Te encuentras en la terraza de madera tropical, las tablas suspendidas unos metros sobre el zócalo rocoso, y el rumor del mar asciende desde abajo como si el agua respirara justo bajo tus pies. La bahía de Palma se abre ante ti hasta la Tramuntana; los yates salen de Puerto Portals por la izquierda y una lancha traza círculos por la derecha. El Crystal Deck del Mood Beach Club merecía su nombre: aquí te sentabas como en la proa de un transatlántico de lujo, con la brisa marina en la cara y el horizonte abierto.

Concepto
Desde 2008, el Mood Beach Club en el kilómetro 11 de la Ma-1 representaba algo poco común en esta liga costera: vistas al mar sin concesiones, gastronomía de verdad y entrada gratuita. Sin consumo mínimo, sin ritual en la puerta. Si pasabas por allí, podías explorar las instalaciones, disfrutar de las vistas y luego decidir si te quedabas. Eso lo hacía más accesible que la mayoría de los competidores del cabo suroeste, sin sacrificar calidad.

Ambiente e instalaciones
Dos mundos, bien diferenciados: arriba el **Crystal Deck Restaurant** – elegante, con velas al anochecer, mediterráneo con toque asiático. Abajo el **Beach Sports Bar** en la terraza soleada – brisa marina directa, techo de paja, platos ligeros para el día de playa. En medio, una piscina con vista panorámica a la bahía, una zona de bienestar, un pool bar y un área de descanso con tumbonas apartada del restaurante.
Quien comparó los beach clubs del suroeste lo tenía claro: más pequeño que el Puro Beach Club, más tranquilo, más personal. Sin aglomeraciones. Un servicio que viene a ti. Para grupos, las mesas se podían organizar de forma flexible para seis, ocho o más personas; el Crystal Deck también acogía bodas y eventos corporativos.
Cocina y bebidas
La cocina no era un complemento, sino un argumento propio. El pescado fresco era el centro; todo, desde sopas y ensaladas hasta postres, se elaboraba en casa. La firma mediterráneo-asiática del Crystal Deck significaba exactamente eso: marisco clásico con toques asiáticos precisos, sin fusión turística. Los domingos al mediodía había tradicional English Sunday Lunch; por las tardes, English Afternoon Tea – un guiño a la leal clientela británica que había hecho del lugar su habitual.
En temporada baja, el Menú del Día de elaboración diaria era una de las mejores opciones para almorzar en la costa suroeste: cocina de calidad a un precio sorprendentemente favorable para un local de esta categoría en la isla.
La fiesta de aniversario: el evento del verano
Una vez cada verano, el club se convertía en el tema de conversación de la isla. La fiesta anual de aniversario era un espectáculo de la vieja escuela: recibimiento con "angels on horseback", cócteles Blue Hawaiian con borde de coco, bufé de lujo y BBQ – y como punto culminante, los artistas de la leyenda mallorquina **Son Amar** con su propio espectáculo de cabaret. Contorsionista, medley de ABBA, "Thriller" de Michael Jackson y cuadro de flamenco, todo en una noche. La fiesta del noveno aniversario marcó el listón. Entre los invitados se vio a la estrella pop **Rita Ora**.
Para quién y qué ocasiones
Arraigado sobre todo en la comunidad de expatriados y turistas británicos, pero nunca exclusivo: familias, parejas, grupos y solteros acudían por igual – los eventos estaban diseñados conscientemente para todo tipo de público. Quien quisiera pasar un día tranquilo junto al mar con buena comida encontraba aquí el marco adecuado, sin el ruido de los clubs más grandes.
Consejo de experto
La entrada gratuita no era un truco de marketing, sino una filosofía: primero mira, luego decide. El Menú del Día de invierno era un secreto a voces entre los habituales – cocina de calidad a un precio que, para esta ubicación costera, era sencillamente excepcional.
**Nota:** El Mood Beach Club ha cerrado. El Grupo Umami opera ahora **UM Beach House Portals** en el mismo emplazamiento – Carretera de Andratx km 11, Costa d'en Blanes.




