Mallorca: el campo gana prioridad de agua en suelo rústico
En Mallorca y el resto de Baleares, el campo tendrá preferencia cuando compita por el agua en suelo rústico, siempre después de cubrir las necesidades de la población. El Ejecutivo autonómico aprobó el viernes 25 de septiembre su proyecto de ley agraria. La presidenta Marga Prohens lo presentó desde Menorca con la vista puesta en llevarlo al "Parlament" antes de que termine el año o al inicio del siguiente periodo de sesiones.
La propuesta no está aún en vigor, pero dibuja un cambio claro: preservar la actividad agraria, impulsar el producto de proximidad y reforzar la producción ecológica. Prohens sostiene que el texto nace del acuerdo con el sector.
El agua y la tierra, primero para trabajar el campo
Cuando varios usos se disputen los recursos hídricos en terreno rústico, la actividad agraria quedará por delante de los demás, tras asegurar el suministro doméstico. El proyecto también empuja el uso de agua regenerada para regar.
La misma prioridad alcanza al suelo. La norma reserva el terreno rústico principalmente para cultivos, ganadería y aprovechamientos forestales, y pide a las administraciones que antepongan esas actividades a la función residencial.
También abre vías para que las explotaciones sumen ingresos sin perder su base agraria. Incluye medidas para la transformación de alimentos, la venta sin intermediarios y los canales de comercialización más cortos, con el objetivo de que una parte mayor del valor se quede en las fincas.
Casas nuevas con un compromiso agrario de 15 años
Las viviendas aisladas de nueva construcción que superen 100 metros cuadrados edificados y estén en parcelas de al menos 14.000 metros cuadrados deberán asumir una condición agraria durante un mínimo de 15 años. Solo entrará en juego allí donde el planeamiento territorial y urbanístico ya permita levantar la casa.
El propietario no tendrá que hacerse agricultor profesional. Podrá cumplir manteniendo o poniendo en marcha actividad agraria en la finca, invirtiendo para mejorarla o hacerla productiva, acordando su aprovechamiento con profesionales del campo o cediendo el terreno al banco público de tierras.
El texto no amplía las zonas edificables ni altera las superficies mínimas de parcela. Su intención es que las nuevas casas aporten una contrapartida al mantenimiento de tierras en producción y frenen el abandono agrario.
Seis plazas como tope en las agroestancias
La propuesta regula las "agroestancias", alojamientos ligados a explotaciones agrarias preferentes que mantienen actividad real y aprovechan viviendas o edificaciones existentes. Cada explotación podrá ofrecer hasta seis plazas.
Esas plazas saldrán de las bolsas turísticas ya disponibles, por lo que el proyecto no crea nuevas. Por regla general, podrán acceder las explotaciones inscritas como preferentes desde hace más de cuatro años.
La ley también plantea que los municipios den más espacio a los productos locales en mercados y ferias y que la compra pública de alimentos los tenga en cuenta. Además, refuerza la producción ecológica, las razas autóctonas y las variedades locales.
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Fuente: Europa Press / Mallorca.com