En la esquina de Carrer del Rei Jaume I con Camí D'Es Cós, entre los pueblos de interior de Costitx y Sencelles, se encuentra uno de los cellers más pequeños y singulares de Mallorca: Petit Celler es Cós. Su origen no fue un plan de negocio, sino una búsqueda: localizar alguna variedad de uva autóctona que hubiera sobrevivido en la isla antes de la llegada de la filoxera. Esa búsqueda condujo hasta cepas viejas de Manto Negro en la zona del Pla de Mallorca, de las que se extrajo madera suficiente para realizar miles de injertos en Vitis de Navarra, empresa especializada en injerto con clon americano. Parte de esos pies injertados se plantaron finalmente en una finca buscada específicamente para el proyecto: Es Cós, un terreno que había tenido viña hasta su abandono en torno a los años 50, cuando el turismo empezó a transformar la economía de la isla.

La elección del lugar no fue casual. Se buscaba una tierra con características férricas y calcáreas, y muy poco arcillosa, correspondiente al tipo de suelo históricamente asociado a la variedad y conocido en la isla como "Call Vermell". Es Cós se sitúa en una zona de transición donde el suelo es menos profundo y con más presencia de piedra, lo que favorece un mayor enraizamiento, drenaje y mineralización natural de la planta. Durante cinco años se seleccionaron las plantas más resistentes, regadas únicamente con agua de subsuelo y ajustando el riego a la pluviosidad original de la zona: un enfoque deliberadamente austero y ligado al terruño, que varios visitantes describen de forma independiente como ecológico y con un uso mínimo de sulfitos.
Visitar la finca significa casi siempre coincidir con Miguel (Miguel Ángel Ferrer), el propietario, que guía personalmente las visitas por el viñedo y la bodega. Los relatos independientes coinciden en varios puntos: el tiempo que dedica a explicar el cultivo y la elaboración, su pasión evidente por el proyecto, y catas que pueden incluir una comparación vertical de distintas añadas de la misma variedad. Algunos visitantes mencionan poder comprar in situ las botellas catadas; aunque no puede confirmarse como oferta permanente, la coincidencia entre varios relatos permite señalarlo como experiencia recurrente.

El resultado de todo este cuidado es un único vino elaborado con la variedad autóctona Manto Negro, descrito de forma independiente por varios visitantes como ligero, aromático y muy agradable de beber, con una franqueza y un carácter de origen poco habituales en la isla. El propio celler define su trabajo como "vino de la tierra de la isla de Mallorca": un vino construido en torno al origen y a una variedad local antigua, alejado de las variedades foráneas que habrían traído consigo la hibridación.
Petit Celler es Cós no es una bodega de exhibición pensada para grupos numerosos, sino una explotación muy pequeña y de gestión personal, donde todo el recorrido de la cepa a la copa se explica en un mismo lugar y de la mano de una sola persona. Para quien quiera acercarse al vino mallorquín al margen de las D.O. establecidas, y conocer la historia de una variedad casi perdida, esta es una de las formas más directas de hacerlo en la isla.



