Mallorca llega al límite: ecologistas exigen freno
El futuro de Mallorca vuelve a chocar con un límite. GOB y Terraferida salieron este jueves de su encuentro en Palma con Llorenç Galmés convencidos de que la respuesta del Consell se queda corta. Las entidades aceptan el diagnóstico de saturación, pero reclaman medidas más firmes para la isla.
Joan Moranta, presidente del GOB, puso el foco en una consecuencia directa: a los hijos de mallorquines les resulta cada vez más difícil imaginar un proyecto de vida propio en Mallorca. Según las organizaciones, el Consell maneja herramientas decisivas para decidir qué presión soporta el territorio, desde la planificación turística hasta las carreteras y los residuos.
Turismo y carreteras bajo discusión
Uno de los choques está en el "PIAT", el plan que ordena las áreas turísticas. El Consell ha anunciado que no lo retocará durante esta legislatura, una decisión que GOB y Terraferida ven como una ocasión perdida para fijar límites al peso turístico.
También reclaman que las plazas turísticas que desaparezcan no regresen por defecto a la oferta. Su planteamiento es que cada baja reduzca de manera permanente la capacidad de alojamiento turístico de Mallorca.
Las dos entidades rechazan, además, ampliar la red viaria, con especial oposición al segundo cinturón de Palma. El proyecto conectaría las autopistas de Inca y Llucmajor. El Consell sostiene que ayudaría a aliviar la vía de cintura y a ordenar las entradas a Palma; GOB y Terraferida replican que añadir espacio para coches acaba animando nuevos trayectos privados y modifica los hábitos de movilidad.
Suelo rústico y residuos de Eivissa
El suelo rústico es otro frente. Las entidades piden parar las nuevas construcciones residenciales en esos terrenos y vetar nuevas casas unifamiliares y piscinas privadas de obra. Defienden esa protección por su papel para conservar tierra fértil, producir alimentos, mantener la biodiversidad y cuidar el ciclo del agua.
También cuestionan que basura de Eivissa viaje a Mallorca para su tratamiento en Son Reus. GOB y Terraferida creen que el objetivo de "vertido cero" ha derivado hacia la incineración y alertan de la carga que este modelo supone para Son Sardina y el entorno de Son Reus. Su orden de prioridades es prevenir residuos, reducirlos, reutilizarlos y reciclarlos antes de recurrir al tratamiento final.
Galmés defendió las actuaciones ya impulsadas por el Consell, entre ellas la ley que limita vehículos, el "plan de viales cívicos", los aparcamientos disuasorios, la rebaja del techo de plazas turísticas y la lucha contra la oferta ilegal. También citó la cesión de un solar a Palma para vivienda pública y ayudas de 35 millones de euros para mejorar la red de agua y evitar fugas.
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Fuente: Europa Press / Mallorca.com