DAICA restaurant & turisme d'interior

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DAICA, en Llubí, es a la vez restaurante y turisme d'interior, instalado en una casa de pueblo mallorquina tradicional en pleno casco antiguo. El nombre junta los de la pareja que lleva la casa: David Ribas está en la sala y Caterina Pieras —Cati para todo el mundo en la isla— en la cocina. Tienen aquí su propia casa desde 2012, y se nota que no la llevan como un proyecto secundario.

Llubí queda en el Pla, la llanura del centro de Mallorca, lejos de las carreteras de costa y de su trajín. Esa llanura fue siempre la despensa de la isla, y así es exactamente como Cati y David la describen para su restaurante. Buena parte de lo que llega a la mesa viene del entorno, de temporada y, cuando se puede, de cultivo ecológico.

La Guía Repsol distingue a DAICA con un Sol. La Guía Michelin recoge la casa, pero sin estrella: una diferencia que se difumina con facilidad y que conviene dejar clara.

DAICA restaurant & turisme d'interior – impresión 1
Imagen: generada con IA – no es una foto del local

La cocina de DAICA en Llubí

Cati Pieras cocina mallorquín y catalán a la vez. Ella nació en Mallorca y David Ribas en Cataluña, y ese doble origen no es una figura de marketing, sino algo que se prueba: recetas antiguas de la isla leídas con el oficio que ambos aprendieron, antes de abrir, en cocinas de renombre de la península.

Se sirve únicamente en forma de menú; no hay carta. El menú Temporada sigue la estación y pone el producto en el centro, mientras que el menú Festa es el recorrido más largo y más atrevido. A cualquiera de los dos se le puede añadir un pase de quesos.

Donde mejor se ve cómo trabaja esta casa es en la Faraona a la Señorial: pintada, guisada largamente, con aceitunas. Cati Pieras no sacó la receta de un libro, sino que se la transmitieron de viva voz los vecinos del pueblo: un guiso señorial de otra época, ajustado con cuidado a su propia letra. Platos así son el núcleo de DAICA, no la excepción.

Junto a ellos está lo que dan la isla y el mar. En los menús aparecen la llampuga con sepia cuando es temporada, cigalitas con su jugo, alcachofas al horno con huevo trufado o pulpo ligeramente ahumado. Y cerdo marinado con una picada antigua, acompañado de alcaparras de Llubí, que en este pueblo es mucho más que una indicación de ingredientes.

DAICA restaurant & turisme d'interior – impresión 2
Imagen: generada con IA – no es una foto del local

La casa, el pueblo y las alcaparras

El edificio fue en su día la tienda de comestibles del pueblo. Ribas y Pieras lo rehabilitaron sin quitarle el carácter: paredes de piedra, vigas de madera, dos salas interiores tranquilas y un patio en el que se pone la mesa las noches cálidas. Quien haya estado alguna vez en una casa de pueblo mallorquina sabe lo frescos que se mantienen esos muros incluso en verano.

Llubí fue durante mucho tiempo el pueblo de las alcaparras de Mallorca. Los campos de alrededor daban tales cantidades que una conservera local empleaba a buena parte del vecindario. Que las alcaparras de Llubí figuren hoy en el menú de un restaurante distinguido del mismo pueblo cierra un círculo que nadie podría haberse inventado.

La casa cuenta además con un turisme d'interior, la denominación legal del alojamiento dentro de un casco urbano consolidado. Así que, si prefieres no dejar el vino a medias, puedes quedarte.

Servicio, vino y tono

David Ribas lleva la sala como anfitrión y sumiller. La carta de vinos está construida hacia la isla y completada con referencias españolas, sin convertirse nunca en un catálogo de prestigio. Al final llegan a la mesa tés e infusiones, un pequeño gesto que le va bien a esta casa.

El tono es cordial y sin esfuerzo aparente. DAICA pertenece a la gama alta, pero no se comporta como tal: sin ceremonia ni aspavientos, solo una pareja que explica lo que cocina y después se dedica a cocinarlo con calma. Aun así, reserva: la casa es pequeña, y quien viene desde Palma o desde la costa no querrá encontrarse la puerta cerrada.

Servicios

Aparcamiento

  • Gratuito

Accesibilidad

  • Entrada
  • Aparcamiento
  • Aseo
  • Asientos

Pago

  • Tarjeta
  • Débito
  • Sin contacto

Servicio

  • Para llevar
  • En el local
  • Servicio de mesa

Comodidades

  • Vegetariano
  • Terraza
  • Wi-Fi
  • Vegano
  • Comedor privado

Ambiente

  • Acogedor
  • De moda
  • Tranquilo
  • Romántico
  • Elegante

Destacados

  • Buena carta de vinos
  • Buen café

Reservas

  • Reserva obligatoria

Ideal para

  • Familias con niños
  • Grupos

Preguntas frecuentes sobre DAICA restaurant & turisme d'interior

¿Qué cocina hace DAICA en Llubí?

Mallorquina y catalana, con producto del entorno y técnica moderna. Cati Pieras trabaja con el recetario tradicional balear y con la cocina catalana de la que procede su marido, David Ribas. Platos como la Faraona a la Señorial, guisada largamente con aceitunas, marcan la dirección: recetas antiguas, bien ejecutadas, pero nunca de museo.

¿DAICA tiene carta?

No, DAICA sirve únicamente menús degustación. Están el menú Temporada, que sigue la estación, y el menú Festa, más largo y más atrevido. A cualquiera de los dos se le puede añadir un pase de quesos.

¿Hay que reservar en DAICA?

Sí, sin duda. La casa es pequeña y trabaja solo con menús cerrados, así que la cocina necesita saber con cuántos comensales cuenta. Se reserva a través de la propia casa o de los servicios de reserva habituales.

¿DAICA tiene estrella Michelin?

No. DAICA aparece recogido en la Guía Michelin, pero sin estrella. La Guía Repsol sí distingue la casa con un Sol. Son dos sistemas distintos, y un Sol no es una estrella.

¿Quién está detrás de DAICA?

Caterina Pieras y David Ribas, una pareja. Ella lleva la cocina, él la sala y el vino, y el nombre DAICA se forma con sus dos nombres de pila. Ambos trabajaron en cocinas de renombre de la península antes de abrir su propia casa.

¿Se puede dormir en DAICA?

Sí. El restaurante cuenta con un turisme d'interior, la denominación legal del alojamiento dentro de un casco urbano consolidado. Los clientes pueden quedarse en la misma casa de pueblo en la que han cenado. El núcleo del negocio, eso sí, sigue siendo el restaurante.

Reseñas

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