El Buen Norte no está donde Santa Ponsa se hace las postales. En lugar del paseo marítimo, el restaurante se levanta unas calles hacia el interior, en la esquina de la Via Puig des Teix con la Gran Via Puig des Galatzó, en pleno tejido residencial del pueblo. Unos pocos locales más comparten la misma manzana, y el resto son casas de vecinos. Quien come aquí suele haber venido a propósito, y no por ocupar la primera mesa libre con vistas al mar.
Eso marca el tono de la casa. El Buen Norte lo lleva la familia propietaria, y se nota enseguida: los anfitriones están en la sala, saludan, recogen, preguntan. En lo que cuentan después los clientes, el servicio aparece casi tanto como la comida, y al final de la noche suele caer un chupito que nadie ha pedido.
El nombre se lee literalmente como “buen norte”. La cocina, en cambio, mira de lleno al Mediterráneo.

La cocina del Buen Norte
La casa define su cocina como mediterránea, y la carta está planteada con la misma amplitud. Se ordena en capítulos que se pueden recorrer de principio a fin: cosas pequeñas para compartir, ensaladas, pastas, hamburguesas, pescados, platos a la brasa, paellas, pizzas y algo dulce para terminar. No es una carta que te empuje en una dirección. Está pensada para que una mesa con cuatro gustos distintos pueda comer junta.
La sostienen dos líneas. Una viene del fuego: de la brasa salen carnes, costillas y una brocheta que los clientes repiten como lo mejor de la noche. La otra viene del mar y de la paellera — la paella tiene capítulo propio, junto a gambas a la plancha, salmón y mejillones. Para empezar funcionan bien la bruschetta y los nachos, puestos en medio de la mesa.
Pizza y pasta están al mismo nivel y no se tratan como una concesión. Las raciones son generosas y la franja de precios se mantiene con los pies en la tierra, y por eso muchos clientes vuelven más de una vez en las mismas vacaciones. Comer vegetariano aquí no exige buscar: ensaladas, pastas y pizzas lo cubren.

Anfitriones, terraza y reservas
La sala es tranquila, informal y acogedora, sin pretensión de diseño. Hay sitio fuera y, como el Buen Norte no está en el paseo, allí se está más tranquilo que abajo junto al agua. Las familias con niños encajan igual que las mesas grandes, y la casa está preparada para grupos.
Se admiten perros. La entrada, la zona de asientos y el aseo son accesibles, y se aparca gratis justo delante, algo que en Santa Ponsa vale más en verano de lo que parece.
Reservar merece la pena, sobre todo si sois varios: el Buen Norte coge mesas por teléfono y además tiene su propio sistema de reservas en línea. Si prefieres comer en el alojamiento, la comida también se puede recoger o pedir a domicilio.
El Buen Norte en Santa Ponsa
Santa Ponsa es un destino turístico plenamente desarrollado en el suroeste de Mallorca, con hoteles, calas, paseo marítimo y mucha restauración internacional. El Buen Norte pertenece a la parte del pueblo que no se ve desde la playa: un local en zona residencial, a unas esquinas del bullicio, que vive de quien vuelve.
La dirección también cuenta algo de la isla. El Puig des Teix y el Puig de Galatzó son montañas de la Serra de Tramuntana. Santa Ponsa bautizó sus calles con esos nombres, aunque las cumbres queden bastante más al norte.
Servicios
Aparcamiento
- Gratuito
Accesibilidad
- Entrada
- Aseo
- Asientos
Pago
- Tarjeta
- Débito
- Sin contacto
Servicio
- Entrega
- Para llevar
- En el local
- Servicio de mesa
- Catering
Comodidades
- Vegetariano
- Terraza
- Bar en el local
- Vegano
Ambiente
- Informal
- Acogedor
Mascotas
- Se admiten perros
Destacados
- Buena carta de vinos
- Buen café
Reservas
- Se aceptan reservas
Ideal para
- Familias con niños
- Grupos



