Peste de Mallorca de 1820: un estudio cuestiona que fuera bubónica
Una investigación presentada en Barcelona el 18 de agosto de 2026 concluye que la peste de Mallorca iniciada en mayo de 1820 en el este de la isla probablemente no fue un brote clásico de peste bubónica. El trabajo, publicado en la revista científica PNAS, reinterpreta el que se considera el último episodio de peste registrado en Europa.
El estudio ha sido elaborado por Joana Pujadas-Mora, de la "Universitat Oberta de Catalunya", y Pere Puig, de la "Universitat Autònoma de Barcelona". Sus autores combinaron la documentación histórica con los conocimientos actuales sobre transmisión de enfermedades, ya que el brote ocurrió antes del desarrollo de la bacteriología.
Indicios de formas más graves de la enfermedad
La investigación sitúa la mortalidad en el 78 % y señala un deterioro rápido entre los enfermos. Estos datos llevan a los autores a considerar que las variantes neumónica y septicémica tuvieron un peso principal en la epidemia.
El análisis descarta que los roedores fueran el origen de los contagios. En cambio, plantea que pulgas o piojos pudieron transmitir la enfermedad tras la llegada a Son Servera de un barco procedente de Tánger cuyos pasajeros ya estaban infectados.
Aislamiento de cuatro municipios del este
Las autoridades de la época aislaron Artà, Son Servera, Capdepera y Manacor ante el riesgo de propagación. La medida redujo el comercio y los desplazamientos entre estas localidades.
Pese al confinamiento, murieron 2.400 de los 7.500 habitantes de la zona afectada, según los datos recogidos por el estudio.
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Fuente: Europa Press / Mallorca.com