El Camino está en la Carrer de Can Brondo, una calle peatonal estrecha en pleno centro de Palma, a pocos pasos del Passeig des Born. Desde fuera es fácil pasarlo por alto; dentro se abre una sala larga y estrecha en la que casi todo se organiza alrededor de una sola cosa: una larga barra de mármol situada justo delante de la cocina abierta.
La casa se entiende como restaurante de tapas, no como un bar que además sirve algo pequeño. La cocina trabaja con producto fresco y de temporada, y la carta se reescribe varias veces al año para aprovechar ingredientes que solo están disponibles unos pocos meses. El primer apartado se titula "Para picar poc a poc". Poc a poc es una fórmula cotidiana en Mallorca y describe con bastante precisión cómo se come aquí: varios platos pequeños uno detrás de otro, en lugar de despachar un principal.
Si quieres venir, reserva con antelación. El Camino es una de esas direcciones de Palma en las que a última hora queda poco, y la casa trabaja con turnos fijos.

La barra de mármol y la cocina abierta
La sala es estrecha y profunda, y la mayor parte de las plazas son taburetes a lo largo de la barra. Sentarse ahí significa ver trabajar al equipo: la cocina está abierta, sin pared entre el fuego y el comensal. Hay mesas altas para grupos y, al fondo, una mesa privada con banco corrido en la que caben hasta ocho personas; es la plaza que más se pide.
La sala está construida con cuidado: mármol en la barra, roble debajo, azulejos, luz cálida sobre las plazas. La carta no llega en una carpeta, sino impresa en un mantel individual de papel colocado sobre la piedra, junto con las sugerencias del día. Parece un detalle menor, pero marca el ritmo: se pide por rondas, se conversa entre medias y se vuelve a pedir.

Lo que sale de la cocina de El Camino
La carta tiene base mediterránea y recurre al producto mallorquín. Para empezar hay aceitunas, almendras, pan con aceite, pan con tomate, pimientos de Padrón y anchoas Doña Tomasa. Entre los embutidos, el jamón ibérico de bellota se cruza con el camaiot mallorquín y el fuet.
De la fritura salen croquetas de jamón, buñuelos de bacalao y una flor de calabacín rellena de queso de cabra. La tortilla se presenta en tres lecturas —clásica, de sobrasada y de pimientos del piquillo con gamba— y es uno de los platos que los habituales piden sin preguntar. En el capítulo del pescado conviven zamburiñas, lubina a la bilbaína, pulpo a la brasa con mojo rojo, tartar de atún y un tiradito de limón. De las carnes llegan el frit mallorquí, la pluma ibérica, el muslo de pollo y un solomillo de ternera con mantequilla café de París.
El final se mantiene pequeño: esferas de avellana y chocolate para acompañar el café, crema catalana, tarta de queso, una tarta de albaricoque, helados y sorbetes. El café se tuesta en la isla, en Mistral Coffee, con grano arábica puro de origen brasileño.
Vino de la isla y de la península
La carta de vinos es la segunda razón por la que muchos vuelven. Mallorca tiene un peso claro y la casa va más lejos de lo habitual: junto con la Bodega Armero i Adrover elabora dos vinos con nombre propio —un blanco de Prensal, Giró y Chardonnay y un tinto de Cabernet, Merlot, Syrah y Callet—, además de un embotellado especial de callet puro.
A su lado están las bodegas mallorquinas que se toman en serio el callet y una selección peninsular que va de Rioja a Rueda, el Bierzo y las Rías Baixas. Buena parte se sirve por copas; lo más alto de la carta, solo por botella.
Quién está detrás de El Camino
El restaurante lo fundó Eddie Hart, un británico que participó en la creación de los bares de tapas Barrafina y del restaurante Fino en Londres antes de mudarse a Mallorca, la isla donde creció su madre y donde él pasó los veranos de su infancia. No es un propietario sobre el papel: está a menudo en la sala, recibe a los clientes y sirve vino. Parte del equipo directivo trabajó antes en Barrafina, y el ritmo del servicio lo delata.
Al negocio pertenece además una casa hermana más pequeña, El Caminito, en la Carrer de les Caputxines, con la misma letra. Cuando en El Camino no queda sitio, la propia casa te dirige allí.
Servicios
Aparcamiento
- De pago
Pago
- Tarjeta
- Débito
- Sin contacto
Servicio
- En el local
- Servicio de mesa
- Servicio en mostrador
Comodidades
- Aseo
- Wi-Fi
- Bar en el local
Ambiente
- Informal
- Acogedor
- De moda
- Romántico
- Elegante
Mascotas
- Se admiten perros
Destacados
- Buena carta de vinos
- Buen café
Reservas
- Reserva obligatoria



