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Incendios forestales: cómo proteger el suelo tras el fuego

Los terrenos afectados por incendios forestales deben evaluarse y protegerse frente a la erosión antes de plantear una reforestación. Expertos consultados el 23 de agosto de 2026 en Madrid, España, recomiendan instalar barreras en las laderas para impedir que la lluvia arrastre cenizas y tierra hacia los cauces.

Zona afectada por el incendio de Niebla (Huelva) que lleva cinco días activo. A 11 de agosto de 2026 en Niebla, Huelva (Andalucía, España).
Europa Press

Eduardo Tolosana, decano del Colegio Oficial de Ingenieros de Montes, situó en primer lugar la atención a quienes han perdido viviendas, negocios o ganado por el fuego. Después, la restauración ambiental debe priorizar las zonas con mayor pendiente y aquellas en las que el incendio haya calentado el suelo con más intensidad.

Barreras contra la pérdida de suelo

En las pendientes más inclinadas y con una afectación severa, los especialistas aconsejan colocar estructuras transversales al desnivel hechas, por lo general, con material quemado. Estas barreras, conocidas como palizadas, albarradas o fajinas, retienen los sedimentos antes de que alcancen los cursos de agua.

La medida busca limitar tanto la pérdida de suelo como la contaminación de ríos y torrentes. Miguel Aguado Arnáez, profesor de la Universidad Europea, advirtió de que las cenizas pueden formar una capa que reduzca la oxigenación del agua y afecte a la flora y la fauna fluvial.

Regeneración natural antes de repoblar

La plantación inmediata no es siempre la respuesta, según los expertos. Encinas y robles melojos pueden rebrotar tras el fuego, mientras que las piñas del pino resinero se abren con el calor y liberan semillas. Jorge Aguado, del programa de Bosques de WWF España, considera preferible observar primero si el monte se recupera de forma natural.

La intervención sería necesaria si esa recuperación no se produce o si el nuevo crecimiento resulta demasiado denso y aumenta el riesgo ante otro incendio. La maquinaria y el tránsito de personal durante una repoblación temprana también pueden dañar un suelo ya debilitado.

Antes de decidir actuaciones, debe analizarse el estado del terreno. Los incendios que avanzan con rapidez pueden afectar sobre todo a los arbustos, pero las llamas que permanecen mucho tiempo en un punto pueden carbonizar el suelo y dificultar la vuelta de la vegetación. Los primeros brotes suelen aparecer al cabo de alrededor de un año, aunque un bosque denso necesita de media entre 40 y 50 años para regenerarse.

La instalación de barreras cuesta entre 1.500 y 4.000 euros por hectárea. Aclarar una regeneración excesivamente densa puede requerir entre 500 y 1.500 euros por hectárea, mientras que una reforestación necesaria se sitúa entre 3.000 y 5.000 euros por hectárea.

Temas: Incendios · Naturaleza y fauna · Sanidad · Medio ambiente · Incendios forestales

Fuente: Europa Press / Mallorca.com