En la Carrer de Bonaire, en pleno corazón del pueblo vinícola de Binissalem, se encuentra Vins Can Novell, una bodega familiar que lleva desde 1932 en manos de la misma familia. Hoy es la cuarta generación, Andreu Villalonga, quien está detrás del mostrador, continuando lo que empezó su bisabuelo: despachar y vender vino con la misma sencillez de siempre. Entrar en este pequeño local es como retroceder en el tiempo. La sala de catas conserva su carácter original: un techo con las típicas vueltas de marino y paredes de piedra natural que dan testimonio de la larga historia del negocio. Grandes y antiguas barricas de madera recorren la sala, de las que todavía hoy se sirve vino directamente.

El corazón de la oferta es el vino a granel: los vinos de la tierra se envasan en botella, pero también se sirven sueltos en garrafas y damajuanas, una práctica que se ha vuelto poco habitual en Mallorca pero que aquí sigue siendo una tradición viva. Los vecinos traen sus propios recipientes, los rellenan y vuelven cuando se les acaban. Algunos clientes habituales cuentan que llevan más de veinte años comprando aquí: precisamente este ritual auténtico y nada comercial es señalado una y otra vez por los visitantes como lo más especial del lugar.
Junto al vino a granel, el vermut de elaboración propia es uno de los productos más elogiados de la casa. Varios clientes lo mencionan expresamente y lo recomiendan como algo imprescindible de probar. La relación calidad-precio también recibe elogios constantes: los vinos aquí se perciben como honestos en su precio, sin el recargo de las direcciones más turísticas. La gama incluye blancos, tintos y rosados, tanto jóvenes como criados, aunque algunos visitantes señalan que la selección no es especialmente amplia.

Quien lo desee puede concertar una cata: varios visitantes describen sesiones guiadas de seis o siete vinos, en las que la familia acompaña personalmente a través de la producción, el origen y el carácter de cada vino. Estas catas se describen de forma constante como informativas y cercanas, sin ningún montaje artificial, sino como una conversación con personas que llevan décadas ejerciendo su oficio. También los grupos pueden concertar una visita personalizada simplemente escribiendo directamente al negocio familiar.
Vins Can Novell no se presenta como una bodega de exhibición con viñedos cuidados para el visitante, sino que es, como lleva siendo desde hace más de noventa años, un lugar donde el vino todavía se vende como lo hacían los abuelos: con honestidad, directamente de la barrica, sin escenografía. Para muchos visitantes, ahí reside precisamente el atractivo: el encuentro con un pedazo vivo de la cultura vinícola de Binissalem, lejos de las salas de cata pulidas de las bodegas más grandes, una parada a la que algunos clientes habituales vuelven en cada viaje a Mallorca.
Servicios
Accesibilidad
- Entrada
- Aparcamiento
Pago
- Tarjeta
- Débito
- Sin contacto



