Duke Restaurant

Palma · Restaurantes · Nivel de precios: Alto · 30–50 € · 4.7(1471)Google

Precio según Google

El Duke Restaurant está en la Carrer Soler, en Santa Catalina, a pocos pasos del mercado del barrio, y es fácil pasar de largo: una fachada estrecha bajo un toldo azul y, detrás, una sala llamativamente pequeña. Dentro cuelgan carteles de furgonetas VW, de longboarders y de grandes olas, con colores terrosos y mesas de madera muy juntas. La casa juega con el aire de caseta de surf, pero la cocina se toma en serio.

Aquí se cocina desde 2009, bajo Ronny Portulidis, griego, jefe de cocina y copropietario, junto con Jorge Esteve, de Valencia. El Duke se define como lo contrario de un restaurante convencional: sin complicaciones, una carta que se abarca de un vistazo y la libertad de pedir según el ánimo y no según el orden de los platos. El producto, según cuenta la propia casa, viene de agricultores a los que conocen, de carniceros que cuidan su oficio, de pesca sostenible del Mediterráneo y de bodegas españolas.

Duke Restaurant – impresión 1
Imagen: generada con IA – no es una foto del local

Lo que el Duke Restaurant de Palma escribe en su carta

Mediterráneo es la etiqueta que suele colgarse a esta casa, y la carta no se atiene a ella. Viaja: los chifles peruanos, chips crujientes de plátano verde, conviven con pan plano griego y muhammara de pimiento asado y feta. Hay brochetas libanesas de cordero con babaganush y miel de tahini, pollo coreano firecracker en marinada gan-jang con ensalada de sésamo y pepino, croquetas coreanas de gambas con kimchi y tacos de ternera deshilachada con chipotle ahumado. Hasta las patatas bravas están reconstruidas: dulces y picantes, pensadas a la marroquí, con puré de chirivía y dukkah.

El ceviche como medida de la casa

Los ceviches son aquello por lo que vuelven los habituales. El clásico lleva en el nombre el de la casa y el año de fundación: dorada mallorquina con aguacate, cilantro, cebolla roja, tomate y un gazpacho de guisantes verdes. A su lado hay una versión nikkei en la línea peruano-japonesa, con lubina, edamame, daikon, miso y yuzu, y un Diablo Blanco a la mexicana con chipotle ahumado, cebolla roja y gambas caramelizadas en la leche de tigre. Quien no consiga decidirse se los lleva los tres en formato pequeño.

Duke Restaurant – impresión 2
Imagen: generada con IA – no es una foto del local

Principales, opciones sin carne y la barra

Entre los principales la amplitud se mantiene: un tikka masala indio con verduras de la isla, lentejas, yogur y papadum; un teriyaki japonés al wok con berenjena asada, miso y miel sobre arroz jazmín; un curry verde tailandés de coco con jengibre y hojas de lima. Al lado, la parte más terrenal: una hamburguesa con pan brioche hecho en casa, relish de tomate y alioli de romero, un entrecot de cadera a la parrilla con patatas cortadas a mano y setas salteadas, y el filete de pescado del día sobre arroz negro Venus con maíz ahumado y espárragos verdes.

Quien come sin carne lo tiene aquí más fácil que en muchas mesas del barrio: los curries y el plato de wok están planteados sobre verdura y se completan con pollo, salmón o gambas si se pide, no al revés. El guacamole, los nuggets de aguacate y las patatas bravas prescinden de la carne de todos modos. La carta lleva una leyenda completa de alérgenos, del gluten a los crustáceos y el apio.

La barra forma parte del concepto. Si te sientas lo bastante cerca, ves cómo se preparan las bebidas, y con ellas llegan los chips de plátano verde que en la casa se consideran un clásico. Para celebraciones fuera del local, el Duke mantiene además su propia rama de catering.

Santa Catalina y por qué conviene reservar

El Duke es un negocio familiar y desde hace mucho una referencia del barrio: pertenece a los locales que convirtieron Santa Catalina en la zona de salir que hoy se considera. Aun así ha seguido siendo pequeño. Las dos cosas juntas significan que sin mesa la cosa se aprieta. Se reserva a través del sistema propio de la casa, y quien llegue sin avisar hará bien en traer paciencia.

Servicios

Aparcamiento

  • De pago
  • En la calle

Pago

  • Tarjeta
  • Débito
  • Sin contacto

Servicio

  • Entrega
  • En el local
  • Servicio de mesa

Comodidades

  • Aseo
  • Vegetariano
  • Terraza
  • Bar en el local
  • Vegano

Ambiente

  • Informal
  • Acogedor
  • De moda
  • Romántico

Destacados

  • Buena carta de vinos
  • Buenos cócteles
  • Buen café
  • Buena selección de cervezas

Reservas

  • Se aceptan reservas
  • Reserva recomendada

Ideal para

  • Grupos

Preguntas frecuentes sobre Duke Restaurant

¿Qué tipo de cocina hace el Duke Restaurant de Palma?

Al Duke se le suele clasificar como mediterráneo, pero cocina de un continente a otro. En una sola carta caben ceviches peruanos y mexicanos, pollo coreano firecracker, brochetas libanesas de cordero, pan plano griego con muhammara, un tikka masala indio y un teriyaki japonés al wok. Lo que lo une no es una región, sino la mano de la cocina.

¿Conviene reservar en el Duke Restaurant?

Sí, es el camino razonable. La sala es pequeña y conocida en el barrio, así que las mesas vuelan. La casa acepta reservas a través de su propio sistema; quien llegue sin avisar debería contar con esperar.

¿Hay platos vegetarianos y veganos en el Duke Restaurant?

La forma en que está construida la carta favorece a quien come sin carne. Los curries y el plato de wok se plantean sobre verdura y solo se completan con pollo, salmón o gambas si se pide. A eso se suman el guacamole, los nuggets de aguacate y las patatas bravas pensadas a la marroquí con puré de chirivía. La carta lleva impresa una leyenda completa de alérgenos.

¿Quién está al frente de la cocina del Duke Restaurant?

El jefe de cocina y copropietario es Ronny Portulidis, griego, junto con Jorge Esteve, de Valencia. Es un negocio familiar y cocina en la misma dirección desde 2009. Según cuenta la propia casa, el producto viene de productores conocidos, de pesca sostenible del Mediterráneo y de bodegas españolas.

¿Por qué es conocido el Duke Restaurant?

Por sus ceviches. El clásico, con dorada mallorquina, aguacate, cilantro, cebolla roja y un gazpacho de guisantes verdes, lleva el nombre de la casa en el título. A su lado hay una versión nikkei peruano-japonesa con lubina, daikon y yuzu, y un Diablo Blanco pensado a la mexicana. Los tres se pueden tomar también juntos en formato pequeño.

¿Cómo es el Duke Restaurant por dentro?

Como una caseta de surf que va en serio. En las paredes cuelgan carteles de furgonetas VW, de longboarders y de grandes olas, los colores son terrosos y las mesas de madera están muy juntas. Fuera, un toldo azul señala la fachada estrecha. La barra forma parte de todo ello: si te sientas cerca, ves cómo se preparan las bebidas.

Reseñas

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