Bendito Gusto es una pequeña casa de pasta en la Carrer d'Anníbal, en el barrio palmesano de Santa Catalina, y el concepto cabe en una sola frase: la pasta y las salsas se hacen a mano en el propio local, y el plato lo compones tú. Primero eliges la pasta y después la salsa que la acompaña.
La carta se divide justamente por eso en dos familias. Por un lado la pasta clásica, en formatos recién cortados; por otro la rellena — sobre todo las mezzelune, esas medias lunas de masa que aquí llegan también como entrante con tres salsas para mojar. Alrededor de ambas familias hay menús que se amplían por escalones: pasta con salsa, lo mismo con bebida, o todo junto con postre.
En la cocina está Antonio, que viene de Bari, en Apulia. La sala la lleva Lucio, argentino. Bendito Gusto existe desde 2024, y ese reparto — cocina por un lado, sala por otro — es lo que sostiene la casa.

Lo que sale de la cocina de Bendito Gusto
Las salsas cubren el repertorio italiano de siempre, pero todas se elaboran aquí. La boloñesa se sirve sobre tagliatelle y no sobre espaguetis, un detalle al que las cocinas italianas dan importancia. En la carta están la amatriciana, el pesto y la napolitana. Con la carbonara la casa es casi dogmática: huevo, pecorino romano, pimienta negra y guanciale — la cremosidad sale de la emulsión de esos ingredientes, no de la nata. Quien busque algo más contundente encuentra tagliatelle con setas salteadas y trufa, y además un risotto de salmón y gorgonzola.
Sin carne también se come bien: pesto, napolitana, la salsa de setas, mezzelune de cuatro quesos o de trufa y parmesano, y un caprese como entrante. También se puede pedir pasta sin gluten. Eso no convierte el local en una cocina exclusivamente sin gluten — quien sea muy sensible hará bien en avisar al pedir.
La mejor entrada viene de Sicilia: arancini, bolas de arroz empanadas y fritas, aquí de tamaño más bien pequeño y rellenas de jamón y queso que se funde en la fritura. Para terminar, el tiramisú es la especialidad de Antonio, generosamente espolvoreado con cacao y más ligero que pesado. A su lado, un cheesecake sobre base de galleta y la chocotorta, un clásico argentino — algo que encaja en una casa cuya sala lleva un argentino.

La sala y el barrio de Santa Catalina
Por fuera el local pasa desapercibido; quien no conozca la dirección puede pasar de largo. Dentro es pequeño: mesas de madera, sillas de cuero gastado y, en las paredes, cuadros que merecen una segunda mirada — monumentos célebres recreados con pasta. Sobre las mesas hay juegos, un detalle que da bien el tono: relajado, sin puesta en escena.
Santa Catalina es el barrio adecuado para eso. El antiguo barrio de pescadores y estibadores al oeste del casco antiguo se ha convertido, alrededor de su mercado, en una de las zonas de comer más densas de Palma, y Bendito Gusto está en pleno entramado de calles pequeñas. El nivel de precios se mantiene sin pretensiones; la casa se entiende como local de barrio. Quien no quiera comer allí mismo, se lleva la pasta o pide que se la lleven a casa.
Servicios
Aparcamiento
- De pago
- En la calle
Pago
- Tarjeta
- Débito
- Sin contacto
Servicio
- Entrega
- Para llevar
- En el local
- Servicio de mesa
Comodidades
- Aseo
- Terraza
Ambiente
- Informal
- Acogedor
- De moda
- Tranquilo
Mascotas
- Se admiten perros
Destacados
- Buen café
Reservas
- Se aceptan reservas
Ideal para
- Familias con niños



