El viento salado del nordeste llega justo cuando aparecen las zamburiñas en la mesa — pequeñas, todavía chisporroteando. Frente a ti se extiende la bahía de Alcúdia en ese verde turquesa claro que en Can Picafort o se ama para siempre o nunca se olvida. El Mar y Paz — en catalán, Mar i Paz — es exactamente lo que promete su tagline: Food, Drink, Music, Relax. Aunque esas palabras se quedan cortas.

Concepto
Noe (Noelia Pacini) y Toni (Toni Gelabert) empezaron en 2013 — un diminuto local que había sido la oficina del Club Nàutic, desayunos, cervecitas por la tarde, nachos en la barra. Toni ‘nunca había sostenido una bandeja’. Hoy, el Mar y Paz, gestionado por Grup 100 Emocions, es una de las direcciones más emblemáticas del litoral nordeste de Mallorca. La filosofía es sencilla: ‘no solo es comer’ — no se viene únicamente a comer. Se viene a estar bien, a reírse, a sentarse con la gente. Y todos tienen cabida: desde unos calamares andaluza con una caña bien tirada hasta una caldereta de langosta con buen vino.

Cocina y Bebidas
La carta se divide en tres mundos — comida, bebida y una carta separada de postres y cócteles — con un arco que va desde la cocina marinera mallorquina hasta propuestas internacionales. Clásicos: paella mixta, fideuà negra, zamburiñas o una jugosa picanha. Para quien busca variedad: burger de salmón, tartar de salmón ahumado, pad thai.
Las verdaderas señas de identidad de la casa no aparecen en la carta. La langosta fresca de la bahía — como langosta de la bahía, caldereta de langosta o huevos con bogavante — y el gallo de San Pedro frito con cebolla son platos que conviene pedir por encargo. Siempre vale la pena preguntar. El steak tartar es tema de conversación habitual entre los habituales.
En la barra: Estrella Damm de grifo, sangría, cócteles, vino. Desde el principio, la cerveza bien tirada forma parte del ADN del local — una cita de Benjamin Franklin resume la filosofía: ‘La cerveza es la prueba de que Dios existe y nos quiere ver contentos.’ ¿Paella de noche? Posible — pero requiere confirmación telefónica aparte.
Ambiente
La terraza está en primera línea de mar, sin nada entre tu mesa y el horizonte. Animada, nunca ruidosa en el mal sentido: familias, parejas, residentes y turistas — en su mayoría germanófonos — conviven sin jerarquías. En pleno verano, las mesas se llenan hasta bien entrada la noche; los viernes y sábados la energía se alarga hasta las horas más tardías.
Una aclaración necesaria: la legendaria piscina de mar, punto de encuentro mítico de Can Picafort durante décadas e integrada en la identidad del pueblo, lleva varios años desaparecida — la Ley de Costas y una concesión no renovada a tiempo pusieron fin a ella. Algunos agregadores siguen mencionándola. Están desactualizados. El Mar y Paz está completo sin ella.
La bio de Instagram lo dice en catalán: ‘No tenim partida presupostaria per reels i rollos’ — sin presupuesto para reels ni florituras. No es modestia. Es carácter.
Para Quién y Qué Ocasiones
Una comida con amigos a mediodía funciona tan bien aquí como una cena especial con langosta de la bahía y una buena botella de vino. Las familias son bienvenidas; quien come solo, también. Can Picafort no es el suroeste de lujo — el Mar y Paz cumple en este contexto el papel que convierte un sitio en institución: punto de encuentro local y la dirección que llevas a los invitados.
Consejo Insider
Los martes está cerrado — ahórrate el viaje. Para los platos fuera de carta (langosta, gallo de San Pedro) pregunta directamente al reservar — el equipo sabe qué hay en la bahía. La paella de noche requiere aviso previo por teléfono.




