Celler Ramanyà se encuentra en la zona des Coscois, a las afueras de Santa Maria del Camí, y es una bodega familiar acogida a la Denominación de Origen Binissalem Mallorca, registrada con el número 13. Elabora una línea de vinos jóvenes blancos, rosados y tintos, vinos de crianza con distintos tiempos de envejecimiento en barrica, vinos dulces y espumosos elaborados según el método tradicional de segunda fermentación en botella. En toda la gama se potencia la tipicidad de la tierra propia y la expresión de las variedades autóctonas de Mallorca, buscando vinos con personalidad que conserven la esencia de la isla. Entre los vinos con nombre propio figuran el Blanc, el Negre, el 88 de Ramanyà, el Goig de Ramanyà (Brut Rosat) y el Só de Ramanyà (Brut Nature), además de un vino llamado Ding Dang.

Lo que distingue a Celler Ramanyà de otras bodegas de la isla es la segunda colección que alberga la finca: desde hace años la familia reúne herramientas y maquinaria de oficios preindustriales mallorquines, una colección que supera ya las 2.000 piezas, la mayoría de los siglos XVIII y XIX y principios del XX. Casi todas las piezas han sido restauradas y documentadas, consultando bibliografía y a personas mayores conocedoras de los oficios. La visita suele comenzar en el exterior de la finca, donde se representan cultivos tradicionales de Mallorca junto a plantas aromáticas y de montaña, y donde se dan a conocer oficios como el del carbonero o el picapedrero. Ya en el interior de las salas, la colección etnográfica traslada al visitante a la Mallorca preindustrial de los siglos XVIII, XIX y principios del XX.
Las reseñas dibujan una experiencia muy consistente: un equipo formado por madre e hijo que recibe a los visitantes con calidez, humor y pasión evidente, ofreciendo explicaciones detalladas sobre el vino y la historia de la isla, a veces en alemán o inglés. Se mencionan repetidamente el jardín mediterráneo bien cuidado, con cactus y plantas aromáticas, una cata generosa con varios vinos acompañados de algo de comer, y el museo de carruajes, carros y maquinaria agrícola, que los visitantes valoran como un atractivo en sí mismo junto al vino. El aceite de oliva de la casa también recibe menciones positivas repetidas.

En conjunto, Celler Ramanyà funciona menos como un simple punto de cata y más como una pequeña excursión que combina elaboración de vino, historia agrícola y hospitalidad genuina: un negocio familiar modesto que muestra juntos sus vinos, su jardín y su colección.
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