






























ACRATA
Bali 5.8
8 Personas · 4 Camarotes · 17,7 m
Precio total desde 35.500 € por 7 días
32 yates































Bali 5.8
8 Personas · 4 Camarotes · 17,7 m
Precio total desde 35.500 € por 7 días


















Bali 4.5
10 Personas · 4 Camarotes · 13,6 m
Precio bajo consulta
























Privilege 615
8 Personas · 4 Camarotes · 18,5 m
Precio bajo consulta



Oceanis 45
8 Personas · 3 Camarotes · 13,9 m
Precio total desde 2484 € por 7 días






























Bali 5.8
10 Personas · 5 Camarotes · 17,7 m
Precio total desde 35.880 € por 7 días






















Bali 4.6
10 Personas · 5 Camarotes · 14,3 m
Precio total desde 13.940 € por 7 días






























Bali 5.2
10 Personas · 5 Camarotes · 15,9 m
Precio total desde 22.200 € por 7 días




































Lagoon 55
10 Personas · 5 Camarotes · 18,3 m
Precio total desde 16.500 € por 7 días
















Falcon 86
12 Personas · 4 Camarotes · 26,5 m
Precio bajo consulta



Oceanis 46.1
12 Personas · 5 Camarotes · 14,6 m
Precio total desde 6400 € por 7 días













Bavaria C46
8 Personas · 3 Camarotes · 14,5 m
Precio total desde 4445 € por 7 días























Ocean Beast 65
8 Personas · 4 Camarotes · 19,9 m
Precio bajo consulta




x-reuse
6 Personas · 3 Camarotes · 15,2 m
Chárter de día desde 2830 €





Lagoon 46
10 Personas · 4 Camarotes · 14 m
Precio total desde 8905 € por 7 días
















Dufour 41
6 Personas · 3 Camarotes · 12,8 m
Precio total desde 5280 € por 7 días




























Bali 4.8
10 Personas · 5 Camarotes · 14,8 m
Precio total desde 13.465 € por 7 días











































Bali 5.4
11 Personas · 5 Camarotes · 16,8 m
Precio total desde 30.465 € por 7 días



































Bali 5.4
8 Personas · 4 Camarotes · 16,8 m
Precio total desde 29.800 € por 7 días





















































Excess 11
8 Personas · 4 Camarotes · 11,3 m
Precio total desde 8950 € por 7 días






Oceanis 38
8 Personas · 3 Camarotes · 11,5 m
Precio total desde 2004 € por 7 días
















Prestige 42 Fly
4 Personas · 2 Camarotes · 13,1 m
Chárter de día desde 1910 €





















































Excess 11
8 Personas · 4 Camarotes · 11,3 m
Precio total desde 8950 € por 7 días





















































Excess 11
8 Personas · 4 Camarotes · 11,3 m
Precio total desde 8950 € por 7 días





Oceanis 41.1
8 Personas · 3 Camarotes · 12,4 m
Precio total desde 2364 € por 7 días
Alquilar un yate con patrón en Mallorca permite disfrutar de la costa sin asumir en solitario la navegación, las maniobras, el fondeo ni la entrada en puerto. Es una opción adecuada tanto para quienes se estrenan en el mar como para navegantes que prefieren dedicar el viaje a descansar, compartir tiempo con su grupo y conocer la isla desde otra perspectiva. El patrón se ocupa del gobierno de la embarcación y ayuda a adaptar el plan a la meteorología, al estado del mar, a las características del yate y a las preferencias de los pasajeros. La presencia de un profesional no convierte el itinerario en un programa rígido. Al contrario, suele facilitar una planificación más realista. Puede orientar sobre calas resguardadas, puertos apropiados, tiempos de navegación razonables y alternativas si cambian el viento o el oleaje. Ese conocimiento resulta especialmente útil en Mallorca, donde el carácter de la costa varía mucho: hay bahías amplias, tramos montañosos, zonas con numerosos entrantes y áreas en las que los refugios están más separados. Ninguna ruta debería considerarse garantizada, ya que la decisión final depende de las condiciones del día, de la seguridad y de las limitaciones operativas de la embarcación. Antes de reservar, conviene explicar con claridad qué tipo de experiencia se busca. No es lo mismo una salida relajada para bañarse y comer a bordo que un viaje centrado en navegar, visitar varios puertos o pasar la noche fuera de la base. También es importante comunicar la experiencia del grupo, la presencia de menores, posibles necesidades de movilidad, preferencias alimentarias y cualquier tendencia al mareo. Esta información ayuda al operador y al patrón a proponer un yate y un planteamiento adecuados. El servicio del patrón tampoco implica necesariamente que haya otras personas encargadas de cocinar, servir o mantener los espacios interiores durante la estancia. Algunos alquileres incluyen únicamente al profesional responsable de la navegación, mientras que otros permiten contratar patrón o tripulación adicional. Hay que comprobar siempre la composición del equipo humano, sus funciones, el uso de los camarotes y lo que está incluido en la oferta. Para comparar opciones con criterio, resulta más útil valorar el conjunto que fijarse solo en el precio inicial. El tipo y tamaño del yate, la comodidad a bordo, la base de salida, la política de combustible, los amarres, la limpieza, los servicios opcionales y las condiciones de cancelación pueden cambiar de forma sustancial la experiencia. Una buena reserva empieza con un presupuesto desglosado, expectativas realistas y margen para adaptar el recorrido a la situación del mar.
El coste total de un yate con patrón en Mallorca depende de varios elementos y no debe interpretarse únicamente a partir de la tarifa anunciada. El modelo, la eslora, la antigüedad, la capacidad, el nivel de equipamiento y la época elegida suelen influir en el precio base. También pueden hacerlo la duración del alquiler, el puerto de salida, la posibilidad de pernoctar a bordo y la demanda existente para esas fechas. Como las condiciones comerciales cambian, lo recomendable es solicitar una cotización actualizada y por escrito. La remuneración del patrón puede aparecer incluida en la tarifa o añadirse como concepto independiente. Conviene preguntar si el importe cubre toda la duración contratada, qué sucede en jornadas de embarque o desembarque y si deben contemplarse su manutención y su alojamiento. Cuando se duerme a bordo, el patrón necesita un espacio adecuado conforme a la distribución del yate y a las reglas del operador. Esto puede reducir los camarotes disponibles para los pasajeros, por lo que debe aclararse antes de confirmar la ocupación. El combustible es otro componente variable. Su consumo depende del tipo de embarcación, la velocidad, el uso del motor, el recorrido, el viento y el estado del mar. Un itinerario pausado, con tiempo en una cala cercana, puede generar un consumo diferente al de un plan que pretenda enlazar varios puntos. El patrón puede aconsejar una navegación eficiente, pero no es prudente dar por cerrado el gasto antes de conocer el uso real. La política de entrega y devolución del combustible debe figurar en las condiciones de reserva. Los amarres también pueden modificar el presupuesto. El precio y la disponibilidad dependen del puerto, del tamaño del yate, de la temporada y del tipo de estancia. En ciertos recorridos puede ser posible fondear cuando las condiciones y la normativa lo permiten; en otros casos, reservar un atraque ofrece mayor comodidad o seguridad. El coste de un amarre fuera de la base no siempre está incluido. Además, la disponibilidad nunca debe presumirse: hay que consultarla con el puerto, el operador o el patrón. Otros conceptos posibles son la limpieza final, la ropa de cama, las toallas, la compra previa de alimentos, las bebidas, el traslado hasta la base, el uso autorizado de determinados equipos, las tasas portuarias y los servicios de personal adicional. Algunos pueden formar parte de un paquete y otros ser opcionales. También puede exigirse un depósito o una retención como garantía, incluso cuando navega un patrón profesional. Es importante conocer quién responde por daños en zonas interiores, pérdidas de objetos, uso negligente del material o incumplimiento de las normas a bordo. Para evitar sorpresas, se debe pedir un desglose que distinga tarifa del yate, servicio del patrón, gastos estimados y conceptos pagaderos según consumo. También merece la pena revisar impuestos, política de cancelación, cambios por mal tiempo y procedimiento de devolución de la garantía. Las propinas, cuando procedan, suelen ser voluntarias y deben entenderse como reconocimiento al servicio, no como sustitución de una remuneración que debería estar explicada en el contrato. Toda condición concreta debe verificarse directamente con el operador antes del pago.
Mallorca ofrece posibilidades de navegación en distintas épocas, pero la mejor elección depende del tipo de viaje. Quien prioriza ambiente animado, agua agradable y una amplia oferta de servicios suele sentirse atraído por los meses más concurridos. Quien busca puertos menos ocupados, temperaturas moderadas y una experiencia más tranquila puede preferir la primavera o el otoño. Fuera de los periodos de mayor actividad puede haber buenas jornadas, aunque algunos servicios costeros reducen su funcionamiento y el tiempo puede ser más variable. El verano suele asociarse con más calor y con una mayor demanda de yates, amarres y restaurantes. También pueden formarse brisas locales que cambien las condiciones a lo largo de la jornada. Un comienzo aparentemente tranquilo no garantiza que el mar permanezca igual, especialmente cerca de cabos, canales o costas expuestas. El patrón revisará los partes meteorológicos y propondrá ajustes cuando sean necesarios. Reservar con flexibilidad ayuda a evitar que una cala o un puerto concreto se conviertan en una expectativa inamovible. La primavera puede ofrecer temperaturas agradables para navegar y recorrer la costa, aunque el agua y el ambiente pueden sentirse frescos según el momento y la situación meteorológica. El otoño conserva a veces condiciones suaves, pero también exige prestar atención a cambios de tiempo, tormentas y episodios de viento. En invierno, las salidas pueden resultar atractivas para pasajeros interesados sobre todo en la navegación y el paisaje, siempre que el operador mantenga el yate disponible y las condiciones sean apropiadas. No debe asumirse que todos los servicios, restaurantes o instalaciones funcionarán de la misma manera durante todo el año. Más que buscar una promesa de tiempo perfecto, conviene elegir la época según las prioridades del grupo y aceptar un plan adaptable. Las personas sensibles al mareo pueden beneficiarse de recorridos protegidos y de una previsión prudente. El patrón decidirá si una zona expuesta es adecuada y podrá recomendar permanecer dentro de una bahía, cambiar de costa, entrar en puerto o aplazar una maniobra. La seguridad tiene prioridad sobre cualquier reserva en tierra o deseo de completar una ruta. Para preparar la salida, son útiles prendas ligeras que puedan combinarse, una capa cortavientos, protección solar, calzado con buena sujeción y una bolsa blanda fácil de guardar. Incluso en días cálidos, la sensación térmica en cubierta puede cambiar por el viento. Los pasajeros deben consultar al operador qué textiles, artículos de baño y equipos proporciona el yate. Asimismo, cualquier persona con necesidades médicas debe llevar su medicación y pedir consejo sanitario profesional cuando corresponda. La predicción debe comprobarse cerca de la salida mediante fuentes oficiales y servicios marítimos fiables. Las aplicaciones generales pueden servir como referencia, pero no sustituyen la interpretación profesional ni los avisos de las autoridades. El itinerario definitivo se acuerda con el patrón considerando viento, oleaje, visibilidad, abrigo, capacidad del grupo y estado de la embarcación.
La bahía de Palma es un punto de partida práctico para quienes quieren combinar navegación, servicios portuarios y acceso a la capital. Su amplitud permite plantear salidas de distinta orientación, pero el recorrido exacto dependerá del viento y del tráfico marítimo. Palma dispone de varias instalaciones náuticas, y cada una aplica sus propias normas de acceso, embarque y estacionamiento. Antes de viajar hay que confirmar la ubicación exacta del yate, porque el nombre genérico de la ciudad no identifica necesariamente el punto de encuentro. Hacia el suroeste, la costa de Calvià y el entorno de Port d’Andratx ofrecen una combinación de núcleos costeros, entrantes y paisajes rocosos. Es una zona atractiva para jornadas que alternan navegación y baño, siempre que el estado del mar permita aproximarse a los lugares previstos. La cercanía visual entre puntos no debe utilizarse para calcular el recorrido: el patrón tendrá en cuenta la ruta segura, las zonas restringidas, el tráfico y la exposición al viento. Port d’Andratx puede servir como escala, pero cualquier atraque requiere confirmación vigente. La costa de la Serra de Tramuntana tiene un carácter más abrupto y escénico. Port de Sóller es una referencia natural para explorar este litoral, mientras que muchos tramos intermedios ofrecen menos refugios que otras partes de la isla. Por ello, una excursión por la costa occidental necesita especial atención a la previsión y a las alternativas. El paisaje puede ser magnífico, pero no justifica continuar si las condiciones empeoran. El patrón puede recomendar un recorrido más corto o elegir otra zona con mayor abrigo. En el norte, las áreas de Pollença y Alcúdia permiten plantear itinerarios dentro de bahías amplias o hacia cabos y sectores más expuestos. Son apropiadas para grupos que buscan variedad entre navegación, fondeo y escalas en puerto, aunque la elección concreta dependerá de la dirección del viento. Rodear cabos o pasar de una bahía a otra no debe darse por hecho. La meteorología, la autonomía del yate y la comodidad de los pasajeros determinarán si el plan es razonable. La costa oriental, con referencias como Portocolom, Cala d’Or y otros puertos deportivos, es conocida por sus calas y entrantes. En periodos de gran demanda, los lugares populares pueden estar concurridos y no siempre será posible fondear o encontrar amarre. Un patrón local puede sugerir alternativas con condiciones similares, pero ninguna cala debe prometerse de antemano. La seguridad del fondeo exige valorar profundidad, fondo, espacio de borneo, viento y presencia de otras embarcaciones. En el sur se pueden considerar zonas próximas a playas, cabos y áreas naturales, respetando siempre la regulación aplicable. Parte del litoral balear cuenta con hábitats marinos sensibles, incluida la posidonia, que no deben dañarse con el ancla. Es imprescindible utilizar cartografía adecuada, atender a la señalización y seguir las indicaciones oficiales y del patrón. La apariencia del agua desde cubierta no basta para decidir dónde echar el ancla. Al diseñar el itinerario, es preferible seleccionar una zona principal y varias alternativas en lugar de acumular destinos. Deben valorarse el tiempo real de navegación, las pausas para bañarse, el cansancio del grupo y la posible espera en puerto. Si se desea comer en tierra, hay que comprobar el acceso desde el yate y la reserva del establecimiento. No todas las calas permiten desembarcar con facilidad, y el uso de una embarcación auxiliar puede depender del estado del mar, de las reglas locales y del equipo disponible.
Cuando el yate se alquila con un patrón profesional que asume el gobierno y la responsabilidad náutica, los pasajeros normalmente no actúan como responsables de la navegación. Por ello, la persona que reserva no suele necesitar presentar una titulación para gobernar el yate. Sin embargo, esta orientación general no sustituye las condiciones del operador, la normativa aplicable al barco ni los requisitos de la autoridad competente. Antes de contratar, se debe confirmar por escrito quién figura como patrón y qué documentación se exige a los pasajeros. El operador es quien debe comprobar que el profesional propuesto dispone de las credenciales, habilitaciones y experiencia requeridas para esa embarcación y para el tipo de servicio. El cliente puede preguntar cómo se verifica esa cualificación y quién asume las decisiones de seguridad. Si un integrante del grupo posee experiencia y desea participar en las maniobras, solo podrá hacerlo con autorización expresa del patrón y dentro de los límites legales, contractuales y aseguradores. Tener conocimientos náuticos no transfiere automáticamente el mando ni permite utilizar el yate de manera independiente. También deben distinguirse las responsabilidades de navegación de las obligaciones generales de los pasajeros. Todos han de seguir las instrucciones de seguridad, usar los elementos de protección cuando se indique, respetar la capacidad autorizada y evitar conductas que pongan en peligro al grupo. El patrón puede modificar el plan, rechazar una maniobra o limitar el consumo de alcohol si considera que existe un riesgo. Las reglas sobre fumar, mascotas, menores, equipaje, acceso a determinadas áreas y uso de equipos dependen del yate y deben revisarse previamente. La embarcación auxiliar, las motos de agua y otros equipos pueden estar sujetos a normas distintas. Que el yate principal tenga patrón no significa que cualquier pasajero pueda manejar todos los elementos disponibles. Puede ser necesaria una autorización específica, una titulación válida, una edad mínima establecida por la normativa o el cumplimiento de condiciones del seguro. Como estos requisitos pueden cambiar según el equipo y el lugar, hay que consultarlos con el operador y, cuando corresponda, con las fuentes oficiales. Para el embarque se suele pedir documentación de identidad vigente y los datos de todas las personas del grupo. Los requisitos pueden variar según nacionalidad, itinerario y contrato. Si se prevé salir de aguas españolas o realizar un recorrido especial, debe comunicarse antes de reservar, pues pueden aplicarse trámites y restricciones adicionales. No debe suponerse que una ruta internacional está permitida por el simple hecho de que parezca viable en un mapa. Finalmente, conviene leer el contrato y la póliza o resumen del seguro para entender coberturas, exclusiones y responsabilidades. Hay que verificar qué ocurre ante daños, retrasos, enfermedad, meteorología adversa o incumplimiento de instrucciones. Para cuestiones jurídicas o de titulación, la referencia definitiva debe ser la normativa vigente y la información facilitada por las autoridades competentes, no una descripción comercial general.
El patrón gobierna el yate, planifica la navegación, interpreta la meteorología y dirige las maniobras, el atraque y el fondeo. También informa sobre seguridad y propone rutas adecuadas a las condiciones. Sus funciones no incluyen necesariamente cocinar, servir comidas, limpiar los camarotes o cuidar menores. Si se desean esos servicios, hay que preguntar si es posible contratar tripulación adicional y qué tareas realizará.
Puedes comunicar tus lugares preferidos y el tipo de experiencia que deseas, pero la ruta se acuerda con el patrón. El viento, el oleaje, el tráfico, los amarres, las restricciones ambientales y la comodidad del grupo pueden obligar a cambiarla. Es aconsejable señalar prioridades en vez de exigir un programa cerrado. Una alternativa bien elegida puede ofrecer una jornada más agradable y segura.
Depende de las condiciones de cada oferta. El combustible puede cobrarse según consumo, mientras que los amarres fuera de la base suelen estar sujetos a disponibilidad y a la tarifa del puerto. No conviene asumir que aparecen en el precio inicial. Solicita un desglose escrito y pregunta cómo se calcula cada gasto, cuándo se paga y quién realiza las reservas portuarias.
En alquileres con pernoctación, el patrón necesita alojamiento apropiado a bordo o una solución aceptada por el operador. Su manutención también debe contemplarse, ya sea compartiendo las comidas o mediante el acuerdo indicado en el contrato. La distribución puede afectar al número de camarotes disponibles para el grupo. Confirma estos detalles antes de elegir el yate.
El patrón y el operador valorarán la previsión, los avisos marítimos y las condiciones reales. Pueden cambiar el recorrido, permanecer en una zona protegida, retrasar la salida o aplicar la política prevista para situaciones en las que no sea seguro navegar. Las consecuencias económicas dependen del contrato. Revisa con antelación las cláusulas de reprogramación, cancelación y servicios ya reservados.
Puede serlo, porque un profesional asume la navegación y explica las normas de seguridad. Aun así, hay que informar de la edad de los menores, necesidades de movilidad, experiencia y posibles problemas de mareo. El operador debe confirmar que el yate dispone de una distribución apropiada y de los elementos de seguridad exigidos. La supervisión de los menores sigue correspondiendo a sus acompañantes.
Es aconsejable llevar protección solar, gorra, prendas adaptables, una capa contra el viento, calzado seguro y equipaje blando. Añade medicación personal y artículos específicos que no proporcione el yate. Evita maletas rígidas voluminosas, ya que el espacio de almacenamiento puede ser limitado. Pregunta si se incluyen toallas, ropa de cama, productos de aseo y equipo para actividades acuáticas.
No. El fondeo depende del estado del mar, la profundidad, el tipo de fondo, el espacio disponible y las restricciones locales. Deben protegerse los hábitats sensibles y respetarse las zonas donde el ancla está limitada o prohibida. El patrón elegirá un lugar conforme a la cartografía, la normativa y las condiciones observadas. Las reglas vigentes deben verificarse mediante fuentes oficiales.