Bodegas Oliver Moragues está junto a Algaida, a unos veinte kilómetros al este de Palma, en pleno Pla de Mallorca. La finca es la Possessió Binicomprat, y la misma familia la trabaja desde 1511, a estas alturas a lo largo de más de quince generaciones. Aquí eso no es una cifra para la etiqueta, sino la razón por la que en esta finca siguen plantadas variedades de uva que en Mallorca casi habían desaparecido.
En algún momento la familia decidió volver atrás en lugar de seguir la corriente. En vez de variedades internacionales y espalderas modernas, apostó de nuevo por las cepas mallorquinas antiguas y por la conducción en vaso, la cepa baja y exenta que la isla conoció durante siglos. De ahí salen vinos de alcohol contenido, taninos finos y un filo salino que viene del subsuelo.
Puedes visitar la bodega cualquier día de la semana, pero solo con reserva previa. El recorrido atraviesa la casa antigua, los viñedos y la bodega, y termina con una cata en el jardín.

Cinco siglos en la misma familia
La Possessió Binicomprat es una de las pocas fincas de la isla que ha permanecido cinco siglos en las mismas manos sin que el viñedo ni la bodega se abandonaran nunca. La casa se alza en una elevación sobre el Pla, a los pies del Puig de Randa y con vistas hasta la Serra de Tramuntana. Alrededor hay bosque de pino y encina, y ese bosque forma parte explícita de la explotación: aporta plantas para el trabajo del viñedo y refugio para aves, murciélagos y los burros de la finca.
El rumbo actual de la casa es declaradamente un camino de vuelta. La familia recuperó las variedades autóctonas y retomó los antiguos sistemas de conducción en el viñedo, para enlazar con los vinos que Mallorca daba antes de la época de las variedades internacionales.

Las variedades de Bodegas Oliver Moragues
En blanco están aquí Prensal Blanc, en la isla también llamada Moll, y Giró Ros. En tinto, Callet, Manto Negro, Gorgollassa y Escursach, es decir, justo las variedades que fuera de Mallorca apenas conoce nadie. La propia bodega las describe con diferencias claras: la Callet aporta finura, la Manto Negro fruta roja y taninos afinados, la Gorgollassa una estructura tánica casi salvaje.
Los vinos llevan ese origen en el nombre. OM Prensal y OM Giró Ros ponen en el centro cada una de las dos blancas isleñas, OM Blanc las mezcla con Viognier, El Galgo es un Callet, el rosado nace de la Gorgollassa, y OM 500 toma su nombre de los cinco siglos que la familia cuenta aquí. El embotellado se acoge a Vi de la Terra Mallorca. La revista británica Decanter ha destacado el OM Prensal Blanc y el OM Gorgollassa en sus catas a ciegas.
Viñedo, suelo y trabajo biodinámico
El viñedo está dividido en parcelas con nombre. S'Era queda arriba del todo, junto al linde del bosque; Castellitx igual de alto y con las cepas más bajas; Sa Figuera lleva las variedades tintas; Es Ullastres, abajo, tiene los suelos más profundos. Debajo hay tres capas que la propia finca nombra: humus en superficie, después material calcáreo-arcilloso de origen marino, al que los vinos deben su nota salina, y al fondo arcillas rojas muy antiguas que retienen la humedad.
Se trabaja en ecológico y según la práctica biodinámica. Tras la vendimia se siembran cubiertas vegetales entre las hileras, preparados como el de ortiga se elaboran en la propia finca, y el estiércol de los burros vuelve al suelo. Desde principios de verano hasta el otoño el embat recorre la elevación, la brisa marina de la isla: días cálidos, noches frescas, y es precisamente esa diferencia la que mantiene la frescura en la fruta. La vendimia es manual, cada variedad se elabora por separado y solo después se ensambla.
La visita, la cata y lo que se sirve con ella
El recorrido pasa por la casa antigua, entra en las viñas y baja a la bodega. Al final te sientas en el jardín, en mesas de hierro forjado y mármol, entre matas viejas, el pozo antiguo y fudres históricos. Con ello llegan bocados mallorquines que la finca prepara junto al Forn de Can Salem: coca, empanada, pan con sobrassada elaborada en la propia finca, cremadillo. Hay opción vegetariana, vegana y sin gluten, y también una versión sin nada de alcohol.
Para grupos la casa pone mesa en una sala propia con vistas a las viñas y cocina paella o porcella. Y si quieres quedarte: en la finca hay habitaciones para huéspedes.
Servicios
Aparcamiento
- Gratuito
Accesibilidad
- Entrada
- Aparcamiento
Pago
- Tarjeta
- Débito
- Sin contacto
Mascotas
- Se admiten perros



