Atomic Garden es una pequeña cervecería con carácter en el oeste de Palma: la dirección del barrio de Santa Catalina (Ponent) si te tomas la cerveza en serio y aun así quieres estar relajado. Escondida en la calle de Borguny, a pocos pasos del bullicio del Mercat de Santa Catalina, el lema "Beer, Rock & Movies" resume a la perfección todo lo que representa el local.

Qué hace especial a Atomic Garden
La diferencia está en la mezcla de una carta de cervezas seria y un ambiente sin pretensiones. Desde hace más de quince años —el aniversario se celebró hace poco— la pequeña barra se ha ganado una reputación que va mucho más allá del barrio y encabeza con regularidad los rankings cerveceros locales; alrededor de mil clientes la han valorado en internet con una media de 4,7 estrellas.
Además, se encuentra en una de las esquinas con más cervecerías artesanas de la isla: Cerveseria Tramuntana y La Velo Brewery están a pocos portales. Aun así, el local conserva su carácter propio, ligeramente nostálgico, que lo distingue de los vecinos.

Cervezas y carta
La carta de cervezas es una de las más amplias de la ciudad: especialidades de importación y cervezas artesanas de media Europa, principalmente en botella, además de un puñado cambiante de grifo. Si no te decides, no tienes más que preguntar detrás de la barra: las recomendaciones son acertadas, algo que los clientes destacan una y otra vez.
Más allá del protagonismo de la cerveza, Atomic Garden también sirve cócteles y bebidas sin alcohol, junto con pequeños platos de estilo pub. El foco está claramente en las copas y el ambiente, no en una gran cocina: un punto de encuentro para la noche, no para una cena al uso.

Ambiente y ubicación
Es el entorno lo que da carácter al local: las paredes están cubiertas de carteles de cine antiguos y antigüedades, suena rock de fondo y algunas noches hay música en directo. La sala es pequeña y puede llenarse en una buena noche, que es justo lo que crea ese ambiente cálido y ligeramente nostálgico. Ven temprano si quieres asegurarte un sitio.
La ubicación, al borde de Santa Catalina, es ideal para una noche larga: a unos quince minutos a pie del centro y del Paseo Marítimo. Un lugar para buenas conversaciones, cerveza de verdad y la sensación de haber encontrado un auténtico favorito.




