La Bodega Biniagual está en el corazón de la región vinícola de Binissalem, en la histórica aldea de Biniagual: una bodega familiar de Mallorca cuyo núcleo es todo un pequeño pueblo: catorce casas, una capilla y una bodega histórica, rodeadas de viñas, olivos y almendros. Alrededor se extienden unas 34 hectáreas de viñedos con más de 148.000 cepas.

Qué hace especial a la Bodega Biniagual
Aquí no solo compras vino: entras en un paisaje habitado. La aldea forma parte de una finca de unas 170 hectáreas donde, junto a la viña, crecen olivos, almendros y fruta de temporada como naranjas y limones. Un rebaño de unas 300 ovejas mantiene los suelos fértiles de forma natural, dentro de una producción integrada y sostenible que reduce al mínimo los productos químicos.
Además de los vinos, la finca elabora su propio aceite de oliva ("Oli Finca Biniagual") y mermeladas caseras de naranja y limón. En la Vinoteca puedes llevártelo todo a precio de bodega.

Vinos y variedades
El protagonismo es para las variedades autóctonas: la tinta Manto Negro es la base de todos los tintos y la única uva del rosado, mientras que la blanca Prensal define el Memòries de Biniagual Blanc. Completan el conjunto Cabernet Sauvignon, Syrah, Chardonnay, Viognier y Moscatel. Así nacen seis vinos llenos de carácter, entre ellos las gamas Verán y Gran Verán y Memòries de Biniagual.
El Gran Verán es el buque insignia: un coupage de cerca de un 45 % de Manto Negro y un 55 % de Syrah, criado dieciocho meses en barrica, con fruta oscura y un final especiado. Los tintos pasan de doce a dieciocho meses sobre todo en roble francés y luego cerca de un año más en botella.

Catas y visitas
En la Vinoteca degustas los vinos en un ambiente relajado, casi de club, a menudo con tapas tradicionales. Una visita guiada por el pueblo, la bodega y los viñedos dura unas dos horas y permite conocer la filosofía de la casa; suele incluir seis vinos.
La cata guiada se organiza preferiblemente con cita previa (mínimo cuatro personas), aunque también puedes pasar a la carta de forma espontánea. De vez en cuando hay formatos especiales, como una cata de vino y queso conducida por el sommelier de la casa.

Historia y terroir
En Biniagual ya se cultivaba la vid en el siglo XIII, y la aldea se remonta a la época musulmana; en 1264 pasó al Monasterio de Jonqueres. Tras siglos y una peste que la dejó desierta, la viticultura no se retomó hasta 1998, y poco después la bodega prensó su primer vino.
Todo se vendimia a mano, desde la poda de invierno hasta una recogida muy selectiva. Una regla de la casa limita cada cepa a solo 1,5 o 2 kilos de uva: menos cantidad, más concentración. Un lugar tranquilo y elegante para sumergirte en la cultura del vino de Mallorca.




