Bar Andaluz está en s'Arenal, unas calles por detrás del paseo marítimo, en una bocacalle estrecha por la que nadie pasa por casualidad. Desde fuera el local apenas llama la atención; no es de los que buscan clientela de paso en la Playa de Palma. Quien cruza la puerta suele saber ya por qué viene.
Dentro, la fama se explica sola. Aquí se cocina desde 1985, y el Mallorca Zeitung incluye Bar Andaluz entre las direcciones a las que van a comer los propios isleños. En este tramo de costa, conocido sobre todo como el Ballermann, eso es más la excepción que la regla. La casa se describe a sí misma en pocas palabras: la especialidad son las tapas variadas.
El nombre, eso sí, despista un poco. De andaluz hay sobre todo el rótulo: la cocina se define como mediterránea y tira claramente hacia lo mallorquín. En la carta hay gambas de Sóller, y al final llegan a la mesa las hierbas, el licor de la isla, junto con la cuenta. El rastro andaluz aparece donde uno más lo busca, en la freidora: los calamares a la andaluza, pasados por harina y fritos al momento, están entre los pedidos por los que se vuelve.

Lo que llega a la mesa en Bar Andaluz
El local lo fundaron María y Miguel, y la base de la cocina no ha cambiado desde entonces: buen género, tratado de forma tradicional y mediterránea. La carta va desde la ensaladilla, la ensalada de patata española, hasta las gambas frescas que se cobran al peso: aquí se puede comer muy sencillo o tirar la casa por la ventana, y ninguna de las dos cosas extraña.
Delante va el pulpo a la plancha, que la propia casa pone en primer lugar. Al lado se suceden tapas y entrantes: aceitunas, pan con alioli, gambas al ajillo, un carpaccio mixto de pescado salado y ahumado. Quien pide más fuerte encuentra rape y merluza entre los pescados, y solomillo y chuletitas de cordero lechal entre las carnes. Se acompaña con vino o con una cerveza que la casa se esmera en tirar bien.

Una sala estrecha a toda velocidad
El comedor es pequeño y estrecho, y las mesas están juntas. Entre ellas se mueven camareros que no pierden el hilo ni en el momento de más agobio y que dejan los platos con una frase suelta. Las tapas salen recién hechas de una cocina mínima, de la que a veces se oye cantar; por la noche aquello funciona como un caos bien ensayado.
Las plazas son pocas y suelen estar ocupadas. La paciencia forma parte de la visita: se espera a que quede libre una mesa o un sitio en la barra. Quien aguanta se lleva las hierbas al final, y no como trato especial para los habituales, sino para todo el mundo.
Bar Andaluz y la Playa de Palma
s'Arenal cierra por el este una bahía larga cuya hostelería lleva décadas orientada al turismo alemán. La casa se planta justo enfrente de eso: un local español con público español, a unas calles del paseo y, aun así, claramente fuera de su negocio.
Aquí nada es elegante ni espectacular: la calidad está en la compra, no en el mobiliario. Es justo lo que convierte a Bar Andaluz en una de esas direcciones que uno pasa a otro cuando alguien pregunta dónde se puede seguir comiendo español en la Playa de Palma.
Servicios
Aparcamiento
- Gratuito
- En la calle
Pago
- Débito
- Sin contacto
- Tarjeta
Servicio
- En el local
- Servicio de mesa
Comodidades
- Aseo
- Vegetariano
- Bar en el local
- Vegano
Ambiente
- Informal
- Acogedor
- De moda
Destacados
- Buena carta de vinos
- Buen café
Reservas
- Se aceptan reservas
- Reserva recomendada
Ideal para
- Familias con niños
- Grupos



