Entre las suaves colinas del Raiguer, cerca de Binissalem, se encuentra Bodega AVA Vi, un pequeño proyecto vitivinícola que desde 2010 se dedica con discreción a las variedades autóctonas de Mallorca. En sus propias fincas, Es Pla y Garrover, junto al Camí de Muro, cultivan Mantonegro, Monastrell, Prensal Blanc, Giró Ros y la poco común Malvasía de Banyalbufar, variedades que narran la historia de la isla y que aquí se vinifican con un respeto evidente por su origen. Los vinos llevan la indicación Vi de la Terra Mallorca, reflejo de una apuesta deliberadamente pequeña y artesanal frente a la producción industrial. En su web, el equipo describe el proyecto como nacido del amor por los vinos de gran calidad, con la voluntad de compartir no solo vino, sino también la cultura y la forma de vivir de la isla.

Quien visita la bodega nota enseguida que no se trata de un lugar pensado para grupos masivos. Los visitantes describen una y otra vez una acogida cercana y cálida, con el equipo —la enóloga Claudia y el anfitrión y sumiller Julio a la cabeza— guiando grupos reducidos por el viñedo, la bodega y la sala de cata. Las explicaciones van más allá de la copa: el trabajo en el viñedo, el recorrido de la uva a la botella y el carácter propio de cada variedad forman parte de la visita. Para quien no conoce todavía el Prensal Blanc o el Mantonegro, esto supone una introducción pausada y realmente informativa, transmitida con auténtica pasión por el oficio. Varios visitantes describen las visitas guiadas como competentes y cercanas a la vez, ya sea hablando de vinificación, de crianza o de las particularidades de las fincas propias en el Raiguer.
Una cata en AVA Vi rara vez es solo vino en una copa: los visitantes mencionan con frecuencia el acompañamiento de tapas, queso, pan, aceite de oliva propio y mermeladas, pequeños bocados cuidadosamente elegidos que acompañan a los blancos, rosados y tintos de la casa. La oferta va desde visitas espontáneas hasta experiencias de cata personalizadas que se adaptan a los gustos de cada grupo, un enfoque que refleja el carácter íntimo y sin pretensiones de la bodega. Según varios relatos, incluso quienes llegan sin avisar son recibidos con amabilidad, aunque conviene contactar antes, especialmente para una cata guiada más completa.

Situada en el paisaje rural del Raiguer, con la Serra de Tramuntana asomando al fondo, la visita se convierte en una pequeña escapada hacia una Mallorca más auténtica, lejos de las grandes bodegas industriales y de los autobuses turísticos. Es un lugar donde realmente se conoce a quienes están detrás del vino, donde las preguntas sobre la elaboración reciben respuestas detalladas, y de donde muchos visitantes se marchan con algunas botellas bajo el brazo. Para quien quiere entender el vino mallorquín, y no solo bebérselo, Bodega AVA Vi cumple esa promesa con sinceridad palpable.
Servicios
Accesibilidad
- Entrada
- Aparcamiento
Pago
- Tarjeta
- Débito
- Sin contacto



