Camino de Inca a Sineu, la Finca Son Bordils se asienta entre sus propios viñedos, que la bodega cultiva y vendimia ella misma. La finca cultiva una notable variedad de cepas: la autóctona Bisbal junto a Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah para los tintos, Monastrell para el rosado, y Chardonnay junto con Moscatel para las líneas blancas. De estas uvas nacen un Negre, un Rosat y varios blancos, comercializados como Vi de la Terra de producción propia — no un vino comprado y solo servido, sino el resultado de sus propios viñedos y trabajo de bodega. La página web presenta cada línea por separado con su propio nombre, lo que apunta a una gama pensada que va mucho más allá de un simple vino de la casa.

Quien visita la finca suele encontrar la posibilidad de una cata, a menudo organizada en el patio bajo los árboles. Varios relatos describen haber podido probar hasta seis o siete vinos sin reserva previa, mientras que otros describen una visita guiada más completa por los viñedos y la bodega, concertada de antemano. Una figura que se repite en varios de estos relatos es un empleado llamado Jaume, que explica a los visitantes los viñedos y cada uno de los vinos, aunque nada aquí permite afirmar que esté siempre presente, ya que algunos visitantes mencionan que cubría las vacaciones de un compañero. Varios testimonios mencionan también productos locales servidos junto a la cata, y algunos incluso hablan de un restaurante en el propio recinto, aunque la evidencia es demasiado escasa para considerarlo parte fija de cada visita.
Los vinos en sí reciben elogios frecuentes en las opiniones de los visitantes, en especial un blanco seco de uva Moscatel y las líneas tintas Negre y Syrah. Algunos visitantes la describen como una de las mejores catas que han vivido, otros simplemente alaban el precio justo en relación con la experiencia ofrecida. Junto a esto, sin embargo, existe una voz notablemente más crítica que describe los viñedos en mal estado y una gestión deficiente — un contraste que el material disponible no resuelve, y que conviene señalar con claridad en lugar de suavizarlo.

La casa señorial histórica en cuyos terrenos opera la bodega marca el ambiente de la finca tanto como las hileras de viñas que la rodean. Llegar en coche es sencillo, hay aparcamiento propio y gratuito, y tanto el acceso como los aseos y las zonas de asiento son accesibles sin escalones. Comprar vino para llevar también parece posible: varios visitantes mencionan haberse llevado varias botellas tras la cata. Para una parada con vino de por medio en el trayecto entre Inca y Sineu, la finca ofrece un encuentro entre viticultura, paisaje y los productos de su propia tierra.
Servicios
Aparcamiento
- Gratuito
Accesibilidad
- Entrada
- Aparcamiento
- Aseo
- Asientos
Pago
- Tarjeta
- Débito
- Sin contacto
Servicio
- Entrega



