El Brassclub es una de las coctelerías más reconocidas de Palma de Mallorca y se encuentra en pleno centro, en el Passeig de Mallorca 34, a pocos pasos del Passeig del Born. El jefe de barra y fundador Rafa Martín abrió aquí en 2013 un cocktail bar clásico inspirado en la elegancia de los clubes neoyorquinos, pero con una firma mediterránea muy propia.

Qué hace especial al Brassclub
En cuanto la puerta se cierra tras de ti, podrías estar en Manhattan y, sin embargo, estás en el centro de Palma. Su seña de identidad visual es el techo de más de 3.000 botellas, que se extiende por la sala como las olas del Mediterráneo. El espacio es bastante pequeño e íntimo, con luz suave y detalles dorados.
Llama la atención que el Brassclub no es un local cerrado para iniciados: buena parte de su clientela son personas locales que vienen a diario. Hace más de diez años fue uno de los primeros bares del Passeig de Mallorca; hoy es un punto de referencia de la coctelería de la isla.

Cócteles de autor y bebidas
En el centro están los cócteles de autor exclusivos de la casa, junto a clásicos cuidadosamente elaborados para quienes prefieren la tradición. La carta cambia con regularidad y apuesta por el producto local y de temporada: cítricos, hierbas, higos, almendras y vermut de la isla.
Un ejemplo conocido es el "Indiano", ahumado con un puro Cohiba. Los precios se mueven aproximadamente entre 13 y 16,50 euros. Si te cuesta decidir, el experimentado equipo de bartenders te guiará según tus gustos, y una pequeña carta de bocados finamente seleccionados marida con las bebidas, del aperitivo a una cena ligera.

Marcas propias de la casa
Bajo su propio sello, el Brassclub elabora creaciones que no solo bebes, sino que también encuentras dentro de los cócteles: la ginebra Sa Roqueta, la cerveza artesana aBrass cadaBrass y un vermut rojo de Luis Adolfo y Lorenzo. Estas marcas propias forman parte de lo que distingue al bar de la oferta media de un local urbano.

Rafa Martín y su equipo
Rafa Martín es de Salamanca, creció en el negocio de restauración de su padre y empezó a competir en concursos de coctelería a los 16 años; en 2012 logró un bronce en el mundial de Pekín. En Mallorca trabajó primero en hoteles y dirigió la formación de bartenders en la Cappuccino Group antes de abrir su propio local. Está considerado una de las figuras más influyentes de la coctelería balear, aunque él mismo insiste en que su equipo es el verdadero activo del bar.
Como el espacio es pequeño, conviene reservar, sobre todo los viernes y sábados por la noche.




