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Mallorca ante un Mediterráneo más cálido hasta 4.000 m

Responsable del contenido: Frank Menze

El mar que baña Mallorca cambia también lejos de la costa y bajo la luz: el Mediterráneo gana temperatura y sal hasta entre 3.000 y 4.000 metros de profundidad. Un estudio divulgado este 16 de septiembre, con datos recogidos entre 1950 y 2025, detecta esa transformación en todas las cuencas. La aceleración se concentra en el Mediterráneo central y oriental y destaca en el Adriático, donde alcanza el fondo marino.

Archivo - Mar mediterráneo
Europa Press

El trabajo, firmado por investigadores del Instituto Ruder Boskovic de Croacia, reunió registros de campañas científicas y boyas robóticas. En algunas zonas, el calentamiento avanza hasta 0,3 grados Celsius por década y cada kilogramo de agua suma cerca de una décima de gramo de sal en ese mismo periodo.

La capa de arriba se dispara desde 2000

Los primeros 100 metros del Mediterráneo han marcado en los últimos años unos dos grados Celsius más que la media de 1950 a 1999. Desde 2000, la superficie se calienta a un ritmo aproximado de medio grado Celsius por década, entre dos y tres veces más rápido que la superficie media de los océanos del planeta.

El sur del Adriático ofrece el caso más intenso. Sus aguas profundas se han calentado desde 2000 unas seis veces más deprisa que las de una cuenca mediterránea habitual. Los autores sitúan la aceleración del proceso hasta unos 2.500 metros de profundidad.

Menos mezcla y menos refugio en el fondo

La temperatura y la sal modifican la densidad del agua, que mueve la circulación entre la superficie y las capas profundas. En gran parte del Mediterráneo pesa más el efecto del calentamiento: el agua superficial pierde densidad y le cuesta más mezclarse con la que queda debajo.

En el Adriático, la sal añadida todavía permite que se forme agua densa y se hunda. Esa masa alcanza el Mediterráneo central y oriental y lleva oxígeno a profundidad, pero ahora baja más cálida y más salada que antes, según explica Elena Terzic, autora principal del estudio.

La investigación no midió el oxígeno. Sus autores recuerdan, no obstante, que el agua más cálida puede retener menos y que ya se han documentado descensos de oxígeno en partes del Mediterráneo. Para las especies que buscan aguas frías en el fondo, esos espacios de resguardo se reducen.

El siguiente paso será separar el peso de la atmósfera, la evaporación, la lluvia, los ríos y la entrada atlántica por el Estrecho de Gibraltar. El equipo también quiere comprobar si los modelos climáticos actuales recogen esta aceleración con precisión.

Fuente: Europa Press / Mallorca.com