Lugares de interés

Torre d'en Beu en Cala Figuera: torre vigía sobre el mar

Torre d'en Beu, Mallorca
Antekbojar, Wikimedia Commons, CC0 (recortada/redimensionada via mallorca.com)

Sobre los acantilados de la entrada de Cala Figuera se alza la Torre d'en Beu como un observador de piedra. La histórica torre de vigilancia costera pertenece a esos lugares de Mallorca cuyo atractivo depende menos de una exposición que de su ubicación: frente a la construcción, el mar abierto; a un lado, el estrecho acceso al puerto natural; y a pocos pasos, un pequeño faro de una época completamente distinta.

La excursión merece la pena sobre todo para viajeros que quieran combinar paisajes costeros, paseos cortos y huellas históricas. El propio camino desde Cala Figuera cambia la perspectiva del lugar: abajo quedan los barcos pesqueros y los varaderos de los profundos brazos del puerto; arriba, la vista se abre sobre las rocas y el agua. Cuando el mar está más agitado, se oye y se ve cómo las olas golpean la base de los acantilados.

La Torre d'en Beu no es una atracción turística clásica con interiores accesibles, taquilla o una presentación museística. La torre solo puede contemplarse desde el exterior. Precisamente por eso, la visita no debería entenderse como una rápida parada fotográfica: su historia se comprende a través del emplazamiento, ya que desde esta altura era posible dominar la costa con antelación y detectar un barco que se aproximaba mucho antes de que alcanzara la cala.

Resulta especialmente atractivo el contraste entre la robusta fortificación histórica y la baliza vecina. Ambas servían para orientarse en la misma costa, aunque bajo circunstancias completamente diferentes: una advertía de los peligros procedentes del mar; la otra ayudaba a los pescadores de Cala Figuera a regresar con seguridad al puerto.

Historia y significado

Una vela en el horizonte podía anunciar una grave amenaza en la Mallorca del siglo 16. Las localidades costeras y los asentamientos rurales estaban expuestos a ataques de piratas y corsarios; entre el avistamiento de un barco desconocido y su desembarco solía quedar poco tiempo. En este contexto comenzó en 1569 la construcción de la Torre d'en Beu en la entrada de Cala Figuera. Su elevada ubicación se eligió deliberadamente: desde el acantilado no solo se podía vigilar el mar abierto, sino también el acceso al puerto natural.

El sistema de alerta de las torres de vigilancia costera

La torre no funcionaba de manera aislada, sino que formaba parte de una red mallorquina de torres de vigilancia y señales dispuestas de tal modo que las alertas pudieran transmitirse a lo largo de la costa. Un vigía observaba el mar en busca de embarcaciones sospechosas. En caso de peligro, durante el día se producía humo bien visible con madera verde; por la noche se encendían llamas con madera seca. Los puestos vecinos recibían la señal y la transmitían.

En el interior, las campanas activaban la siguiente parte de la cadena de alarma. Los hombres capaces de combatir eran convocados, mientras otros habitantes buscaban protección en edificios fortificados. Quien hoy contempla el mar puede comprender inmediatamente esta lógica: la vista despejada no era un añadido decorativo, sino la parte decisiva de la instalación. Cada minuto ganado podía ser importante para la población de la costa.

Destrucción y restauración

La posición expuesta convirtió a la propia Torre d'en Beu en objetivo de ataques. Tras sufrir graves daños durante una incursión pirata, fue restaurada. Las distintas versiones de su historia constructiva mencionan otras fases de reforma y reconstrucción; lo cierto es que la torre conservada actualmente no es una estructura que haya permanecido inalterada desde 1569. Sus muros hablan más bien de un uso continuado, de daños y de reparaciones.

La Torre d'en Beu representa así una larga etapa en la que el litoral de Mallorca era a la vez espacio vital y frontera amenazada. Los pescadores dependían del mar, pero por esa misma vía también podían llegar los atacantes. La torre de vigilancia convertía el amplio horizonte en un espacio controlado que un vigía debía observar sin descanso.

Del fuego de alarma a la luz del faro

Cuando los ataques piratas perdieron su antigua importancia, cambiaron las necesidades del emplazamiento. Ya no se trataba de advertir a la población sobre los barcos, sino de indicar el camino a las embarcaciones. Los pescadores de Cala Figuera solicitaron una señal luminosa que facilitara de noche la entrada al puerto. El alcalde de Santanyí oficializó esta petición en 1953 mediante un escrito; Rafael Soler elaboró el proyecto del faro.

Así surgió junto al antiguo puesto de vigilancia una moderna señal marítima. La inversión histórica resulta notable: aquí el fuego significó en otro tiempo alarma y, más tarde, la luz representó un regreso seguro a casa. Por eso, la torre protegida como monumento y el faro no forman una simple coincidencia espacial, sino dos capítulos de la misma historia costera.

Qué ver

La primera impresión no corresponde a un edificio ricamente ornamentado, sino a una silueta nítida. La Torre d'en Beu, de doce metros de altura, parece maciza y funcional. La decoración no desempeñaba un papel decisivo en una torre de vigilancia costera; lo importante eran la resistencia, la altura y la vista despejada sobre el mar. De cerca llaman más la atención los gruesos muros y la forma compacta; desde cierta distancia se entiende por qué se eligió precisamente este lugar para el puesto de vigilancia.

La Torre d'en Beu

La torre histórica se encuentra directamente sobre la costa, encima de un elevado acantilado. No está acondicionada como museo visitable y su interior no es accesible para los visitantes. Por tanto, lo que se contempla principalmente es su aspecto exterior. Esto apenas reduce la impresión histórica si se tiene en cuenta el emplazamiento: la torre no debía representar, sino observar y alertar.

Su función se comprende mejor en el lado orientado hacia el mar. Desde allí, la vista se extiende sobre una gran superficie de agua, mientras que a un lado sigue siendo posible controlar la entrada de Cala Figuera. Precisamente esta combinación de visión lejana y dominio del acceso al puerto otorgaba al lugar su valor estratégico. El visitante se sitúa hoy en el mismo eje visual que en otro tiempo constituía el espacio de trabajo del vigía. Sin embargo, la Torre no es una ruina supuestamente romántica: ha conservado su apariencia cerrada y defensiva y está protegida como monumento cultural.

El acantilado y la entrada al puerto

El verdadero escenario de la torre es el acantilado. Las fuentes presentan pequeñas diferencias en las indicaciones de altura; lo indiscutible es su posición claramente elevada justo encima de la costa rocosa. Desde aquí, el panorama se abre en dos direcciones: por un lado, el observador tiene ante sí el Mediterráneo abierto; por otro, la estrecha entrada de Cala Figuera conduce la mirada hacia tierra firme.

Cuando el mar está agitado, el lugar adquiere una dimensión acústica. Las olas golpean las rocas muy abajo, mientras arriba el viento suele barrer la superficie abierta. La distancia respecto al agua no debe ocultar el peligro: los bordes son escarpados, el terreno es rocoso y ninguna foto justifica adentrarse en una zona insegura.

La vista hacia Cala Figuera muestra hasta qué punto el puerto natural penetra en tierra. Desde el propio puerto, la costa parece estrecha y protegida; desde la Torre d'en Beu, en cambio, se aprecia la brusquedad con la que la cala desemboca en el mar abierto. Esta perspectiva es una de las razones más poderosas para realizar el paseo.

El Far de la Torre d'en Beu

Al este de la antigua torre de vigilancia se encuentra el pequeño faro. Es una construcción independiente y no debe confundirse con la Torre d'en Beu. Su exterior fue diseñado con forma octogonal, mientras que la planta interior es circular. Su forma sencilla y su superficie clara contrastan claramente con la construcción de piedra más antigua.

El faro se construyó después de que los pescadores del lugar solicitaran una ayuda de orientación nocturna para entrar en el puerto. Se descartó un acceso desde el mar debido a la escarpada costa rocosa. En su lugar se utilizó para llegar hasta él el camino local ya existente Sa Torre d'en Beu. También esto refleja las características del terreno: aquello que resulta inaccesible desde el agua puede alcanzarse de forma relativamente sencilla desde tierra.

La torre y la baliza ofrecen juntas una imagen especialmente clara de la evolución del uso de la costa. Entre ambas transcurrieron varios siglos, pero sus funciones están vinculadas al mismo horizonte. La torre de vigilancia buscaba barcos enemigos; la baliza facilitaba el regreso de las embarcaciones propias. Para los fotógrafos merece la pena buscar un punto desde el que ambas construcciones se distingan por separado y no se superpongan visualmente.

La visita

La visita no suele comenzar en la torre, sino con la transición gradual desde la localidad hasta la costa abierta. Desde Cala Figuera, el camino asciende en dirección a la Torre y al faro. El último tramo se recorre a pie. No se trata de un largo recorrido museístico con un orden establecido, sino de un paseo costero que puede organizarse libremente y en el que tanto las vistas como el edificio y el paisaje merecen tiempo.

Del camino al mirador

Al llegar, conviene no dirigirse de inmediato al punto fotográfico más cercano. Ya durante la aproximación cambia la silueta de la torre y, con cierta distancia, su posición sobre la entrada al puerto se percibe mejor. Después pueden contemplarse sucesivamente el exterior de la Torre d'en Beu, la vista sobre el mar y el faro vecino.

El tiempo de permanencia depende más de la luz, el tiempo y el interés personal que de un programa de visita. Quien solo quiera ver los edificios desde fuera necesitará bastante menos tiempo que quien incluya el paseo desde Cala Figuera, haga fotografías y contemple las vistas en ambas direcciones. Como el interior de la Torre no es accesible, no es necesario reservar tiempo adicional para salas o exposiciones.

Luz y afluencia de visitantes

La luz de las últimas horas del día resulta especialmente atractiva porque el sol bajo modela con mayor claridad los contornos de la torre, el faro y las rocas. También se informa de una menor afluencia durante la llamada hora dorada. Sin embargo, la vista hacia el mar abierto no está orientada directamente hacia la puesta de sol en todas las épocas del año ni desde todos los ángulos. Por tanto, el atractivo reside más en la cálida luz lateral que en una puesta de sol garantizada sobre el agua.

Quien prefiera tranquilidad debería evitar los horarios habituales de excursiones. En días concurridos puede haber más visitantes en el acceso y en los miradores cercanos; las plazas de aparcamiento de los alrededores también tienen mayor demanda. Cuando hace calor, una visita temprana resulta más agradable, ya que el terreno está expuesto y ofrece poca sombra natural. Las zonas rocosas orientadas al sur se calientan mucho durante los meses cálidos.

Acceso en lugar de visita interior

Antes de ponerse en camino deben consultarse las indicaciones actuales sobre el acceso. No constan horarios fijos fiables ni un precio de entrada. En cualquier caso, no debe esperarse una visita clásica al interior de la torre: la Torre d'en Beu no es accesible por dentro. La experiencia se centra en el exterior, el espacio costero y la relación histórica entre la torre de vigilancia y el faro.

Incluso durante una estancia breve merece la pena no mirar únicamente hacia el mar. La vista hacia Cala Figuera explica igualmente bien el emplazamiento. Solo al alternar entre el horizonte abierto y la cala protegida se comprende qué barcos debía observar el antiguo vigía y por qué los pescadores posteriores solicitaron precisamente aquí una señal luminosa.

Cómo llegar y aparcar

Las indicaciones de conducción de larga distancia llevan hasta Cala Figuera, no directamente hasta la Torre d'en Beu. Desde el aeropuerto de Palma, la distancia hasta Cala Figuera es de 52 kilómetros por carretera; el trayecto dura unos 48 minutos y discurre por la Ma-19 y después por la Ma-6102. Desde el centro de Palma son 58 kilómetros por carretera. Deben calcularse unos 56 minutos, también por la Ma-19 y la Ma-6102.

De Santanyí a Cala Figuera

La Ma-6102 conecta Santanyí con Cala Figuera y constituye el acceso principal para quienes llegan desde Palma. En la zona de la localidad costera, el trayecto continúa por la red viaria local. La Torre se encuentra al este del puerto, sobre el promontorio; el último tramo hasta la construcción es un sendero peatonal. Por eso, no se debe utilizar la navegación esperando poder bajarse justo al lado de la torre.

El camino local histórico Sa Torre d'en Beu ya desempeñó un papel en la creación del acceso al faro. Se eligió la ruta terrestre porque los escarpados acantilados impedían establecer un acceso práctico desde el agua. Hoy, el mismo principio conduce a los visitantes desde la zona urbanizada hasta la costa.

Aparcamiento y último tramo a pie

Se puede aparcar cerca del acceso, al borde de la carretera o en la red de calles adyacente. Sin embargo, algunos testimonios describen mayores dificultades para encontrar aparcamiento en los horarios más concurridos. Por tanto, conviene no insistir en conseguir una plaza justo al inicio del camino y prever un recorrido adicional a pie. En cualquier caso, el acceso al faro queda reservado a los peatones durante el último tramo.

El camino es, en general, sencillo, aunque al final pasa a ser un terreno costero rocoso y parcialmente irregular. Después de la lluvia o con viento fuerte, este tramo requiere más atención que un paseo urbano habitual. Quien parte desde el puerto combina el trayecto con un cambio de paisaje: desde los varaderos junto al agua hasta el promontorio abierto.

Llegada en autobús

La parada correspondiente se llama Cala Figuera. Desde allí no se llega directamente a la Torre d'en Beu; el resto del camino se hace a pie a través de la localidad y cuesta arriba hasta el lado oriental de la entrada al puerto. Por eso, el autobús resulta especialmente adecuado para visitantes que quieran dedicar tiempo a Cala Figuera y entiendan la torre como destino de un paseo.

Líneas de autobús a Torre d'en Beu

LíneaTrayectoSalidas/díaPrimeraÚltima
516Cala Figuera - Campos1706:4522:00

De los horarios oficiales GTFS (TIB/SFM), sin tiempo real. Las cifras agrupan todas las paradas del municipio; fines de semana y festivos varían; conviene confirmarlo antes de viajar.

Cómo llegar en autobús

  • Cala Figuera (57029) · 0,9 km en línea recta

    • 516Cala Figuera - Campos · Täglich

Datos de horarios: GTFS oficial (TIB/EMT), sin tiempo real — confirma los horarios antes de viajar.

En los alrededores

Abajo, en el puerto, el mar parece casi domesticado. Las embarcaciones descansan entre pequeños varaderos, redes y embarcaderos; solo arriba, junto a la Torre d'en Beu, vuelve a apreciarse que Cala Figuera está conectada directamente con el Mediterráneo abierto. Por eso, lo más recomendable es combinar la visita a la torre con un paseo por la localidad, en lugar de desplazarse hasta el promontorio únicamente para hacer una foto.

Cala Figuera

Cala Figuera posee un puerto natural ramificado en forma de Y. Sus dos brazos se llaman Caló d'en Busques y Caló d'en Boira. A lo largo del agua se han conservado elementos tradicionales del puerto pesquero: pequeños varaderos, zonas de trabajo de los pescadores y embarcaciones mallorquinas comparten la cala con barcos de recreo más modernos. Desde los caminos del puerto aparecen continuamente vistas sobre la estrecha lámina de agua hacia las casas de la orilla opuesta.

La localidad no es una cala de baño clásica con playa de arena. Esto también transforma la experiencia de la visita: Cala Figuera está marcada menos por una gran actividad de playa que por el puerto, sus caminos y la estrecha topografía entre paredes rocosas y agua. Quien primero pasea por el muelle y después asciende hasta la Torre contempla la cala desde dos perspectivas opuestas.

Santanyí y la costa

Santanyí se encuentra tierra adentro y es el nudo de comunicaciones natural para llegar a Cala Figuera. Una estancia allí puede planificarse fácilmente antes o después del paseo costero. Para una excursión más larga también resultan apropiadas otras calas y rutas costeras del sur y sureste de Mallorca, sin que sea necesario alterar el carácter de la visita a la Torre.

Cerca de la Torre, los acantilados de piedra caliza también atraen a escaladores. En las paredes hay numerosas vías y zonas de búlder, aunque el acceso a la base de las rocas se ve dificultado en algunos puntos por grandes bloques. Se trata de una actividad deportiva independiente y no de una parte ocasional de una visita turística normal.

El puerto y la torre en un mismo paseo

Hay dos buenas opciones para organizar el recorrido. Por la mañana puede visitarse primero la costa abierta, antes de que el sol caliente intensamente el terreno con poca sombra; después, el camino baja hasta el puerto. A última hora del día resulta adecuada la variante inversa: primero Cala Figuera y luego la Torre d'en Beu bajo una luz más cálida.

En ambos casos, el paseo por la localidad aporta el contexto que la torre no puede mostrar por sí sola. Los pescadores que más tarde solicitaron una baliza trabajaban en este puerto. Los vigías de la torre más antigua observaban precisamente su acceso. Entre varaderos y acantilados, dos motivos fotográficos aislados se convierten en una historia coherente.

La localidad

Cala Figuera en la guía de la localidad

Información práctica para la visita

Una fuerte ráfaga de viento, piedras sueltas y un borde escarpado exigen más atención de la que sugiere la corta longitud del último tramo. La Torre d'en Beu es fácil de incluir en una excursión, pero el emplazamiento sigue siendo un paisaje costero sin protecciones, no un mirador ajardinado. Una preparación sensata marca la diferencia entre una estancia tranquila y una parada fotográfica innecesariamente arriesgada.

Calzado y terreno

Se recomienda llevar calzado firme con suela adherente para el camino irregular y la zona rocosa de la costa. Las sandalias con suela lisa son poco apropiadas para las piedras sueltas. No hace falta equipo de senderismo para una visita normal al exterior, pero tampoco debe tratarse el terreno como si fuera un paseo portuario pavimentado.

El descenso hasta las paredes de escalada no forma parte del recorrido habitual de los visitantes. Allí hay grandes bloques de roca y algunos accesos son más exigentes que el camino hacia la torre y el faro. Quien solo quiera visitar el monumento debe permanecer arriba, en el acceso claramente reconocible.

Sol, viento y sombra

El promontorio está expuesto al tiempo. La sombra es escasa y las rocas orientadas al sur pueden calentarse mucho durante los meses cálidos. Por eso, la protección solar y una cantidad suficiente de agua son especialmente importantes al mediodía. Al mismo tiempo, el viento puede ser más fuerte en el acantilado que abajo, en el puerto protegido. Deben asegurarse adecuadamente sombreros, objetos ligeros y prendas sueltas.

Cuando hay temporal es fundamental mantener distancia respecto al borde. El impresionante rompimiento de las olas también puede observarse desde una posición segura. Las rocas mojadas pueden resbalar; después de la lluvia conviene avanzar más despacio durante el último tramo.

Visita con niños

En el acantilado es necesaria una supervisión cercana y constante. Para las familias resulta atractiva la combinación con el puerto de Cala Figuera, donde pueden contemplarse de cerca los barcos pesqueros, los varaderos y los brazos protegidos del puerto.

Qué no debe esperarse

La Torre d'en Beu no ofrece un interior accesible, una exposición ni un recorrido por cámaras históricas. Tampoco debe confundirse el faro vecino con la auténtica torre de vigilancia histórica. Quien distingue mentalmente ambas construcciones comprende mejor su historia: aquí, el sistema de alerta del siglo 16.; allí, la posterior ayuda a la navegación para los pescadores.

El valor del lugar reside en su aspecto exterior y en el paisaje. Unos prismáticos pueden hacer más interesante la vista sobre el mar, pero no son necesarios. Es más importante reservar tiempo suficiente para observar desde distintos puntos y mirar también hacia la cala. La vista más impactante no tiene por qué ser aquella en la que el mar ocupa todo el fondo; con frecuencia, la perspectiva de la entrada al puerto explica mucho mejor la torre.

Consejos de los locales

  • Gírate hacia la entrada del puerto

    No fotografíes solo el mar abierto: la vista hacia la estrecha entrada de Cala Figuera explica el emplazamiento de la torre de vigilancia. Desde aquí, el vigía podía controlar al mismo tiempo el horizonte y el acceso al puerto protegido.

  • Aprovecha la cálida luz lateral

    La luz de las últimas horas del día realza especialmente la mampostería, las rocas y el pequeño faro. También se informa de una menor afluencia durante la hora dorada; sin embargo, debido a la dirección de la vista y a la época del año, no está garantizada una puesta de sol directamente sobre el mar.

  • Distingue las dos épocas

    La torre y la baliza pueden fotografiarse juntas. La construcción maciza de piedra es la histórica Torre d'en Beu; el faro más pequeño y claro se construyó posteriormente a petición de los pescadores. Un punto de vista lateral permite distinguir claramente ambas siluetas.

  • Primero el puerto, después la torre

    Un paseo por los dos brazos del puerto de Cala Figuera aporta el mejor contexto histórico. Después, la vista desde la Torre muestra cómo el protegido puerto pesquero se conecta con el mar abierto.

  • Permanece arriba, en el camino de acceso

    Debajo del promontorio hay sectores de escalada y grandes bloques de roca. Para visitar la Torre y el faro no es necesario descender. El acceso superior ofrece las vistas esenciales sin tener que recorrer el camino más exigente hasta la base de los acantilados.

26°C Cala Figuera
¿Qué es la Torre d'en Beu y por qué merece la pena visitarla?
La Torre d'en Beu es una histórica torre de vigilancia costera situada en la entrada de Cala Figuera, en el sureste de Mallorca. Se construyó a partir de 1569 como parte de un sistema de alerta contra ataques piratas. Más que su interior, merece la pena contemplar la interacción entre la construcción y el emplazamiento: desde el acantilado se dominan el mar abierto, la costa rocosa y el estrecho acceso al puerto natural. Justo al lado se encuentra un faro construido posteriormente, de modo que en un mismo lugar pueden verse dos épocas diferentes de la historia costera mallorquina.
¿Se puede visitar el interior de la Torre d'en Beu?
No, el interior de la Torre d'en Beu no es accesible para los visitantes. La visita se centra en el exterior de la histórica torre de vigilancia de doce metros de altura, el faro vecino y las vistas sobre la costa. No hay un recorrido museístico por salas ni una exposición dentro de la torre. Sin embargo, esto no debe entenderse como una mera alternativa: es precisamente en el exterior donde se comprende por qué la torre se encontraba justo aquí. Desde su emplazamiento se podían vigilar al mismo tiempo el horizonte y la entrada de Cala Figuera.
¿Qué horarios tiene y hay que pagar entrada?
No constan horarios fijos fiables ni un precio de entrada actual para la Torre d'en Beu. Como las normas de acceso pueden cambiar, los visitantes deberían consultar las indicaciones locales vigentes antes de la excursión. En cualquier caso, es importante recordar que no se trata de una visita habitual al interior de una torre: el espacio histórico permanece cerrado. Se visitan el exterior, la zona costera y los miradores situados alrededor de la torre y el faro. También debe calcularse suficiente tiempo de luz diurna para recorrer el camino.
¿Cómo se llega desde el aeropuerto de Palma hasta la Torre d'en Beu?
Desde el aeropuerto de Palma, el trayecto discurre primero por la Ma-19 y después por la Ma-6102 hasta Cala Figuera. La distancia hasta Cala Figuera es de 52 kilómetros por carretera y deben calcularse unos 48 minutos de viaje. Esta indicación se refiere expresamente solo al trayecto hasta la localidad costera, no hasta la propia torre. Dentro de Cala Figuera hay que continuar hacia el lado oriental del puerto y el promontorio. El último tramo hasta la Torre d'en Beu y el faro vecino se recorre a pie por un camino parcialmente irregular.
¿Cómo se llega desde el centro de Palma?
Desde el centro de Palma hay 58 kilómetros por carretera hasta Cala Figuera. El trayecto dura unos 56 minutos y sigue la Ma-19 y después la Ma-6102. También en este caso, la distancia y el tiempo indicados terminan en Cala Figuera. La Torre d'en Beu se encuentra al este del puerto natural, sobre un promontorio costero, y se alcanza a pie durante el último tramo. Como las plazas de aparcamiento próximas al acceso pueden tener mayor demanda en los horarios más concurridos, conviene elegir una plaza en la red viaria local y asumir con tranquilidad un paseo algo más largo.
¿Se puede llegar en autobús hasta la Torre d'en Beu?
La parada de autobús correspondiente se llama Cala Figuera. Desde allí, el autobús no llega directamente hasta la Torre d'en Beu; el resto del camino se recorre a pie a través de la localidad y cuesta arriba hasta el lado oriental de la entrada al puerto. Por eso, el transporte público resulta especialmente adecuado para un paseo más largo que incluya primero el puerto pesquero y después la torre de vigilancia. Para el camino se recomienda llevar calzado firme y, cuando haga calor, suficiente agua.
¿Cuánto tiempo debe reservarse para la visita?
No hay una duración fija porque no se visitan interiores ni una exposición. Quien aparque cerca del acceso y solo quiera ver la torre, el faro y las vistas puede realizar una visita relativamente breve. Resulta mucho más gratificante incluir el camino desde Cala Figuera, buscar distintos puntos de observación y mirar tanto hacia el mar abierto como hacia la entrada del puerto. Los fotógrafos y las personas interesadas en la historia permanecerán, por tanto, más tiempo que quienes solo tengan prevista una breve parada en la costa.
¿Cuál es el mejor momento del día para encontrar poca gente y buena luz?
Una visita temprana resulta especialmente agradable durante los meses cálidos, porque el promontorio abierto ofrece poca sombra y las zonas rocosas orientadas al sur pueden calentarse mucho más tarde. La luz de las últimas horas del día, en cambio, realza el volumen de la mampostería, el faro y los acantilados. También se informa de una menor afluencia durante la hora dorada. Sin embargo, no puede garantizarse una puesta de sol directamente sobre el mar, ya que la dirección de la vista y la posición del sol dependen de la época del año. Con viento fuerte debe darse prioridad a mantener una distancia segura del acantilado.
¿Es adecuada la Torre d'en Beu para una visita con niños?
Las familias pueden combinar la visita con los barcos pesqueros y los varaderos de Cala Figuera. En la costa alta y escarpada es necesaria una supervisión cercana y constante. Se recomienda llevar calzado firme debido al terreno irregular y rocoso. El descenso hasta las zonas de escalada situadas debajo del promontorio no forma parte de la visita normal y constituye una actividad deportiva independiente. La torre y el faro se contemplan desde el exterior; el interior histórico de la Torre d'en Beu no es accesible.
¿Cuál es la diferencia entre la Torre d'en Beu y el faro?
La Torre d'en Beu es la antigua torre de vigilancia de piedra, cuya construcción comenzó en 1569. Servía para detectar barcos enemigos y dar la alarma mediante humo durante el día o fuego por la noche. El vecino Far de la Torre d'en Beu es una señal marítima mucho más reciente. Los pescadores de Cala Figuera solicitaron una señal luminosa para entrar en el puerto de noche; en 1953 esta petición recibió un impulso oficial. El faro tiene forma octogonal por fuera y una planta circular por dentro. Por eso, ambas construcciones no deben confundirse.
¿Con qué puede combinarse la visita en Cala Figuera?
Lo más recomendable es combinar la Torre d'en Beu con un paseo por el puerto natural de Cala Figuera. La cala se divide en los brazos Caló d'en Busques y Caló d'en Boira. Junto al agua pueden verse varaderos, zonas de trabajo de los pescadores, embarcaciones mallorquinas tradicionales y barcos de recreo más modernos. El recorrido aporta el contexto histórico de la torre: desde arriba se vigilaba la entrada al puerto y los pescadores de este puerto solicitaron posteriormente el faro vecino. Cala Figuera no posee una gran playa de arena clásica.
¿Qué calzado y equipamiento son adecuados para el camino?
El calzado firme con suela adherente es la mejor opción, porque el último tramo y la zona costera pueden ser irregulares y rocosos. Durante los meses cálidos conviene llevar protección solar y agua, ya que el promontorio está expuesto y ofrece poca sombra. Cuando hace viento deben asegurarse los sombreros y los objetos sueltos. No hace falta equipo especial de senderismo para una visita normal al exterior. Sin embargo, el descenso hasta las paredes de escalada situadas debajo de la Torre es una actividad deportiva independiente y no debe realizarse sin experiencia ni el equipamiento adecuado.