TIB/SFM), sin tiempo real. Las cifras agrupan todas las paradas del municipio; fines de semana y festivos varían; conviene confirmarlo antes de viajar.
Cómo llegar en autobús
663-pl. d'en Coll · 0,2 km en línea recta
- CCCircular Centre Ciutat · 08:00–08:00 · Täglich
106-pl. del Mercat · 0,2 km en línea recta
- 3Pont d'Inca / Joan Carles I · 08:00–08:00 · Täglich
- 4Ses Illetes - Pl. Columnes · 08:00–08:00 · Täglich
- 7Son Gotleu - Son Serra - Sa Vileta / Son Vida · 08:00–08:00 · Täglich
- 20Portopí - Son Espases · 06:06–22:40 · Täglich
52-pl. del Mercat · 0,2 km en línea recta
- 4Ses Illetes - Pl. Columnes · 08:00–08:00 · Täglich
- 7Son Gotleu - Son Serra - Sa Vileta / Son Vida · 08:00–08:00 · Täglich
- 20Portopí - Son Espases · 06:06–22:40 · Täglich
- 35Aquàrium - Pl. Reina | Catedral · 06:21–22:41 · Täglich
664-pl. de sa Quartera · 0,2 km en línea recta
- CCCircular Centre Ciutat · 08:00–08:00 · Täglich
1-Sindicat - Àrea d'intercanvi Sindicat · 0,3 km en línea recta
- 46la Bonanova - Gènova - Sindicat (dreta) · 08:00–08:00 · Täglich
- 47Gènova - la Bonanova - Sindicat (esquerra) · 08:00–08:00 · Täglich
360-Sindicat - Àrea d'intercanvi Sindicat · 0,3 km en línea recta
- 6Son Espases - Sindicat · 08:00–08:00 · Täglich
- 8Son Roca - Sindicat · 08:00–08:00 · Täglich
662-pl. de Cort · 0,3 km en línea recta
- CCCircular Centre Ciutat · 08:00–08:00 · Täglich
6-Sindicat - Àrea d'intercanvi Sindicat · 0,4 km en línea recta
- 1Portopí - Sindicat · 08:00–08:00 · Täglich
1139-Plaça d'Espanya · 0,4 km en línea recta
- 1Portopí - Sindicat · 08:00–08:00 · Täglich
- 6Son Espases - Sindicat · 08:00–08:00 · Täglich
- 8Son Roca - Sindicat · 08:00–08:00 · Täglich
983-Jutjats Nous · 0,4 km en línea recta
- CCCircular Centre Ciutat · 08:00–08:00 · Täglich
422-Grans Magatzems - Àrea d'intercanvi Sindicat · 0,4 km en línea recta
- 4Ses Illetes - Pl. Columnes · 08:00–08:00 · Täglich
- 23s'Arenal / Parc Aquàtic - Pl. Espanya · 06:27–21:50 · Täglich
- 35Aquàrium - Pl. Reina | Catedral · 06:21–22:41 · Täglich
- A1Aeroport - Palma Centre · 08:00–08:00 · Täglich
810-Sindicat - Àrea d'intercanvi Sindicat · 0,4 km en línea recta
- 10Son Castelló - Sindicat · 08:00–08:00 · Täglich
Datos de horarios: GTFS oficial (TIB/EMT), sin tiempo real — confirma los horarios antes de viajar.
En los alrededores
Ante la entrada, la vida cotidiana de Palma continúa sin ningún umbral museístico. La Carrer de Sant Miquel forma parte de la zona comercial central de la ciudad; los transeúntes, las tiendas y los recorridos entre las plazas del casco antiguo definen el paisaje urbano. Por eso, el museo no parece un edificio cultural aislado, sino un espacio interior inesperado en medio del tránsito cotidiano de la ciudad.
El centro histórico de Palma
Su ubicación convierte el Museu Fundación Juan March en una parada adecuada dentro de un paseo por el casco antiguo. La visita no tiene que planificarse como una cita aislada y apartada. Puede combinarse con las callejuelas, plazas, tiendas y otros espacios culturales del centro sin necesidad de un nuevo desplazamiento entre ellos.
Resulta especialmente armoniosa una secuencia en la que el museo no ocupe todo el día, sino que constituya una pausa deliberada. Después del bullicioso recorrido por la Carrer de Sant Miquel, la escala espacial cambia de inmediato en el patio interior. A continuación, la visita conduce de nuevo hacia la densa red de calles de Palma. Este contraste forma parte de la experiencia del lugar.
Plazas y zona del mercado
Los nombres de las paradas pl. del Mercat, pl. d'en Coll y pl. de sa Quartera ya remiten a los espacios urbanos centrales que rodean el museo. Ofrecen puntos de orientación útiles para continuar paseando por el centro. En lugar de marcar rápidamente una serie de lugares cercanos en una lista, la visita al museo puede integrarse así en el ritmo normal de la ciudad.
Quien desee combinar arte e historia urbana puede contemplar primero la arquitectura histórica de Can Gallard del Canyar y explorar después las calles más antiguas de Palma. Quien esté más interesado en la cultura contemporánea debería comprobar si la fundación organiza algún acto ese mismo día. En ese caso, el museo pasa de ser una parada intermedia a convertirse en el punto de partida de una velada cultural.
Cuidado con la confusión de nombres
Además del Museu Fundación Juan March, en Palma también existe el Palau March. Ambos lugares están vinculados a la familia March, pero no son el mismo museo. El lugar descrito aquí se encuentra en Can Gallard del Canyar, en la Carrer de Sant Miquel, y está gestionado por la Fundación Juan March. El Palau March es otro lugar de interés y pertenece a la Fundación Bartolomé March Servera.
Esta distinción es importante para planificar la ruta y saber qué esperar. Quien busque el museo de arte con Picasso, Miró, Dalí, Tàpies y Barceló debe dirigirse al Museu Fundación Juan March. Los datos arquitectónicos, las colecciones o la información sobre aparcamiento del Palau March no deben aplicarse a este edificio.
Información útil para la visita
El Museu Fundación Juan March no exige ningún equipamiento especial. Un calzado urbano normal y cómodo es suficiente tanto para caminar por Palma como para recorrer el edificio. Más útil que cualquier equipamiento adicional es prestar suficiente atención a las transiciones: el suelo de mosaico, el patio interior, la escalera y la cúpula de cristal pueden pasar fácilmente desapercibidos si la mirada se concentra únicamente en los nombres de los artistas famosos.
Con niños y grupos escolares
Desde 1998, el museo trabaja con programas educativos destinados al profesorado y al alumnado de los centros escolares de Balearen. Además, las visitas guiadas y los talleres forman parte del programa cultural. Esto favorece las visitas con niños, siempre que la selección de obras y la duración se adapten a cada edad. La llamativa escalera, el mosaico y los lenguajes visuales claramente diferenciados pueden ofrecer buenos puntos de partida para conversar.
Una visita familiar no debería plantearse como una lección completa de historia del arte. Unas pocas obras seleccionadas conscientemente suelen resultar más provechosas que el intento de explicar todas las posiciones del siglo 20. Quien esté interesado en una actividad organizada debería consultar previamente el programa actual, ya que los talleres y las visitas guiadas no tienen lugar automáticamente en todas las fechas de visita.
Qué cabe esperar
Cabe esperar un museo de arte concentrado en un palacio urbano histórico, no una enorme galería nacional. Su fortaleza reside en la combinación de posiciones españolas seleccionadas, presentaciones cambiantes y una arquitectura con presencia propia. Quien desee estudiar en profundidad a un único artista de fama mundial no encontrará aquí una retrospectiva monográfica completa. Picasso, Miró o Dalí se presentan dentro de un contexto más amplio de la evolución del arte español.
Can Gallard del Canyar tampoco está escenificado como una vivienda conservada íntegramente. La antigua residencia es hoy un espacio activo de exposiciones y actos. El efecto de las estancias históricas y el uso museístico moderno se superponen. La historia del mobiliario o de la vida cotidiana no ocupa el centro de atención; lo decisivo son el patio interior, la escalera, los detalles arquitectónicos y el arte.
Comprobar la información actual antes de ir
Los horarios y las condiciones de entrada no se indican de forma fija en el texto y deben comprobarse antes de la visita. Lo mismo se aplica a los días festivos, las visitas guiadas, los talleres, los conciertos y las conferencias. Es especialmente importante consultar la exposición temporal vigente, ya que puede provocar la reorganización de las salas de la colección.
Quien desee ver una obra o un artista determinados no debe dar por supuesto que todas las piezas de la colección están expuestas en todo momento. Para una visita abierta, precisamente esta variabilidad resulta atractiva. Para una investigación específica de historia del arte, exige cierta preparación. El edificio dispone de WLAN, pero planificar antes de llegar evita dedicar gran parte de la visita a buscar información actualizada.
Consejos de los locales
En el patio, mira primero hacia arriba
No continúes inmediatamente hacia las salas de exposición: el suelo de mosaico, la escalera monumental y la cúpula de cristal forman una composición espacial propia. Desde los descansillos cambia de manera especialmente clara la perspectiva sobre la antigua zona de recepción.
Comprueba el montaje actual
La colección se reorganiza periódicamente para acoger exposiciones temporales. Quien venga por un artista concreto debería comprobar antes qué se muestra en ese momento; para quienes regresan, estos cambios crean nuevas relaciones entre las obras.
Combina el museo con una cita cultural
Además de exposiciones, el edificio organiza conversaciones, conferencias, conciertos, visitas guiadas y talleres. Una actividad adecuada convierte el compacto recorrido por el museo en una estancia cultural más prolongada en el centro de Palma.
Llega a pie por Sant Miquel
La aproximación por la animada Carrer de Sant Miquel intensifica el contraste: detrás de la calle comercial se abre el patio interior señorial. El museo puede incorporarse a un paseo por el casco antiguo sin necesidad de un desplazamiento adicional.
No lo confundas con Palau March
El Museu Fundación Juan March se encuentra en Can Gallard del Canyar, en la Carrer de Sant Miquel. El Palau March es otro museo perteneciente a una fundación diferente; su arquitectura, colección e información de visita no son aplicables aquí.