El Camino

Palma · Restaurantes · Nivel de precios: Alta cocina · 40–90 € · 4.7(2772)Google

Precio según Google

El Camino está en la Carrer de Can Brondo, una calle peatonal estrecha en pleno centro de Palma, a pocos pasos del Passeig des Born. Desde fuera es fácil pasarlo por alto; dentro se abre una sala larga y estrecha en la que casi todo se organiza alrededor de una sola cosa: una larga barra de mármol situada justo delante de la cocina abierta.

La casa se entiende como restaurante de tapas, no como un bar que además sirve algo pequeño. La cocina trabaja con producto fresco y de temporada, y la carta se reescribe varias veces al año para aprovechar ingredientes que solo están disponibles unos pocos meses. El primer apartado se titula "Para picar poc a poc". Poc a poc es una fórmula cotidiana en Mallorca y describe con bastante precisión cómo se come aquí: varios platos pequeños uno detrás de otro, en lugar de despachar un principal.

Si quieres venir, reserva con antelación. El Camino es una de esas direcciones de Palma en las que a última hora queda poco, y la casa trabaja con turnos fijos.

El Camino – impresión 1
Imagen: generada con IA – no es una foto del local

La barra de mármol y la cocina abierta

La sala es estrecha y profunda, y la mayor parte de las plazas son taburetes a lo largo de la barra. Sentarse ahí significa ver trabajar al equipo: la cocina está abierta, sin pared entre el fuego y el comensal. Hay mesas altas para grupos y, al fondo, una mesa privada con banco corrido en la que caben hasta ocho personas; es la plaza que más se pide.

La sala está construida con cuidado: mármol en la barra, roble debajo, azulejos, luz cálida sobre las plazas. La carta no llega en una carpeta, sino impresa en un mantel individual de papel colocado sobre la piedra, junto con las sugerencias del día. Parece un detalle menor, pero marca el ritmo: se pide por rondas, se conversa entre medias y se vuelve a pedir.

El Camino – impresión 2
Imagen: generada con IA – no es una foto del local

Lo que sale de la cocina de El Camino

La carta tiene base mediterránea y recurre al producto mallorquín. Para empezar hay aceitunas, almendras, pan con aceite, pan con tomate, pimientos de Padrón y anchoas Doña Tomasa. Entre los embutidos, el jamón ibérico de bellota se cruza con el camaiot mallorquín y el fuet.

De la fritura salen croquetas de jamón, buñuelos de bacalao y una flor de calabacín rellena de queso de cabra. La tortilla se presenta en tres lecturas —clásica, de sobrasada y de pimientos del piquillo con gamba— y es uno de los platos que los habituales piden sin preguntar. En el capítulo del pescado conviven zamburiñas, lubina a la bilbaína, pulpo a la brasa con mojo rojo, tartar de atún y un tiradito de limón. De las carnes llegan el frit mallorquí, la pluma ibérica, el muslo de pollo y un solomillo de ternera con mantequilla café de París.

El final se mantiene pequeño: esferas de avellana y chocolate para acompañar el café, crema catalana, tarta de queso, una tarta de albaricoque, helados y sorbetes. El café se tuesta en la isla, en Mistral Coffee, con grano arábica puro de origen brasileño.

Vino de la isla y de la península

La carta de vinos es la segunda razón por la que muchos vuelven. Mallorca tiene un peso claro y la casa va más lejos de lo habitual: junto con la Bodega Armero i Adrover elabora dos vinos con nombre propio —un blanco de Prensal, Giró y Chardonnay y un tinto de Cabernet, Merlot, Syrah y Callet—, además de un embotellado especial de callet puro.

A su lado están las bodegas mallorquinas que se toman en serio el callet y una selección peninsular que va de Rioja a Rueda, el Bierzo y las Rías Baixas. Buena parte se sirve por copas; lo más alto de la carta, solo por botella.

Quién está detrás de El Camino

El restaurante lo fundó Eddie Hart, un británico que participó en la creación de los bares de tapas Barrafina y del restaurante Fino en Londres antes de mudarse a Mallorca, la isla donde creció su madre y donde él pasó los veranos de su infancia. No es un propietario sobre el papel: está a menudo en la sala, recibe a los clientes y sirve vino. Parte del equipo directivo trabajó antes en Barrafina, y el ritmo del servicio lo delata.

Al negocio pertenece además una casa hermana más pequeña, El Caminito, en la Carrer de les Caputxines, con la misma letra. Cuando en El Camino no queda sitio, la propia casa te dirige allí.

Servicios

Aparcamiento

  • De pago

Pago

  • Tarjeta
  • Débito
  • Sin contacto

Servicio

  • En el local
  • Servicio de mesa
  • Servicio en mostrador

Comodidades

  • Aseo
  • Wi-Fi
  • Bar en el local

Ambiente

  • Informal
  • Acogedor
  • De moda
  • Romántico
  • Elegante

Mascotas

  • Se admiten perros

Destacados

  • Buena carta de vinos
  • Buen café

Reservas

  • Reserva obligatoria

Preguntas frecuentes sobre El Camino

¿Por qué es conocida la cocina de El Camino?

Por unas tapas mediterráneas con acento mallorquín, pensadas para compartir. Son característicos los pimientos de Padrón, las croquetas de jamón, los buñuelos de bacalao, la flor de calabacín rellena de queso de cabra, las zamburiñas y el pulpo a la brasa con mojo rojo. La tortilla llega a la barra en tres versiones: clásica, de sobrasada o de pimientos del piquillo con gamba. Como se trabaja con producto de temporada, la carta cambia a lo largo del año.

¿Conviene reservar en El Camino?

Sí, y cuanto antes mejor. La propia casa recomienda reservar con antelación y trabaja con turnos fijos, de modo que a última hora suele quedar poco. Para la mesa privada del fondo, en la que caben hasta ocho personas, todavía más. La reserva se hace a través del sistema de reservas del propio restaurante.

¿Hay platos vegetarianos?

Sí, varios. Los pimientos de Padrón, las aceitunas, las almendras, el pan con aceite y el pan con tomate cubren el arranque, a los que se suman una ensalada de hierbas, una ensalada de remolacha con queso azul y nueces, la tortilla clásica y la flor de calabacín con queso de cabra. Como la carta cambia con la temporada, vale la pena mirar las sugerencias del día. Las intolerancias conviene comentarlas directamente al equipo, algo que la casa pide de forma expresa.

¿Cómo es una visita a El Camino?

La mayoría de los comensales se sienta en taburetes a lo largo de la barra de mármol, justo delante de la cocina abierta, y ve cómo se prepara su comida. La carta está sobre la piedra en forma de mantel de papel y se pide por rondas. Los grupos disponen de las mesas altas y de la mesa privada del fondo. La sala es estrecha y animada, más sociable que formal.

¿Quién está detrás de El Camino?

Eddie Hart, un restaurador británico que estuvo implicado en los bares de tapas Barrafina y en el Fino de Londres antes de mudarse a Mallorca. Su madre creció en la isla y él pasó aquí los veranos de su infancia. Está a menudo en la sala, recibiendo a los clientes y sirviendo vino, y parte del equipo directivo también llegó de Barrafina. Al negocio pertenece además la casa hermana más pequeña, El Caminito, en la Carrer de les Caputxines.

¿Qué se puede beber en El Camino?

El foco está en el vino español, con una inclinación clara hacia Mallorca. Junto con la Bodega Armero i Adrover se embotellan dos vinos con el nombre de la casa: un blanco de Prensal, Giró y Chardonnay y un tinto con parte de callet, además de un embotellado especial de callet puro. A su alrededor hay más bodegas isleñas y una selección peninsular, de Rioja a las Rías Baixas. Buena parte se sirve también por copas.

Reseñas

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