Carbono en el mar: peces y plancton lo llevan al fondo
De noche, el zooplancton y muchos peces comen cerca de la superficie. De día descienden y llevan carbono a aguas profundas mediante la respiración, las excreciones y otros procesos de su metabolismo. Un estudio del Instituto Español de Oceanografía, del que se informa este 21 de octubre de 2026 desde Palma, en Mallorca, sigue esos movimientos y explica por qué importan para el océano.
Un viaje que conecta el mar
El descenso diario de estos animales forma parte de la llamada «bomba biológica de carbono»: el carbono de las capas superficiales llega a las profundidades, donde puede permanecer almacenado mucho tiempo.
Hay otras conexiones menos visibles. Las corrientes transportan huevos y larvas, unen poblaciones y permiten que algunos organismos lleguen a nuevos hábitats. Las migraciones y el movimiento de restos orgánicos y excreciones también reparten nutrientes y energía entre el agua, el fondo marino y distintos ecosistemas.
Proteger más allá de una frontera
Si cambian las corrientes o las rutas de los animales, las consecuencias pueden sentirse lejos del lugar donde empezó el cambio. El estudio advierte de que el cambio climático y otras presiones humanas pueden alterar la dispersión de larvas y los intercambios entre hábitats.
La investigación no identifica una consecuencia concreta para residentes o turistas en Mallorca. Su conclusión para la protección del mar es más amplia: un área protegida puede depender de larvas y nutrientes que llegan desde fuera de sus límites. Los investigadores piden tener en cuenta esas conexiones al planificar y gestionar los espacios marinos.
Temas: Naturaleza y fauna · Medio ambiente · Pollença
Fuente: Europa Press / Mallorca.com