
Descalzo a la mesa desde 1967
Cuando llegas a la Playa de Muro te encuentras en uno de los tramos de arena más septentrionales de Mallorca — seis kilómetros de arena blanca y fina que revistas de viaje y viajeros sitúan sistemáticamente entre las mejores playas de Europa. El agua es tan somera y cristalina que el fondo se ve hasta muy adentro; detrás se extienden los carrizales del Parque Natural de S'Albufera. Esta es la costa norte en su mejor versión.
En el extremo sureste de ese arco se encuentra Ses Casetes des Capellans, una ensenada que se distingue claramente de los sectores hoteleros más cercanos a Port d'Alcúdia. Unas 140 cabañas de madera y piedra, transmitidas de generación en generación por familias mallorquinas, descansan literalmente sobre la arena: el rincón más auténticamente local de una costa por lo demás dominada por el turismo internacional. Aquí, con los pies en la arena y la bahía de Alcúdia al frente, comenzó en 1967 la historia del Ponderosa Beach — una humilde barra de refrescos entonces, hoy el restaurante de playa más solicitado de este tramo.

Chiringuito 2.0: Mucho más que arena y barra
Ponderosa se define a sí mismo como un "chiringuito 2.0" — no un local playero de andar por casa, sino un restaurante de día elegante pero con los pies en la arena. El mobiliario blanco y azul turquesa refleja exactamente el tono de la bahía; el ambiente es cálido, familiar, sin rigidez. Familias con niños (hay tronas y un rincón infantil), parejas en busca de la mesa perfecta frente al mar, grupos para celebraciones privadas y bodas — todos encuentran su lugar aquí sin que nadie se sienta fuera de contexto.
El corazón del local es la cocina. El chef Kike Martí ha elevado la tradición arrocera de la costa norte mallorquina hasta lo que puede llamarse con justicia arroces de autor: paellas de espectáculo que se terminan en la mesa, humeantes y aromáticas, elaboradas con marisco de la zona y variedades de arroz locales. Si preguntas en la Playa de Muro dónde comer la mejor paella, la respuesta apunta siempre aquí. Junto a ellos, una carta mediterránea más amplia — pescado fresco, mariscos, ensaladas, carnes — que, según varios guías, incorpora "tentadoras influencias asiáticas". Vino local, nacional e internacional acompaña a los cócteles de autor de la casa, ideales tanto a mediodía como en la última hora de sol.
Slow Food con certificado ISO
Ponderosa va más allá de una cocina con vistas. Bajo el paraguas "Ponderosa Beach Cares" el local aplica una política medioambiental documentada y respaldada por la certificación SGS ISO 14001, un aval concreto en un segmento donde la retórica sostenible suele superar a la acción. El modelo de aprovisionamiento sigue el principio del "Slow Food de 0 km": agricultores locales, pescadores mallorquines, temporada como ley de cocina. El compromiso se nota en el plato.
Sesiones de atardecer y música de verano
Al caer la tarde, el ambiente cambia. Ponderosa gestiona su propio programa musical — la web dedica una sección completa a los próximos artistas, e Instagram anuncia cada temporada nuevos nombres de DJs con energía de "volvemos". El formato es de atardecer: sin discoteca, sin graves retumbantes, sino música en directo y sesiones de DJ que acompañan el paso del día a la noche mientras la luz sobre la bahía de Alcúdia sigue cálida y dorada.
El extremo correcto de la bahía
Para apreciar de verdad el Ponderosa conviene saber que no está en el concurrido sector familiar cercano a Port d'Alcúdia, sino en el tramo más tranquilo y romántico de Ses Capellans — rodeado de las históricas cabañas de madera que hacen de este rincón de costa uno de los más auténticos de la isla. El Parque Natural de S'Albufera está a un paseo, y las dunas protegidas de Es Comú bordean el camino. Esa combinación — un restaurante de playa de calidad en un rincón con raíces locales e intacto ecológicamente — es exactamente lo que distingue al Ponderosa de un chiringuito cualquiera.




