Entre Llucmajor y los acantilados de Cap Blanc se alza Sa Torre, una finca cuyas raíces se remontan al siglo XIV, señalada por una capilla neogótica que todavía hoy vigila los viñedos. Sobre este suelo cargado de historia, Miquel Sastre Bordoy recuperó las antiguas parcelas conocidas como "Els camps de Sa Vinya" y "S'Aujub Vermell", dando forma a lo que hoy es Bodegas Bordoy. Situada en la región vitivinícola de Pla i Llevant, esta ubicación da carácter propio a las vides, y de la cosecha propia nacen varias líneas con nombre propio: Terra de Marés, Marés —en Tinto Joven, Tinto Crianza y Tinto Reserva, además de Blanco y Rosado— y Fermança, también en sus propias crianzas.

Visitar el celler no és assistir a una demostració comercial, sino a una introducció al trabajo que hay detrás de cada botella: quienes la visitan coinciden en describir recorridos por el viñedo y el celler donde el proceso de elaboración se explica con claridad y pasión evidente. El centro de la visita suele ser una cata guiada de varios vinos propios, a menudo acompañada de una tabla de queso y jamón locales, tapas o pa amb oli, un gesto que los comentarios describen repetidamente como generoso. El ambiente en sí se percibe como parte de la experiencia: una explotación pequeña y familiar, rodeada de sus propias viñas, con una tranquilidad que muchos visitantes destacan expressament.
Lo que aparece una y otra vez en els relats dels visitants no és només el vi, sinó les persones que el serveixen: los comentarios repiten los mismos nombres de guías y describen una hospitalidad cercana y cálida que va más allá de una simple cata. Las preguntas sobre el cultivo, la técnica de bodega o las distintas cuvées reciben, según parece, respuestas detalladas y con verdadero conocimiento, lo que convierte la visita en un destino que merece la pena dedicar tiempo, no una parada rápida. Diversos testimonis confirman ademés que las visitas se ofrecen en distintos idiomas, lo que facilita el accés a visitantes internacionales sense barrera idiomàtica.

El vino puede comprarse in situ, para llevarlo directamente a casa o, según algunos visitantes, para su posterior envío. Pero más allá de cualquier botella concreta, lo que distingue a Bodegas Bordoy es la impresión de conjunto que deja: un lloc on murs antics, viticultura activa i una hospitalitat cuidada conviuen amb naturalitat. Para quien busque el lado más tranquilo de la Mallorca agrícola, lejos de la costa, y sienta curiosidad por el origen del vino que lleva en la maleta, este rincón cerca de Llucmajor ofrece justamente eso: sin puesta en escena, pero con fondo real.
Servicios
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