Es Taller Valldemossa

Valldemossa · Restaurantes · Nivel de precios: Moderado · 20–30 € · 4.7(2618)Google

Precio según Google

Es Taller está donde se acaban las callejuelas del centro de Valldemossa: en un antiguo taller mecánico del Carrer de Santiago Russiñol. El nombre lo dice sin rodeos, y la casa no esconde lo que fue antes. Suelo de cemento, muebles reutilizados, el viejo cartel del taller todavía en la entrada. El negocio anterior cerró porque su dueño se jubiló, y el espacio se quedó casi como estaba, solo que más luminoso.

Aquí cocina Nicolás Gago Aubert, un argentino que vive en Valldemossa y que goza de buena fama entre los vecinos del pueblo. Su carta tiene un núcleo mallorquín y un pasaporte: almendras, sobrasada, higos y cordero mallorquín conviven con curry de Sri Lanka, ensalada de papaya y tartar de atún peruano. Parte de la verdura crece a pocos metros de la mesa, en el huerto propio detrás de la casa.

Es Taller Valldemossa – impresión 1
Imagen: generada con IA – no es una foto del local

Es Taller Valldemossa: una carta con pasaporte

La cocina trabaja con producto local y de temporada y lo condimenta con lo que el cocinero se ha traído de otras cocinas. El sumac turco y la pimienta de Sichuan forman parte del repertorio tanto como la leche de coco, la harina de mandioca o el bisap, una bebida de hibisco del Senegal. Se sirve en dos formatos: tapas para compartir y raciones más grandes para un plato propio.

Hay dos platos que, según él mismo cuenta, Gago Aubert no puede quitar de la carta. Uno es el ceviche, un cruce entre una idea peruana y otra tailandesa, con trozos generosos de pescado y marisco en leche de tigre sobre una cama de boniato. El otro es la porcella, el lechón mallorquín, que deshuesa, prepara al estilo francés y remata con acentos asiáticos y latinoamericanos: piel crujiente, con pera y vino tinto.

Alrededor de esos dos, la carta enseña hasta dónde llega el arco. Un curry de lentejas rojas al estilo de Sri Lanka llega con sambal de coco y papadums, la raclette se encuentra con sobrasada, gambas y patatas nuevas, y el cerdo ibérico con mole de Oaxaca, salsa de roquefort y pimientos del piquillo caramelizados. El carpaccio de vieira se lamina finísimo, se pasa un momento por el soplete, se impregna de sake y se sazona con shichimi japonés. El calamar a la parrilla viene con hinojo y yuca frita. Al final aparece una tarta densa de chocolate negro y coco, con escamas de sal y helado de caramelo. Nada está pensado para quedarse quieto: cada diez o quince días el cocinero cambia al menos un plato.

Es Taller Valldemossa – impresión 2
Imagen: generada con IA – no es una foto del local

El cocinero: media vuelta al mundo

Nicolás Gago Aubert está en cocinas desde muy joven. Salió de Argentina siendo un chaval, en principio para una sola temporada europea, porque entonces competía en snowboard y cocinar era su manera de pagarse los viajes. La temporada se convirtió en media vida. Cocinó en Inglaterra, Francia, Tailandia y Japón antes de quedarse en España: once años en Ibiza y luego cuatro en Mallorca dentro de un proyecto a medias. Solo después llegó la casa propia en Valldemossa.

Taller, huerto y terraza

El comedor es abierto y luminoso; la luz entra por grandes ventanales que dan al huerto. El suelo de cemento y los muebles reutilizados le dan al espacio su aire industrial, y las obras de arte de colores en las paredes le quitan dureza.

Fuera hay una terraza con vistas al huerto y a la Serra de Tramuntana. La propia casa considera que las tardes allí son su mejor momento. El huerto no es decoración: el brimi, un pariente más suave y dulce del brócoli, crece a pocos metros de la mesa y acaba en ella con hummus de calabaza. Lo que no sale del huerto viene en buena parte de productores del entorno.

En la barra hay dos nombres mallorquines que cualquier isleño reconoce al instante: la cerveza de la fábrica Adalt y los refrescos de Puig. La carta de vinos sigue el mismo instinto y pone tintos mallorquines como Son Crespí y Soca Rel junto a riojas, riberas y un vino argentino, deuda del origen del cocinero.

Lo que conviene saber antes de ir

Vegetariano, vegano y sin gluten no son aquí peticiones especiales, sino parte de la carta. Unos símbolos indican qué plato se puede adaptar, y algunos ya lo son de partida, como el curry.

La sala es pequeña y suele estar llena, tanto de gente del pueblo como de visitantes, así que conviene reservar mesa. La carta está disponible en varios idiomas, entre ellos catalán, castellano, alemán, inglés y francés.

Servicios

Aparcamiento

  • Gratuito
  • De pago
  • En la calle

Accesibilidad

  • Entrada
  • Aseo
  • Asientos

Pago

  • Tarjeta
  • Débito
  • Sin contacto

Servicio

  • En el local
  • Servicio de mesa

Comodidades

  • Vegetariano
  • Terraza
  • Wi-Fi
  • Bar en el local
  • Vegano

Ambiente

  • Informal
  • Acogedor
  • De moda
  • Romántico

Mascotas

  • Perros fuera
  • Perros dentro

Destacados

  • Buena carta de vinos
  • Buenos cócteles
  • Buen café
  • Buena selección de cervezas
  • Terraza en la azotea
  • Chimenea

Reservas

  • Se aceptan reservas
  • Reserva recomendada

Ideal para

  • Familias con niños
  • Grupos

Preguntas frecuentes sobre Es Taller Valldemossa

¿Por qué es conocida la cocina de Es Taller Valldemossa?

Por una base mallorquina cargada de ingredientes y especias de medio mundo. Almendras, sobrasada, higos y cordero de la isla conviven con un curry de lentejas de Sri Lanka, un ceviche peruano-tailandés y una ensalada de papaya. Se sirve en tapas para compartir y en raciones más grandes.

¿Quién está detrás de Es Taller?

El cocinero argentino Nicolás Gago Aubert, que vive en Valldemossa. Cocinó en Inglaterra, Francia, Tailandia y Japón, después trabajó once años en Ibiza y cuatro en Mallorca antes de abrir su propia casa en el pueblo. En Valldemossa es una figura conocida.

¿Hay platos vegetarianos, veganos y sin gluten?

Sí, y están previstos desde el principio. En la carta unos símbolos indican qué plato se puede hacer vegetariano, vegano o sin gluten, y algunos ya lo son de partida, como el curry. El cocinero atribuye esa atención a su madre, vegetariana de toda la vida.

¿Conviene reservar mesa en Es Taller?

Es recomendable. La sala es pequeña y la llenan tanto los vecinos del pueblo como los visitantes. Quien quiera sentarse con seguridad, sobre todo fuera en la terraza, hará bien en avisar antes.

¿De dónde vienen los ingredientes?

Una parte crece en el huerto propio detrás de la casa, que se ve desde la sala. De allí sale, por ejemplo, el brimi, un pariente más suave del brócoli. El resto viene en buena medida de productores del entorno, y en la barra también hay nombres mallorquines, como la cerveza de Adalt y los refrescos de Puig.

¿Cómo es Es Taller por dentro?

El local ocupa un antiguo taller mecánico cuyo carácter se ha conservado: suelo de cemento, muebles reutilizados, el viejo cartel del taller en la entrada. Grandes ventanales dan al huerto, hay obras de arte de colores en las paredes y fuera queda una terraza con vistas al huerto y a la Serra de Tramuntana.

Reseñas

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