José L. Ferrer es la bodega donde empieza la historia del vino embotellado en Mallorca: una bodega familiar a la entrada de Binissalem, a unos 25 kilómetros al noreste de Palma. Fundada en 1931, es una de las bodegas más antiguas y conocidas de la isla y sigue marcando el rumbo de la D.O. Binissalem hoy en día.

Qué hace especial a José L. Ferrer
Aquí se escribió la historia del vino en la isla: Ferrer fue el primero en Mallorca en criar vino en barricas de roble, embotellarlo para la venta y exportarlo. Dentro de sus muros históricos todavía se conservan los depósitos de hormigón de los años treinta, en uso hasta hoy, junto a las primeras botellas comercializadas de la isla. Con unas 800.000 a 900.000 botellas al año, Ferrer es además una de las bodegas más grandes y mejor organizadas de Mallorca: tradición a gran escala, sin perder su sello propio.

Vinos y variedades de uva
El corazón de la bodega son las variedades autóctonas de la D.O. Binissalem: la tinta Manto Negro y la blanca Moll. Junto a ellas crecen el Callet y clásicos internacionales como Cabernet Sauvignon, Syrah y Chardonnay. De ahí salen varias líneas: los tradicionales vinos José L. Ferrer, los modernos Veritas, los cuvées Dues, que combinan una variedad mallorquina y una internacional, y los ecológicos Pedra de Binissalem.
Entre sus referencias destacan el José L. Ferrer Reserva, el Veritas Brut Nature —uno de los pocos cavas de la isla— y el blanco Ferreret Giró Ros. El Veritas Reserva tiene una crianza mínima de 36 meses, de los cuales entre 18 y 24 en roble francés, y se elabora con viñas viejas de Manto Negro y Callet vendimiadas a mano.

Visitas y catas
Reservas una visita guiada por las instalaciones históricas y modernas, conoces a la familia, las viñas y la elaboración del vino y terminas con una cata. Hay varios programas a elegir: desde la cata Moll más corta hasta la visita Mantonegro con cuatro vinos premium, y la opción Vino y Chocolate, en la que cuatro vinos Veritas se maridan con chocolate con naranja, almendra y sal de Mallorca. Todo acompañado de clásicos isleños como el queso de Mahón y las galletas Quelitas. Conviene reservar con antelación, sobre todo en temporada alta.

Historia y terruño
La bodega fue fundada por José Luis Ferrer Ramonell —con 28 años— bajo su nombre original, Vinícola de Binissalem. Su objetivo era claro: convertir la uva mallorquina en vinos capaces de competir a nivel internacional. Hoy la tercera y cuarta generación dirigen la bodega e impulsan la transición hacia un cultivo plenamente ecológico. Binissalem es un pueblo tranquilo y auténtico del interior de la isla, al abrigo de la Serra de Tramuntana: un terruño que da a los vinos su carácter mediterráneo e inconfundiblemente mallorquín.




