Happy Dream Bar Restaurante

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Happy Dream Bar Restaurante está en el Carrer de Formentor de Port de Pollença, a una calle de la bahía. Si paseas por el paseo marítimo, pasas de largo: un local estrecho sin vistas al mar, sin gran escaparate y con un número modesto de mesas dentro. Precisamente por eso algunos clientes solo entran al segundo intento — por la noche la sala suele estar llena.

La casa la lleva una familia cubana. Él cocina, ella lleva la sala, la hija echa una mano. Se nota a lo largo de la velada: quien cocina sale de la cocina al final del servicio para preguntar si ha gustado, y quien atiende reconoce a los clientes en la segunda visita.

La cocina es mediterránea, con un acento claro en el arroz, el pescado y la carne del horno de carbón. A eso se suma un toque cubano que está menos en el plato que en la copa.

Happy Dream Bar Restaurante – impresión 1
Imagen: generada con IA – no es una foto del local

Lo que Happy Dream Bar Restaurante pone en la mesa

La carta se apoya en cuatro pilares, y la propia casa los nombra así: paellas, pescado y marisco fresco, carne al horno de carbón y pizzas artesanales.

La paella es la carta de presentación. La hay de marisco, mixta con carne y marisco y de verduras, y se arranca en el momento del pedido en lugar de tenerla hecha. Un detalle que en la isla no se da por sentado: aquí la preparan también para una sola persona.

Del lado del pescado aparecen el rodaballo y el lenguado, además de la lubina y las vieiras, y un arroz con gambas, mejillones y almejas. Entre los entrantes están las croquetas, los pimientos de Padrón y el pan con alioli, junto a una ensalada de queso de cabra. Comer vegetariano o vegano aquí no obliga a componerse el plato con lo que sobra.

Happy Dream Bar Restaurante – impresión 2
Imagen: generada con IA – no es una foto del local

Paella, pescado y el horno de carbón

La carne sale de un horno de carbón, y la casa lo subraya. En la carta figuran el entrecot, un chuletón madurado, las costillas y el solomillo. El chuletón es de Rubia Gallega, la raza gallega apreciada por su infiltración de grasa y su larga maduración; la ración está pensada para dos.

Pero el verdadero fijo es otro: las costillas de cordero, servidas rosadas. Son el plato de carne al que más se vuelve. Las acompañan guarniciones caseras — patatas al horno, verduras asadas, ensalada — y una salsa de setas si se pide.

Las pizzas van en paralelo, con una masa que la casa mantiene más de un día antes de llevarla al horno. Y quien pida algo dulce encontrará un coulant de chocolate con helado o alguno de los postres caseros que van cambiando.

Una familia cubana en Port de Pollença

El nombre del local no dice nada de la cocina, y el origen de quienes lo llevan tampoco está escrito en la carta. Aparece al final de la comida: llega a la mesa un pequeño licor de elaboración propia, receta de la casa, y a veces un ron con él. Los cócteles van en la misma dirección; la sangría y una carta de vinos corta y bien escogida están al lado.

Esa es la mezcla que define esta casa: una cocina de puerto hecha de arroz, pescado y carbón, llevada por alguien que llegó del Caribe, en una sala que parece más un bar de barrio que un restaurante.

La sala, la calle, la noche

El comedor es pequeño, estrecho y luminoso, y se come dentro. No hay terraza sobre el agua, y la casa tampoco la promete. Quien la busque la encuentra unas calles más allá; quien no la necesite gana a cambio un local más tranquilo, donde los vecinos se sientan junto a los visitantes.

El sitio está pensado para familias, y quien organice una celebración privada puede reservar la sala entera: caben hasta cuarenta personas. A esa escala, reservar no es un trámite sino la diferencia entre una mesa y un paseo.

Servicios

Aparcamiento

  • En la calle
  • Gratuito

Accesibilidad

  • Entrada
  • Asientos

Pago

  • Tarjeta
  • Débito
  • Sin contacto

Servicio

  • Para llevar
  • En el local
  • Servicio de mesa

Comodidades

  • Aseo
  • Bar en el local

Ambiente

  • Informal
  • Acogedor

Destacados

  • Buena carta de vinos
  • Buenos cócteles
  • Buen café

Reservas

  • Se aceptan reservas

Ideal para

  • Familias con niños
  • Grupos

Preguntas frecuentes sobre Happy Dream Bar Restaurante

¿Por qué es conocido Happy Dream Bar Restaurante?

Por la paella y por la carne del horno de carbón. La paella la hay de marisco, mixta y de verduras, y se arranca en el momento del pedido en lugar de tenerla hecha. En el apartado de carnes están el entrecot, un chuletón madurado de Rubia Gallega y unas costillas de cordero que muchos clientes repiten en la siguiente visita. A eso se añaden el pescado fresco, el marisco y las pizzas artesanales.

¿Conviene reservar mesa?

Sí, es recomendable. El comedor es estrecho y tiene pocas mesas, y por la noche se llena con regularidad. Quien llega sin avisar puede encontrarse el local completo y tener que volver más tarde. La casa acepta reservas por teléfono, por mensaje y a través del formulario de contacto de su web.

¿Hay platos vegetarianos y veganos?

Sí. En la carta hay una paella de verduras y una pizza vegetariana, además de ensaladas y guarniciones de verdura al horno. También preparan platos veganos. Quien quiera evitar determinados ingredientes hace bien en decirlo al pedir: la cocina es lo bastante pequeña como para adaptarse.

¿Quién está detrás del restaurante?

Una familia cubana. Él cocina, su mujer lleva la sala, la hija echa una mano. Esa cercanía marca la velada: el cocinero sale a las mesas al final del servicio y a los clientes habituales se les reconoce. El origen cubano se nota sobre todo en las bebidas y en el licor que cierra la comida.

¿Cómo es el local y hay vistas al mar?

La sala es pequeña, estrecha y luminosa, y se come dentro. No hay vistas al mar: el local está a una calle del paseo marítimo y tampoco lo anuncia. A cambio se está más tranquilo que en primera línea, y los vecinos se sientan junto a los visitantes. El sitio está pensado expresamente para familias con niños.

¿Se puede alquilar el local para una celebración?

Sí. La casa alquila la sala entera para celebraciones privadas, con capacidad para hasta cuarenta personas. Sirve para comidas familiares, cumpleaños o una cena con compañeros de trabajo. Los detalles se acuerdan directamente con el restaurante, que además repasa el menú con quien organiza.

Reseñas

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