Palma Aquarium: el gran mundo submarino de Mallorca

Solo un cristal separa a los visitantes de rayas, tortugas marinas y tiburones que parecen deslizarse ingrávidos por aguas de un azul profundo. El Palma Aquarium, cerca de Can Pastilla, es mucho más que una sucesión de peceras iluminadas: el recorrido conecta el mundo submarino del Mediterráneo con arrecifes tropicales, un extenso jardín, una recreación de la selva y modernas zonas de experiencias.
Más de 8.000 animales marinos viven en las instalaciones. El cambio de escala resulta especialmente impresionante. Un momento antes, la mirada busca pequeños habitantes del Mediterráneo entre las rocas; poco después, Big Blue se abre como una inmensa masa de agua en la que los tiburones trazan sus recorridos. Entre ambos espacios brillan corales vivos, las medusas flotan casi incorpóreas en el agua y los peces tropicales se mueven por mundos de arrecifes densamente poblados.
El acuario merece la pena sobre todo para familias, aficionados al mar y quienes deseen disfrutar de una visita extensa con contenidos de historia natural presentados de forma clara. También es un destino evidente cuando el tiempo es cambiante, aunque algunas partes del recorrido atraviesan jardines al aire libre. Quien solo espere echar un vistazo rápido a unos cuantos peces subestima las instalaciones: su gran virtud reside en el viaje cuidadosamente construido desde las costas de Mallorca hasta los océanos tropicales.
Historia e importancia
Cuando el Palma Aquarium abrió en el año 2007, en la Playa de Palma no se creó una colección zoológica expositiva convencional, sino un complejo formado por acuarios, paisajes ajardinados y espacios educativos. El arquitecto Bartolomé Blanch Carrió fue el responsable del diseño. Ya desde el exterior, el edificio debía diferenciarse de una sala de exposiciones corriente: los volúmenes curvos y una fachada ventilada con vidrios de colores le confieren una forma fluida que recuerda más al movimiento del agua que a una arquitectura funcional rectangular.
Un acuario como ecosistema
Los 55 tanques se diseñaron como hábitats marinos independientes. En conjunto contienen alrededor de 5 millones de litros de agua y muestran más de 700 especies del Mediterráneo, así como del Atlántico, el océano Índico y el Pacífico. Desde el principio, la intención fue más allá de limitarse a exhibir animales llamativos. Los corales, las plantas, las estructuras rocosas y los organismos más pequeños forman parte de las comunidades recreadas y explican hasta qué punto los habitantes de un espacio marino dependen unos de otros.
Esta idea sigue definiendo el recorrido. No comienza con los animales más grandes, sino con el mar situado justo frente a Mallorca. Solo después se amplía la mirada hacia los arrecifes tropicales y el océano abierto. Así se crea una transición comprensible de lo familiar a lo desconocido y, al mismo tiempo, un recordatorio de que el mar Balear también es un hábitat vulnerable.
Conservación, investigación y educación
Además de recibir visitantes, el acuario desarrolla labores de conservación marina y educación ambiental. Uno de sus principales ámbitos de trabajo son los corales y la cuestión de cómo conservar o restaurar los sistemas de arrecifes dañados. Las visitas escolares, las actividades educativas y las presentaciones no solo pretenden transmitir conocimientos sobre las especies, sino también hacer visible la vulnerabilidad de los ecosistemas marinos.
Ya en el año de su inauguración, el proyecto fue distinguido como iniciativa empresarial en las Baleares. Sin embargo, más determinante que estos reconocimientos es la combinación de espacio expositivo y compromiso con la conservación de la naturaleza. Quien observa de cerca los corales vivos no está contemplando una simple decoración: las colonias son animales y constituyen la base de comunidades enteras. Es precisamente en momentos como estos cuando el Palma Aquarium cumple su misión educativa de la forma más convincente.
Qué se puede ver
El recorrido se nutre de los contrastes. Las aguas claras del Mediterráneo dan paso a los intensos colores de los arrecifes tropicales, los espacios interiores se abren a jardines mediterráneos y, después de tanques pequeños llenos de detalles, aparece la enorme profundidad de Big Blue. Las distintas zonas están organizadas por temas y pueden leerse como capítulos sucesivos.
Mediterráneo
El recorrido comienza en el mar Balear. Los tanques muestran los paisajes costeros y submarinos rocosos que rodean Mallorca y dirigen la mirada hacia animales que suelen pasar inadvertidos durante el baño. Entre rocas, fondos arenosos y plantas acuáticas se mueven peces y otros habitantes del Mediterráneo occidental. Los grandes ejemplares se alternan con especies que solo destacan de su entorno al observarlas con atención.
Este inicio es deliberadamente más sobrio que los mundos tropicales posteriores. En lugar de colores estridentes, predominan los tonos apagados de la piedra y el azul. Precisamente por eso conviene no avanzar demasiado deprisa. Las estructuras más pequeñas revelan la diversidad del mar frente a la costa de Mallorca.
Mares tropicales
En los tanques tropicales, la paleta de colores cambia de forma repentina. Los corales forman estructuras ramificadas, compactas o en forma de abanico, mientras bancos de peces luminosos nadan entre ellas. A lo largo del recorrido se muestran 275 especies distintas de coral. El Palma Aquarium posee así una colección de corales vivos excepcionalmente amplia en Europa.
La diferencia decisiva respecto a los tanques de arrecife con decoración artificial reside en que el paisaje está vivo. Los corales crecen, reaccionan a su entorno y ofrecen refugio a otros animales. Desde lejos, algunos parecen plantas o formaciones minerales; solo de cerca se distinguen sus delicados pólipos. Quien se toma su tiempo ante los tanques más tranquilos descubre, además de los peces llamativos, numerosos pequeños movimientos entre las estructuras del arrecife.
Jardines mediterráneos
Después de las oscuras salas de acuarios, el camino conduce al exterior. Los jardines mediterráneos retoman la vegetación y la atmósfera de la isla y constituyen una pausa deliberada entre las zonas submarinas. En una superficie de 12.000 metros cuadrados crecen plantas adaptadas al sol, la sequedad y el clima de las Baleares.
El cambio es más que una interrupción estética. Tras la luz tenue de los tanques, los colores, el calor y el viento se perciben con claridad. Al mismo tiempo, el jardín muestra que el acuario fue concebido como un gran parque de experiencias. Dependiendo del tiempo, esta sección se convierte en una soleada zona de descanso o en una transición más rápida hacia el siguiente espacio interior.
Selva
La zona de la selva intensifica la vegetación y conduce a un paisaje tropical recreado. Una cascada de 7 metros de altura constituye el elemento más destacado. La humedad, el sonido del agua y la densa vegetación crean un fuerte contraste con el mundo ajardinado mallorquín, más seco, que aparece antes.
Las instalaciones no pretenden sustituir un paseo por un jardín botánico, sino transmitir de forma sensorial el entorno de los bosques tropicales. La sombra, el agua y la exuberante vegetación dominan el espacio. Para los niños, esta sección suele ser un cambio bienvenido porque aquí el recorrido se percibe menos como una exposición clásica y más como un paisaje transitable.
Big Blue
Después, la luz vuelve a oscurecerse y las dimensiones aumentan. Big Blue es el corazón del Palma Aquarium: un tanque de tiburones de 8,5 metros de profundidad en el que viven 10 tiburones junto con unos 1.000 animales más. La gran columna de agua evita que sus habitantes parezcan piezas de exposición. Al principio, los tiburones aparecen a lo lejos, cambian de dirección con calma y solo más tarde se deslizan muy cerca de los cristales.
La vista desde el túnel de cristal acrílico situado en el fondo del tanque resulta especialmente intensa. Las sombras pasan por encima de las cabezas mientras los peces ocupan distintas alturas de la masa de agua. La profundidad crea un efecto espacial que los tanques expositivos más pequeños no pueden alcanzar: la mirada se pierde en el azul e incluso los animales grandes pueden desaparecer por un momento detrás de un banco de peces o en la zona más oscura del tanque.
Quien atraviesa Big Blue con demasiada rapidez se pierde una parte esencial de la experiencia. Merece la pena permanecer en un punto fijo ante una de las grandes superficies de observación, porque la escena cambia constantemente. A veces domina un tiburón que pasa muy cerca; otras, la mirada se abre hacia la convivencia de los numerosos peces más pequeños. La fuerza de este espacio no reside en un único movimiento espectacular, sino en la calma de una observación prolongada.
Medusas
En la zona de las medusas, el entorno pasa casi por completo a un segundo plano. Los animales flotan ante fondos iluminados, contraen sus umbrelias y dejan que sus tentáculos los sigan por el agua. Como las medusas están compuestas por agua en un 95 por ciento, sus cuerpos parecen a la vez claramente definidos y casi transparentes.
El espacio dirige la atención hacia el ritmo y el movimiento. A diferencia de lo que ocurre con los rápidos bancos de peces, la imagen cambia lentamente. Esto convierte la zona en un contrapunto tranquilo a Big Blue. Al mismo tiempo, queda claro que las medusas no son una curiosidad marginal de los mares: en todo el mundo se conocen 2.000 especies y su historia evolutiva se remonta 600 millones de años.
Ballenas
El mundo de las ballenas está concebido como una experiencia inmersiva. Amplía el recorrido más allá de lo que puede mostrarse en el tanque de un acuario, ya que las dimensiones y migraciones de las grandes ballenas solo pueden transmitirse mediante recursos audiovisuales. Las imágenes, el sonido y la puesta en escena espacial centran la atención en animales cuyo hábitat es el océano abierto.
No se trata tanto de una única pieza expuesta como de proporciones y distancias. Las ballenas jorobadas recorren 5.000 kilómetros durante sus migraciones anuales. Estos espacios de movimiento contrastan claramente con los micromundos de los tanques de coral, que pueden observarse con todo detalle, y completan el viaje desde el biotopo costero hasta el mar abierto.
La visita
El recorrido más agradable comienza despacio. Quien en las primeras salas solo dedica un instante a cada tanque llega rápidamente a los tiburones, pero pierde la estructura narrativa. Es más recomendable seguir el camino desde el Mediterráneo, pasando por los arrecifes tropicales y los jardines, hasta Big Blue. De este modo, los colores y las dimensiones aumentan paso a paso, en lugar de permitir que el punto culminante eclipse todas las zonas anteriores.
Tiempo para el recorrido
El tiempo necesario para completar el recorrido depende de cuánto permanezcan los visitantes ante cada tanque y de si aprovechan ampliamente las zonas ajardinadas y de experiencias. Quien solo quiera ver las estaciones principales avanzará más rápido, pero los mundos de coral y Big Blue mejoran especialmente cuando se observan con calma.
El recorrido alterna espacios interiores y exteriores. Esto es importante al planificar el día: el Palma Aquarium no es un programa para el mal tiempo que transcurra por completo bajo techo. La mayoría de los tanques con animales están protegidos dentro del edificio, pero los jardines mediterráneos y algunas partes de los caminos de conexión incorporan deliberadamente luz, aire y vegetación a la visita.
Afluencia y momento del día
Las ventanas de observación suelen estar más tranquilas al principio del día de visita, antes de que llegue la mayor afluencia de familias. Quien quiera disfrutar sobre todo de Big Blue y del túnel sin grupos numerosos debería llegar, si es posible, al comienzo del respectivo día de visita. Antes del mediodía suele haber más espacio para cambiar de posición o permanecer más tiempo ante un cristal.
En días de lluvia y durante las vacaciones escolares, el acuario es especialmente popular como destino familiar protegido del tiempo. En esos casos, conviene prever más tiempo para el acceso y para las zonas más concurridas. Las aglomeraciones pueden evitarse en parte dejando que un grupo avance y regresando más tarde a un tanque favorito, siempre que el sentido actual del recorrido lo permita.
Programa y actividades adicionales
Además de los hábitats permanentes, hay presentaciones y experiencias adicionales cuya oferta puede variar. Quien desee participar debería consultar el programa actual del día antes de iniciar el recorrido y adaptar la ruta en consecuencia. Lo mismo se aplica a los horarios de apertura y a las entradas: ambos pueden cambiar por motivos estacionales u organizativos y deben comprobarse antes de la visita.
Para una primera visita no es imprescindible aprovechar todas las actividades adicionales. Los hábitats habituales, los corales vivos, el jardín y Big Blue ya conforman un recorrido extenso. Las experiencias adicionales son especialmente útiles cuando se desea centrar la visita en un tema concreto, como los tiburones o las ballenas.
Cómo llegar y aparcar
Su ubicación cerca de Can Pastilla convierte el Palma Aquarium en uno de los destinos de excursión más fáciles de alcanzar en el área metropolitana de Palma. Se encuentra en el tramo occidental de la Playa de Palma, cerca de la costa y a poca distancia en coche del aeropuerto. El acceso desde lugares más alejados conduce primero a Can Pastilla.
Desde el centro de Palma
Desde el centro de Palma hasta Can Pastilla hay 11 kilómetros por carretera. El trayecto dura alrededor de 20 minutos y discurre por la Ma-19 en dirección al aeropuerto y la Playa de Palma. Después se abandona la vía rápida para entrar en la red viaria local de Can Pastilla. Como el tiempo de viaje indicado está medido hasta Can Pastilla, conviene dejar un margen adicional para la salida, la orientación dentro de la localidad y el camino hasta la entrada.
La ruta es lo bastante corta como para planear el acuario como una excursión de medio día desde Palma. Al mismo tiempo, se encuentra fuera del casco histórico, por lo que la visita no debe entenderse como un desvío casual entre la catedral y el centro antiguo. Quien combine ambos destinos en un mismo día hará bien en separarlos en un bloque urbano y otro dedicado al acuario.
Desde el aeropuerto de Palma
Desde el aeropuerto de Palma hasta Can Pastilla hay 5 kilómetros por carretera y el trayecto dura alrededor de 9 minutos. Este dato también termina en Can Pastilla y no directamente en la entrada del acuario. El último tramo atraviesa la zona de la localidad cercana a la costa hasta la Playa de Palma.
Gracias a su proximidad al aeropuerto, en principio el acuario puede visitarse el día de llegada o salida. Sin embargo, conviene dejar margen suficiente para el equipaje, la recogida del vehículo y el trayecto posterior. Por eso, un recorrido completo no es una forma breve de llenar el tiempo entre dos compromisos.
En autobús
En las inmediaciones hay varias paradas denominadas Àrea d’intercanvi Aquarium o Aquàrium. Otras conexiones prestan servicio a ses Fontanelles. Esto permite llegar a la atracción sin coche de alquiler tanto desde Palma como desde las localidades costeras de la Playa de Palma. La línea más adecuada dependerá del punto de partida y del horario actual; al buscarla, lo importante es la denominación de la parada Aquarium o Aquàrium.
Líneas de autobús a Palma Aquarium
| Línea | Trayecto | Salidas/día | Primera | Última |
|---|---|---|---|---|
| 25 | s'Arenal - Pl. Reina | Catedral | 12 | 09:27 | 12:40 |
| 35 | Aquàrium - Pl. Reina | Catedral | 10 | 07:47 | 14:26 |
| 23 | s'Arenal / Parc Aquàtic - Pl. Espanya | 6 | 09:12 | 13:03 |
| A2 | Aeroport - S'Arenal | 6 | 07:23 | 08:51 |
De los horarios oficiales GTFS (TIB/SFM), sin tiempo real. Las cifras agrupan todas las paradas del municipio; fines de semana y festivos varían; conviene confirmarlo antes de viajar.
Cómo llegar en autobús
1353-Àrea d'intercanvi Aquarium · 1,0 km en línea recta
- A2Aeroport - S'Arenal · 08:00–08:00 · A diario
477-ses Fontanelles · 1,0 km en línea recta
- 23s'Arenal / Parc Aquàtic - Pl. Espanya · 06:27–21:50 · A diario
- 25s'Arenal - Pl. Reina | Catedral · 06:36–21:01 · A diario
- 31Sant Jordi - Sindicat · 08:00–08:00 · A diario
- 32s'Arenal - Sindicat · 08:00–08:00 · A diario
- 35Aquàrium - Pl. Reina | Catedral · 06:21–22:41 · A diario
- A2Aeroport - S'Arenal · 08:00–08:00 · A diario
1356-Àrea d'intercanvi Aquàrium · 1,0 km en línea recta
- 23s'Arenal / Parc Aquàtic - Pl. Espanya · 06:27–21:50 · A diario
- 25s'Arenal - Pl. Reina | Catedral · 06:36–21:01 · A diario
- 31Sant Jordi - Sindicat · 08:00–08:00 · A diario
- 32s'Arenal - Sindicat · 08:00–08:00 · A diario
1189-Àrea d'intercanvi Aquarium · 1,0 km en línea recta
- 23s'Arenal / Parc Aquàtic - Pl. Espanya · 06:27–21:50 · A diario
- 25s'Arenal - Pl. Reina | Catedral · 06:36–21:01 · A diario
- 31Sant Jordi - Sindicat · 08:00–08:00 · A diario
- 32s'Arenal - Sindicat · 08:00–08:00 · A diario
475-Can Pastilla - Racó de Can Ripoll · 1,0 km en línea recta
- 31Sant Jordi - Sindicat · 08:00–08:00 · A diario
- 32s'Arenal - Sindicat · 08:00–08:00 · A diario
- 35Aquàrium - Pl. Reina | Catedral · 06:21–22:41 · A diario
- A2Aeroport - S'Arenal · 08:00–08:00 · A diario
1192-ses Fontanelles · 1,0 km en línea recta
- A2Aeroport - S'Arenal · 08:00–08:00 · A diario
432-ses Fontanelles · 1,0 km en línea recta
- 23s'Arenal / Parc Aquàtic - Pl. Espanya · 06:27–21:50 · A diario
- 25s'Arenal - Pl. Reina | Catedral · 06:36–21:01 · A diario
- 31Sant Jordi - Sindicat · 08:00–08:00 · A diario
- 32s'Arenal - Sindicat · 08:00–08:00 · A diario
- 35Aquàrium - Pl. Reina | Catedral · 06:21–22:41 · A diario
384-Àrea d'intercanvi Aquarium · 1,0 km en línea recta
- 35Aquàrium - Pl. Reina | Catedral · 06:21–22:41 · A diario
- A2Aeroport - S'Arenal · 08:00–08:00 · A diario
366-Àrea d'intercanvi Aquarium · 1,0 km en línea recta
- 35Aquàrium - Pl. Reina | Catedral · 06:21–22:41 · A diario
476-Can Pastilla - ses Fontanelles · 1,0 km en línea recta
- 23s'Arenal / Parc Aquàtic - Pl. Espanya · 06:27–21:50 · A diario
- 25s'Arenal - Pl. Reina | Catedral · 06:36–21:01 · A diario
- 31Sant Jordi - Sindicat · 08:00–08:00 · A diario
- 32s'Arenal - Sindicat · 08:00–08:00 · A diario
- 35Aquàrium - Pl. Reina | Catedral · 06:21–22:41 · A diario
- A2Aeroport - S'Arenal · 08:00–08:00 · A diario
1190-Can Pastilla - ses Fontanelles · 1,1 km en línea recta
- A2Aeroport - S'Arenal · 08:00–08:00 · A diario
433-Can Pastilla - ses Fontanelles · 1,1 km en línea recta
- 23s'Arenal / Parc Aquàtic - Pl. Espanya · 06:27–21:50 · A diario
- 25s'Arenal - Pl. Reina | Catedral · 06:36–21:01 · A diario
- 31Sant Jordi - Sindicat · 08:00–08:00 · A diario
- 32s'Arenal - Sindicat · 08:00–08:00 · A diario
- 35Aquàrium - Pl. Reina | Catedral · 06:21–22:41 · A diario
Datos de horarios: GTFS oficial (TIB/EMT), sin tiempo real — confirma los horarios antes de viajar.
En los alrededores
Después del recorrido bajo la luz tenue de los tanques, el contraste resulta especialmente claro: al salir esperan el aire de la costa, el paseo marítimo y la luminosa playa de Can Pastilla. El acuario se encuentra en la parte occidental de la Playa de Palma, por lo que puede combinarse fácilmente con un paseo junto al mar. Para ello no hace falta organizar un traslado independiente hasta un segundo destino lejano.
Can Pastilla
Can Pastilla es una zona costera situada entre Palma y el aeropuerto. Su ubicación explica por qué se puede llegar rápidamente al acuario tanto desde la capital como desde las zonas vacacionales de la Playa de Palma. Alrededor de la costa predominan la playa, el paseo marítimo, los hoteles y la gastronomía; a diferencia del casco antiguo de Palma, aquí el interés no se centra tanto en los monumentos históricos como en la vida junto a la bahía.
Para las familias, la combinación resulta especialmente sencilla. El acuario aporta la actividad principal y concentrada, tras la cual queda tiempo para la playa y el movimiento al aire libre. También es posible dar primero un paseo temprano por la costa antes de entrar en las oscuras salas de exposición.
Playa de Palma
La Playa de Palma se extiende a lo largo de la gran bahía situada al este de la capital de la isla. Desde el acuario, la playa queda a solo unos minutos a pie; una fuente indica alrededor de 500 metros. Esto hace especialmente natural la conexión entre el mundo submarino y el Mediterráneo real: primero, los tanques muestran qué animales y hábitats existen bajo la superficie; después, la vista se abre sobre ese mismo mar.
Aun así, una estancia en la playa después del acuario debería planificarse como una parte independiente del día. Quien además quiera bañarse, comer o permanecer más tiempo en el paseo marítimo puede llenar fácilmente con ello todo un día de excursión en Can Pastilla.
Palma
También es posible combinar Palma con el acuario, siempre que el día no esté demasiado ajustado. El casco antiguo, con la catedral, el puerto y sus calles históricas, ofrece un enfoque completamente distinto al de la moderna atracción marina. Resulta práctico establecer un orden claro: primero el acuario y después una tarde en Palma, o visitar la ciudad por la mañana y realizar luego un recorrido deliberadamente limitado por el acuario.
Disfrutar plenamente de ambos puntos del programa exige tiempo. Quien no quiera ver los corales, los jardines y los tiburones a toda prisa no debería encajar el acuario entre varias visitas importantes de la ciudad. Su proximidad a Palma hace que sea fácil llegar, pero no que sea pequeño.
La localidad
Can Pastilla en la guía de la localidadInformación útil para la visita
Ante Big Blue, muchos visitantes permanecen más tiempo del previsto. Precisamente por eso conviene dejar margen en la planificación del día. Las instalaciones no se comprenden dando una vuelta lo más rápida posible, sino mirando repetidamente: un tiburón que primero desaparece al fondo del azul puede pasar poco después justo junto al cristal.
Ropa y calzado
Es recomendable llevar calzado cómodo, ya que el recorrido incluye espacios interiores, caminos de jardín y zonas de transición. Para los espacios exteriores, la ropa debe adaptarse al tiempo del día. En jornadas soleadas, un sombrero y la protección solar resultan útiles en los jardines mediterráneos; si llueve, hay que tener en cuenta que no todo el recorrido transcurre en salas cerradas.
La sensación térmica puede cambiar durante el trayecto. Las salas de acuarios con luz tenue, los tramos abiertos del jardín y la recreación más húmeda de la selva se suceden unos a otros. Por eso resulta más práctica la ropa ligera y adaptable que un atuendo elegido únicamente para espacios interiores climatizados.
Con niños
Aquí los niños no encuentran una exposición de historia natural basada exclusivamente en textos. Las grandes ventanas de observación, el túnel acrílico, los bancos de peces en movimiento, la cascada de la selva y los jardines abiertos crean constantemente nuevas impresiones. Esto ayuda especialmente cuando disminuye la atención dedicada a los tanques más pequeños.
Aun así, conviene no dirigirse exclusivamente hacia los tiburones. En la zona del Mediterráneo pueden explicarse bien el camuflaje y los hábitats, mientras que los tanques tropicales funcionan gracias a sus colores y formas. Pequeñas tareas de observación, como encontrar una raya, una tortuga marina o animales especialmente bien camuflados, hacen más accesibles las secciones tranquilas.
Fotografiar junto a los tanques
Las mejores imágenes rara vez se consiguen avanzando deprisa. En salas oscuras, permanecer quieto es más importante que seguir los movimientos de forma apresurada. Al hacerlo, sigue siendo fundamental respetar a los demás visitantes, especialmente en los puntos de observación más estrechos y en el túnel.
En el caso de las medusas y los corales, merece la pena fijarse en los detalles, mientras que Big Blue se beneficia de un encuadre más amplio. Los animales deciden el momento; no se puede dirigir a un tiburón hacia un lugar concreto. Por eso, la paciencia suele producir mejores fotografías que bloquear una ventana.
Lo que no es el Palma Aquarium
El Palma Aquarium no es una pequeña sala expositiva ni una atracción interior completamente cubierta. Quien solo quiera ver Big Blue y marcharse de inmediato se perderá gran parte del concepto. El trayecto por el Mediterráneo, los trópicos, los jardines, la selva y el mundo del océano abierto está diseñado como un viaje continuo.
Las instalaciones tampoco sustituyen un día en el mar ni una excursión de historia natural en plena naturaleza. Ofrecen vistas controladas y muy cercanas de animales y ecosistemas que permanecen ocultos durante una visita habitual a la playa. Por eso, la experiencia resulta más convincente cuando el acuario y la costa no se entienden como competidores, sino como dos perspectivas diferentes sobre la ubicación de Mallorca en el Mediterráneo.
Consejos de los locales
Ver Big Blue temprano
Antes de que aumente la afluencia de familias, el túnel y las ventanas de observación están más tranquilos. Quien llega al comienzo del día de visita puede permanecer más tiempo en un mismo lugar y observar los tiburones sin grupos numerosos.
No pasar por alto los corales
Entre los llamativos peces tropicales merece la pena fijarse en las estructuras vivas del arrecife. A lo largo del recorrido se muestran 275 especies de coral; de cerca pueden distinguirse delicados pólipos y pequeños habitantes.
Después, acercarse al mar real
La Playa de Palma está a solo unos minutos a pie. Después de la zona del Mediterráneo, un paseo por la costa ofrece el final adecuado: el mundo submarino explicado vuelve a convertirse en la bahía abierta frente a Can Pastilla.
Esperar junto al cristal
Para hacer fotos en Big Blue, conviene elegir un punto fijo en lugar de seguir a los tiburones por el túnel. Los animales pasan repetidamente frente a las superficies de observación; acercar la cámara al cristal reduce los reflejos molestos.