En pleno casco antiguo de Manacor, en la calle d'en Salas, la familia Gelabert dirige una de las bodegas más singulares de la isla. Miquel Gelabert está considerado uno de los pioneros de la vinicultura moderna mallorquina: cultiva viñas y elabora vinos desde los años ochenta que hoy son conocidos mucho más allá de la isla por su carácter propio. La bodega pertenece a la D.O. Pla i Llevant y trabaja con viñedos propios, cultivando una llamativa variedad de uvas, desde variedades internacionales hasta variedades autóctonas mallorquinas con las que la familia experimenta desde hace décadas.

La sala de catas no se encuentra junto a las viñas, sino en un edificio histórico del centro de la ciudad, un espacio compacto y con carácter donde reposan las barricas y el aire huele a vino en crianza. Los visitantes son recibidos personalmente por miembros de la familia: Miquel y su esposa María, junto con Toni y Laura, que guían a los huéspedes durante la cata. Varios visitantes coinciden en que la selección de vinos se adapta sobre la marcha al gusto de cada uno, más una conversación sobre vino que un guion fijo. Las explicaciones sobre las variedades, las parcelas y la historia de la bodega se describen como completas sin resultar excesivas.
Entre los vinos mencionados repetidamente por su nombre están el tinto Golós, el Autònom y el Gran Vinya Son Caulés, además de un Chardonnay Roure. Los visitantes destacan especialmente los vinos dulces, entre ellos un Moscatel que varios señalan como el punto álgido de la cata. A menudo se sirven pequeños bocados locales junto a los vinos: sobrasada, queso, aceite de oliva, paté y galletas mallorquinas aparecen mencionados de forma reiterada, acompañando la cata sin robarle protagonismo.

Lo que distingue a esta casa de las grandes bodegas orientadas a autocares es su escala familiar y reducida: el espacio de la bodega es modesto y la cata resulta personal, a menudo casi una conversación a solas con el anfitrión. Quienes llegan sin reserva suelen ser recibidos con la misma amabilidad que los que avisan previamente, aunque un mensaje breve con antelación aumenta claramente las posibilidades de ser atendidos. Los vinos en sí se describen de forma constante como complejos, con personalidad propia y de gran calidad; algunos visitantes los cuentan entre los mejores que han probado en la isla. El cuidado y el espíritu experimental que Miquel Gelabert aplica desde hace décadas siguen siendo la base de esta reputación: una bodega que no solo elabora vino mallorquín, sino que cuenta su historia y su carácter en cada botella.
Servicios
Aparcamiento
- En la calle
Accesibilidad
- Entrada
Pago
- Tarjeta
- Débito
- Sin contacto



