Can Gelat

Santanyí · Restaurantes · Nivel de precios: Moderado · 10–20 € · 4.7(797)Google

Precio según Google

Can Gelat está a unos pasos de la Plaça Major de Santanyí, en una calle estrecha del casco antiguo. Por fuera es una casa de pueblo discreta, levantada con la piedra de marès dorada con la que aquí está hecho casi todo. Dentro hay un mostrador con las tapas del día a la vista y un patio interior en el que, en los días buenos, no queda ni una silla libre.

No se pide por carta, se pide en el mostrador. Miras lo que hay, señalas y luego decides si quieres la ración pequeña o la grande. Las dos son generosas. Parece un detalle, pero cambia la visita entera: comes lo que te entra por los ojos y no lo que crees reconocer en una lista impresa.

La pretensión de la casa es estrecha y clara. Cocina tradicional y casera de base mallorquina y española, sin concepto, sin espumas y sin traducción a lo turístico. Si preguntas por Santanyí dónde come la gente del pueblo a mediodía, hay bastantes posibilidades de que te manden aquí.

Can Gelat – impresión 1

Lo que hay en el mostrador de Can Gelat

El expositor cambia, pero hay un núcleo que vuelve. La lengua estofada, con alcaparras, es el plato que señalan primero los clientes con experiencia. Al lado están los pimientos del piquillo rellenos de bacalao, una tortilla gruesa, unos calamares bien picantes, albóndigas, arroz negro y patatas bravas.

A eso se suma una línea mediterránea que no se espera del todo en una barra de tapas: caponata, un guacamole hecho en casa y una lasaña que los clientes mencionan llamativamente a menudo, tanto la de espinacas como la de carne. También hay carrilleras de cerdo estofadas en el expositor.

Can Gelat – impresión 2

La pizarra de los platos del día

Junto a las tapas la casa lleva una pizarra de platos del día que va rotando a lo largo de la semana. En ella está la cocina que en Mallorca se hace en casa cuando hay tiempo: bacalao con alubia blanca, sepia guisada en su propio caldo, una paella marinera, verduras a la parrilla con romesco, solomillo de cerdo con pastel de patata, un pollo relleno con higos y queso de cabra, un frito de marisco.

Como la pizarra rota y lo más solicitado se acaba pronto, conviene no llegar el último. Los días de mercado, con más motivo.

Santanyí alrededor

Santanyí es uno de esos pueblos del sureste que han conservado su carácter aunque hace tiempo que todo el mundo los conoce. La piedra de marès cálida con la que está construido el pueblo está también en la Llotja de Palma. Los miércoles y los sábados el mercado llena la Plaça Major, las calles se colapsan y no queda terraza libre; en los días tranquilos de por medio te das cuenta de lo pequeño que es en realidad.

Can Gelat se beneficia de las dos cosas. Los días de mercado es la parada evidente después de la compra; los días tranquilos, una barra de pueblo con un cortado y una conversación. Que la sala no se llena solo de gente de fuera se nota enseguida por el tono con que se habla dentro.

Dulces, café y una copa después

Entre los postres destaca sobre todo la tarta de mango, elogiada con una frecuencia poco habitual en los comentarios de los clientes, junto a una crema catalana. La casa hace además helado, que los clientes miden con el listón italiano, algo que no se da por hecho en una barra de pueblo. El café está bien hecho y detrás del mostrador también se agita: los cócteles forman parte declarada de la oferta. Buena parte de todo esto se puede pedir para llevar, que los días de mercado puede ser la solución más sencilla.

Servicios

Aparcamiento

  • En la calle
  • Gratuito

Accesibilidad

  • Entrada
  • Aseo
  • Asientos

Pago

  • Débito
  • Sin contacto
  • Tarjeta

Servicio

  • Para llevar
  • En el local
  • Servicio de mesa
  • Servicio en mostrador

Comodidades

  • Vegetariano
  • Terraza
  • Wi-Fi
  • Bar en el local

Ambiente

  • Informal
  • Acogedor
  • De moda
  • Tranquilo

Mascotas

  • Perros fuera
  • Perros dentro

Destacados

  • Buena carta de vinos
  • Buen café
  • Chimenea

Ideal para

  • Familias con niños
  • Grupos

Preguntas frecuentes sobre Can Gelat

¿Qué tipo de local es Can Gelat?

Una barra de tapas con servicio de restaurante en el casco antiguo de Santanyí, en una casa de piedra de marès con patio interior. El tono es de pueblo y sin pretensiones, y la cocina, tradicional y casera. Aquí se sientan juntos los visitantes y la gente del pueblo.

¿Cómo se pide en Can Gelat?

En el mostrador y no por carta. Los platos ya hechos están en el expositor, señalas lo que te apetece y luego eliges entre ración pequeña y grande. Las dos salen generosas, lo que facilita probar varias cosas.

¿Por qué es conocida la cocina?

Por la cocina casera mallorquina y española en formato de tapa. Lo que más se menciona es la lengua estofada con alcaparras, los pimientos del piquillo rellenos de bacalao, los calamares picantes, las albóndigas, el arroz negro y la lasaña de la casa. Al lado, clásicos como la tortilla y las patatas bravas.

¿Hay platos vegetarianos?

Sí, y no son un añadido. Caponata, verduras a la parrilla con romesco, tortilla, patatas bravas y el guacamole casero están habitualmente en el expositor, además de la lasaña de espinacas. Como ves lo que hay, es fácil componer sobre la marcha algo que encaje.

¿Qué hay en la pizarra del día?

Una selección que rota a lo largo de la semana y sale de la misma cocina que las tapas: bacalao con alubia blanca, sepia guisada, paella marinera, verduras a la parrilla con romesco, solomillo de cerdo con pastel de patata o pollo relleno con higos y queso de cabra. Lo más pedido se acaba pronto.

¿Qué hay de postre?

Sobre todo la tarta de mango, que los clientes destacan con una frecuencia poco habitual, y una crema catalana. La casa hace además su propio helado, que en los comentarios se mide con el listón italiano. El café está bien hecho y los cócteles también forman parte de la oferta.

Reseñas

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