La Rosa Vermutería es la dirección pionera de Palma para la cultura del vermut español: una vermutería y taberna en el corazón del casco antiguo, junto a la Plaça Weyler, en el barrio de Sant Jaume. Inaugurada en junio de 2015 por Nacho Velasco, Uvete Conde y Álvaro García, la pequeña barra de la Carrer de la Rosa está considerada la primera vermutería de estas características en la capital balear.

Qué hace especial a La Rosa Vermutería
Nacho Velasco, natural de Valladolid, llegó a Mallorca en 1987, trabajó como DJ e importador de discos y abrió el restaurante Brondo con su hermano en 1992. La Rosa, bautizada con el nombre de su calle, se pensó como un clásico desde el primer día: «un sitio que te acompañe siempre», en palabras de Velasco. En 2025 la casa celebró su décimo aniversario.
Hoy La Rosa es el corazón de La Rosa Troupe, un colectivo gastronómico con locales como La Rosa Catalina, La Carpintería de La Rosa, el legendario Garito, un servicio de catering y el Vagón de La Rosa. El concepto combina el alma de una taberna del norte de España con un colmado, una clásica tienda de ultramarinos llena de conservas y delicatessen.

Bebidas y carta
El nombre lo dice todo: más de cincuenta etiquetas de vermut cuidadosamente seleccionadas aguardan en el mostrador, junto a un vermut de la casa y toda una línea de coctelería basada en el vermut. El vermut se sirve a la manera clásica, con hielo y una rodaja de fruta, a menudo codo con codo con una cerveza bien fría. Con ello, Velasco recupera de forma deliberada la antigua «hora del vermut», el ritual social del aperitivo previo a la comida que casi había desaparecido en la isla.
La cocina saca clásicos honestos y sabrosos: la obligada gilda, crujientes croquetones de ternera madurada, cremosas patatas alioli, boquerones en vinagre y calamares fritos. Platos más novedosos, como el tartar de gamba, y propuestas de mercado completan la carta. Las guías destacan las croquetas de gamba al ajillo y la alcachofa a la brasa con jamón, además de platos más contundentes como los carrilleros guisados en vermut o el arroz con setas ahumadas y queso tetilla.

Ambiente y ubicación
La decoración logra el equilibrio justo entre lo vintage y lo moderno, sin pretensiones y con carácter. Abajo, la barra invita a estar de pie y conversar; arriba hay mesas como es debido. El público es mayoritariamente local: los habituales de Palma se mezclan con visitantes curiosos.
El local está en pleno casco antiguo, a pocos minutos a pie de la catedral de La Seu; las callejuelas de alrededor son en su mayoría peatonales. De día y de noche la sala se llena rápido, los domingos hay especial animación y a menudo se forma cola; con más de mil reseñas en Tripadvisor y una nota en torno a 4,2 estrellas, la espera merece la pena. Para las noches se recomienda reservar.




