El ascensor se abre y de repente estás sobre los tejados de Santa Catalina. La bahía se despliega ante ti: el destello del Mediterráneo, la silueta de la catedral de La Seu sobre los árboles, los viejos molinos de Es Jonquet en el horizonte, los mástiles de los veleros en el puerto. Un DJ pone electrónica lounge suave; el barman prepara un Palotini – licor Palo, Kahlúa, café, bitters de chocolate. La isla en un vaso, sobre la isla.

Concepto
El Hotel Hostal Cuba es un edificio en esquina de más de cien años con fachada ornamental – según el propio hotel, inspirada en la escuela Gaudí – en el límite entre Santa Catalina y el Paseo Marítimo. El nombre "Cuba" rinde homenaje a un pescador cuya estancia en la isla caribeña marcó la identidad del hotel hasta hoy. Este hotel boutique de cuatro estrellas funciona con un concepto multinivel: restaurante y bar en la planta baja, el Sky Bar en la azotea y "The Club" – una sala de fiestas independiente en el mismo edificio para las horas más tardías. La terraza de la azotea es el núcleo: terraza de desayuno durante el día (accesible también a quienes no se alojan), bar de cócteles al atardecer, donde las vistas no son un complemento sino la promesa central.

Ambiente y diseño
Pequeño, compacto y por eso mismo muy codiciado. La terraza es íntima – no un hotel con piscina infinita, sino un espacio cercano sobre el barrio. Elegancia relajada lo describe mejor: desenfadado y con estilo sin alardear. El público refleja el propio Santa Catalina: parejas, grupos de amigos, expats, familias con niños, locales y turistas por igual. Código de vestimenta casual, niños bienvenidos. Personal elegante atiende en mesa; el ascensor marca un tono discreto desde el primer momento. La fachada ornamental de influencia Gaudí afuera ya forma parte de la experiencia antes de llegar arriba.
Bebidas y carta
La carta de cócteles apuesta por la identidad local. El Maó Mule combina Gin Xoriguer – la ginebra clásica de Menorca – con ginger beer, maracuyá y bitters de naranja. El Cuba Old Fashioned mezcla rones de la casa con miel de romero y Angostura. El Palotini gira en torno al Palo, el licor herbal amargoaicete mallorquín. El Smoky Whisky Sour se construye sobre Talisker. La lista de destilados llega hasta el whisky japonés – Hibiki Harmony y Yamazaki 12 –, Don Julio y Patrón. Los vinos mallorquines como Es Cap Roig y El Mussol Malvasía están presentes, junto a champanes hasta Dom Pérignon y Louis Roederer Cristal. El nivel de precios es elevado – el suplemento por las vistas es real e incorporado al precio. El carácter: cócteles crowd-pleasing con vistas, no una vitrina de mixología.
Programa
DJs locales se van alternando por las noches – Xisco Sanchez, Rosa Cara, Javi Cascales y Alex Caro entre otros – con electrónica lounge que encaja con los atardeceres. Para los que quieren continuar: "The Club" en el mismo edificio actúa de jueves a domingo en las horas tardías con DJs residentes de house, disco y hits; artistas invitados como DJ Kiko Navarro han actuado allí.
Para quién y qué ocasiones
El uso clásico: la hora dorada como parada pre-cena antes de adentrarse en Santa Catalina en busca de tapas. Para los más madrugadores, hay un bufé de desayuno en la azotea accesible para todos. Para grupos de empresa o incentivos pequeños, la terraza es reservable. Para quienes planean toda la noche: empieza arriba en el Sky Bar, cena en el restaurante de la planta baja, continúa en "The Club" – la secuencia que recomiendan los habituales.
Consejo de experto
Llega pronto, antes de que empiece la afluencia, y conseguirás mesa sin esperar. Más tarde, los sitios se llenan rápido y los fines de semana implican quedarse de pie y cola en el ascensor. Quienes prefieren sombra deben llegar todavía antes: esos lugares son los primeros en ocuparse. Reservar no es una sugerencia sino una obligación, especialmente en pleno verano. Para visitas más tranquilas, las primeras horas de la noche entre semana superan al gentío del fin de semana.




