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Menorca: el calor castiga según la casa y el barrio

Responsable del contenido: Frank Menze

El calor pesa de forma distinta según la vivienda y el barrio en Menorca. Las personas de más de 75 años, los niños de corta edad y quienes padecen algunas enfermedades afrontan un riesgo mayor ante las temperaturas extremas. La cuestión centrará parte de la Escuela de Salud Pública de Menorca, prevista en el Lazareto de Maó entre el 16 y el 23 de septiembre.

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Europa Press

Ana Ocaña Ortiz, investigadora de "Fisabio" y coordinadora del curso "Impacto climático y salud comunitaria: herramientas para transformar entornos", advierte de que el problema no se resuelve solo con recomendaciones personales. Beber agua, evitar el momento más caluroso o atender a quien corre más peligro son medidas conocidas, pero también cuentan el diseño de las casas, las calles y las ciudades.

Un barrio con cemento retiene más el golpe del calor

Las áreas dominadas por cemento y otros suelos que no absorben el agua, con poca presencia de arbolado, tierra o elementos que rebajen la temperatura, pueden sufrir más estrés térmico. Tampoco todos los hogares disponen de los mismos medios para mantener la casa a una temperatura adecuada cuando llega un episodio de calor.

Esa diferencia cambia el alcance de la pobreza energética. El concepto ya no se limita a no poder calentar el hogar en invierno: incluye la dificultad de refrescarlo lo suficiente en verano.

Espacios frescos que la gente pueda usar

Ocaña plantea que vecinos, especialistas y responsables políticos participen juntos en las decisiones para adaptar los entornos. Esa colaboración puede revelar necesidades y hábitos que un análisis técnico por sí solo deja fuera.

Los refugios climáticos, lugares frescos donde resguardarse, ilustran esa idea. No basta con abrir una sala con aire acondicionado: hay que saber qué espacios utiliza la población y qué hace falta para que resulten accesibles y útiles.

En experiencias participativas, jóvenes han señalado supermercados como refugios informales por el aire acondicionado, la comida y la posibilidad de permanecer allí. La investigadora ve en ello un motivo para pensar en opciones públicas y gratuitas. Las piscinas municipales y las actividades compartidas en lugares frescos figuran también entre las propuestas para reducir el aislamiento de quienes son más vulnerables durante las olas de calor.

Temas: Sanidad · Cultura · Política

Fuente: Europa Press / Mallorca.com