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Turismo en Andalucía: residentes ganan voz propia

Responsable del contenido: Frank Menze

La vivienda, la seguridad y los servicios públicos entran en la cuenta del turismo en Andalucía. Un estudio de la Universidad de Jaén plantea que quienes viven de forma permanente en los destinos deben participar en la evaluación de la actividad turística. La universidad informó el viernes de la publicación del trabajo en la revista científica Sustainable Development.

Un grupo de turistas ante la Catedral de Jaén.
Europa Press

La investigación cuestiona que el éxito de un destino se mida solo por el número de turistas, las pernoctaciones o el gasto. Propone sumar indicadores sobre la satisfacción de la población local y seguirlos de forma periódica para comprobar cómo afecta el turismo a la vida diaria.

Planes que sobrevivan a los cambios políticos

Los autores reclaman una planificación a largo plazo, capaz de mantenerse más allá de los ciclos políticos. También piden delimitar mejor las responsabilidades entre administraciones y dar más peso a los actores implicados en la gestión turística.

El catedrático Juan Ignacio Pulido, firmante del estudio junto a Jairo Casado e Isabel Carrillo, señala que existe un amplio consenso sobre la necesidad de cambiar mecanismos de la gobernanza turística, es decir, la forma en que se decide y dirige el modelo turístico.

El trabajo ve margen para repartir de forma más equilibrada la actividad entre los destinos rurales y de interior de Andalucía. Sitúa la movilidad sostenible entre las prioridades y propone usar la tecnología para anticipar concentraciones de visitantes y ordenar los flujos antes de llegar a la saturación. Esa tecnología debe servir de apoyo a las decisiones, no sustituir la planificación.

Sin una receta igual para todos

Las mayores diferencias entre expertos aparecen en los incentivos fiscales, algunas medidas sobre viviendas de uso turístico y las herramientas para proteger el comercio local y la identidad cultural.

El estudio concluye que cada destino necesita reglas ajustadas a su realidad. Los problemas de una gran ciudad patrimonial, un municipio costero con elevada presión turística, un destino rural o una zona de interior no son los mismos. La convivencia entre turistas y residentes, sostiene la investigación, exige respuestas distintas según cada lugar.

Temas: Turismo · Política

Fuente: Europa Press / Mallorca.com