El Arlequín Cocktail Bar es una coctelería de inspiración circense en pleno casco antiguo de Palma, en la calle de Santa Eulàlia 7, a pocos pasos de la catedral. Tras la fachada te espera un escenario teatral repartido en dos niveles: cortinas, cálidos tonos burdeos y dorados, un trapecista sobre la zona de comedor y el lúdico lema "aquí estamos todos locos".

Qué hace especial al Arlequín Cocktail Bar
Lo que empezó como el camión móvil "Cocktail & Road" de los fundadores Fran Marcos y Javier Pont —que dirigen una experimentada empresa de eventos, Arlequín Group— se convirtió en una dirección fija en la primavera de 2023. El edificio histórico está cuidado hasta el último detalle: iluminación peculiar, papeles pintados, obras de arte en las paredes e incluso en las puertas de los baños. El motivo de los siete pecados capitales recorre la carta como hilo conductor y plantea, con guiño cómplice, a cuántos serás capaz de resistirte al cruzar la puerta.

Bebidas y carta
El centro de atención son los cócteles modernos y muy visuales, elaborados con licores premium por un equipo de camareros experimentados, entre ellos un mixólogo londinense. Se sirven en recipientes inusuales, desde jarras del Sombrerero Loco hasta vasos con forma de pez. El "Masquerade", cítrico y dulce, con Malfy Gin Arancia, ron Aluna Coconut, limón y fruta de la pasión, llega escondido en una escultura de cabeza enmascarada que evoca los bailes de máscaras de Venecia. Cada bebida lleva su propia cita en la carta. Los cócteles de autor parten de unos 11 euros y los mocktails sin alcohol desde unos 8,50 euros; en el sótano hay además un exclusivo armario de whiskies con botellas de todo el mundo.
Para acompañar hay bocados sencillos en formato de aperitivo y tapas: el dúo de mini smash burgers con salsa de bourbon, mayonesa de trufa y raclette, un wrap de pollo satay, nachos y tacos, y las populares palomitas de coliflor para la mesa vegetariana.

Ambiente y ubicación
La animada planta baja alberga el bar con mesas altas, ideal para tomar algo con amigos; el sótano es más íntimo y acoge el restaurante junto a un comedor privado. Hay juegos de mesa y de cartas sobre las mesas, y de vez en cuando actuaciones en directo, magia o tarot añaden esa chispa extra de locura. Pese al tema circense, el conjunto resulta más elegante que recargado: un lugar donde se dan cita bebidas creativas, buenos aperitivos y un ambiente cálido y lúdico, ya sea como preludio de una cena o como velada en sí misma.




