Mallorca: alertan de captación sexual en videojuegos
Una partida en Roblox o Fortnite puede empezar con alguien que se hace pasar por otro jugador y ofrece moneda del juego para pedir imágenes. Es una de las formas de captación sexual de jóvenes que describió la investigadora Sandra Sedano el lunes 2 de noviembre en una charla en la Universidad de las Islas Baleares, en Mallorca. También advirtió de contactos en aplicaciones de citas y falsas ofertas de modelo para obtener contenido sexual o captar para la prostitución.
Primero buscan ganarse la confianza
Según Sedano, los captadores también actúan en Discord y Twitch. No piden las imágenes de entrada: intentan crear una relación de confianza. En emisiones en directo de Twitch, TikTok o YouTube pueden empezar con regalos virtuales y seguir la conversación fuera de la retransmisión hasta pedir fotos íntimas.
En aplicaciones de citas como Tinder, Hinge o Badoo buscan a jóvenes y mujeres en situaciones vulnerables. Aunque están pensadas para adultos, también las usan menores que declaran una edad falsa. Sedano citó un estudio según el cual el 33,8 % de las chicas que mantuvieron relaciones sexuales a través de una de estas aplicaciones quisieron parar y el hombre se enfadó.
Ofertas de modelo y relaciones como señuelo
Los supuestos castings y trabajos de modelo son otra vía. En TikTok e Instagram, algunos captadores contactan con mujeres que publican contenido y les prometen dinero a cambio de material explícito. Sedano explicó que presentan la propuesta como una oportunidad de ganar dinero y decidir sobre su propio cuerpo.
También describió a los llamados «loverboys» digitales: hombres que inician una relación sentimental con mujeres vulnerables, les prometen ayuda y tratan de apartarlas de sus familias y de las redes sociales. Después les piden una imagen íntima como prueba de amor.
La advertencia alcanza a las imágenes sexuales falsas creadas con inteligencia artificial, conocidas como «deepfakes» pornográficos. Según Sedano, basta una foto pública para fabricarlas. Aunque la imagen no sea real, el daño sí lo es: la investigadora considera que su uso para humillar y controlar constituye violencia sexual.
Fuente: Europa Press / Mallorca.com