
Es Molí Club — Underground dentro del viejo molino
Hay lugares que subestimas a primera vista — y eso es exactamente lo que los hace inolvidables. Es Molí Club se encuentra en la esquina de la Carrer de la Indústria 13 con la Carrer d'Antich 36, donde el extremo suroeste de Santa Catalina se une con el barrio de los molinos de Es Jonquet. La fachada engaña: detrás del discreto exterior de un *molino harinero* de 1860 — catalogado como patrimonio histórico-industrial — se esconde uno de los clubes más singulares y sin concesiones de toda la isla.
El molino como escenario
El edificio data de una época en que aquí se molía grano en Palma. Paredes de piedra viva, techos abovedados bajos, una sala estrecha con capacidad para unas 150 personas — nada de esto es decorado, es simplemente lo que es el lugar. Resident Advisor califica a Es Molí como "uno de los clubs más undergrounds de España." Esa etiqueta es merecida.
A medida que avanza la noche, el espacio desarrolla una energía peculiar: la luz estroboscópica roja se fragmenta en las paredes de piedra bruta, el bajo retumba profundo, el público se aprieta cerca. No hay palcos VIP, ni escaleras de gala, ni florituras. Lo que queda es una experiencia concentrada — música, espacio, personas.
Música con posición
La programación gira en torno al deep house y el techno melódico. Sin corriente principal radiofónica, sin playlist turística — esta es una sala para quienes de verdad quieren escuchar. Las residentes Paula Serra y Víctor Lorenzo (conocido como Vikenzo) han sostenido el local durante años; con su sensibilidad sonora construyeron una escena en Santa Catalina que trasciende la isla. Junto a ellos desfilan regularmente otros nombres locales: Isaac Indart, Manu Oubiña, Kiko Melis, Nichole, Yokay — una red pequeña pero genuina.
Formatos recurrentes dan forma a la programación: la serie **Comunyon** reúne a la escena bajo un estandarte electrónico; las noches **Shaolin / Shaolin Cutz Showcase** aportan foco en el house; y las sesiones **Sound Gallery** celebran la cultura del vinilo con entrada libre. Muchas sesiones entre semana no cobran puerta — lo cual dice mucho de la filosofía de la casa.
Un club impulsa un movimiento
El equipo formado por Miguel Fernández, Paula Serra y Víctor Lorenzo ha demostrado algo con Es Molí Club: que una sala pequeña e intransigente puede, en las condiciones adecuadas, alcanzar un verdadero peso cultural. Cuando comprobaron que el club se había quedado pequeño para sus ambiciones, abrieron Sótano Club en la Plaça Gomila — en el antiguo espacio del Tunnel Rock Club, que había cerrado tras más de treinta años. Su mensaje era claro: "Hagamos bailar a Gomila otra vez." Es Molí Club es la raíz de esa historia.
El barrio respira al ritmo
Santa Catalina es el barrio más vivo de Palma — y el que menos se parece a una postal. Lo que fue un barrio de pescadores y obreros se ha transformado en un foco creativo sin perder su carácter. A la escala íntima de las calles alrededor de la Carrer de la Fàbrica, la Carrer Cotoner y la Carrer Sant Magí se agolpan bares de tapas, cócteles y el animado mercado Mercat de Santa Catalina. El Paseo Marítimo con su puerto deportivo queda justo al lado. Y la colina de los molinos de Es Jonquet — con sus *molins* cuidadosamente restaurados del mismo tipo constructivo que ocupa el propio Es Molí Club — mira desde arriba la vida nocturna que recorre estas calles al caer la noche.
Quien acaba aquí no sigue el camino turístico. Busca el lado real y sin artificios de Mallorca — y lo encuentra en este pequeño y sin pretensiones edificio que durante el día casi pasa desapercibido.




