Procesionarias del pino en Mallorca: temporada, riesgo y cómo actuar
Las orugas de la procesionaria del pino son visibles en invierno y primavera; mantener las distancias y actuar con calma permite evitar el riesgo con facilidad.
Las procesionarias del pino en Mallorca son uno de los elementos de la naturaleza a los que conviene prestar atención al pasear por zonas de pinares entre el invierno y la primavera. No son las polillas, sino sus orugas peludas, las que pueden provocar reacciones molestas o incluso graves al entrar en contacto con ellas, especialmente en perros y niños pequeños.
No hay motivo para evitar los bosques de pinos. Lo importante es reconocer los nidos y las hileras de orugas, mantener la distancia y no esperar si se produce un posible contacto.
Cuándo están activas las procesionarias en Mallorca
Las orugas se desarrollan durante el invierno en llamativos nidos de seda blanquecina situados en los pinos. A finales del invierno y durante la primavera bajan de los árboles para enterrarse y convertirse en crisálidas. Es entonces cuando suelen desplazarse en largas y características filas, de ahí su nombre.
Podrás verlas sobre todo en pinares y masas de coníferas, por ejemplo en los bordes de los bosques, caminos rurales, jardines grandes o zonas naturales acondicionadas. El periodo exacto de actividad varía según el tiempo y la altitud; las fases de temperaturas suaves pueden favorecer su desarrollo.
Por qué las orugas son un problema para perros y niños
Los finos pelos urticantes de las orugas contienen una sustancia irritante y pueden adherirse fácilmente a la piel, las mucosas o los ojos. Incluso los nidos antiguos y las mudas de piel que quedan en el entorno pueden seguir conteniendo pelos. Son habituales el picor, el enrojecimiento, las erupciones o la irritación de las vías respiratorias.
Para los perros, olfatearlas, lamerlas o ingerirlas es especialmente peligroso: la boca y la lengua pueden hincharse mucho y reaccionar con dolor. Los niños no deben tocar ni las orugas ni los nidos, ni hurgar en ellos con palos.
Consejos de los locales
Mira hacia delante en los caminos entre pinos
No observes solo las copas de los árboles: fíjate también en los márgenes del camino. Las filas de orugas pueden avanzar lentamente por senderos y zonas abiertas.
Correa a la vista
En zonas de pinos, llevar una correa corta durante la temporada es la medida preventiva más sencilla. Así evitarás que tu perro olfatee algo desconocido.
Revisa el lugar de pícnic
Bajo los pinos, merece la pena echar un vistazo rápido hacia arriba y al suelo antes de sentarte. Si ves nidos, elige otro lugar.
Cómo reaccionar ante un posible contacto
Mantén la distancia, lleva al perro con correa y abandona la zona sin levantar ni dispersar las orugas o los nidos. Lava con cuidado la piel afectada con abundante agua, sin frotar; si hay molestias en los ojos, es importante enjuagarlos bien. Ante reacciones evidentes en la piel, los ojos o las vías respiratorias, conviene buscar consejo médico.
Si un perro ha tenido contacto en la boca o muestra salivación intensa, hinchazón, dolor o dificultades respiratorias, necesita atención veterinaria inmediata. No intentes retirar los nidos por tu cuenta: en terrenos privados, esta tarea debe dejarse en manos de profesionales; en espacios públicos, puedes informar al ayuntamiento o a la administración del parque responsable.