La Bodeguilla casa de comidas Arenal está en la Carrer Berga de S'Arenal, unas calles por detrás de la franja marítima y en el lado llucmajorer de la Playa de Palma. El nombre ya dice de qué va: casa de comidas, en el sentido de siempre. Así se describe la casa a sí misma — casa de comidas, carta y, según sus propias palabras, paellas que los clientes dicen que salen en su punto.
En este tramo de costa eso es una posición tomada a conciencia. Alrededor de la Playa de Palma hay muchos negocios que trabajan para el paso y para la temporada. La Bodeguilla queda apartada del paseo, dentro de la retícula de calles de S'Arenal, los arroces grandes solo se arrancan a partir de dos personas y la carta está pensada para que una mesa comparta varios platos. Es una cocina que da por hecho que vienes acompañado y con tiempo.

Lo que La Bodeguilla pone en la paellera
El arroz es el núcleo de la carta, y en toda su amplitud. Está la paella mixta, la paella de marisco y la paella de verdura, más una paella mixta ciega en la que todo va deshuesado y pelado, de modo que nadie en la mesa tenga que lidiar con cáscaras ni espinas. Se oscurece con la paella negra de sepia, que toma el color de la tinta, y se vuelve más aparatosa con la paella de bogavante. Junto al arroz están las fideuàs, mixta y de mariscos, donde el fideo corto ocupa el lugar del grano y se levanta en el caldo.
Todas estas paellas se arrancan a partir de dos personas. Y quien se lleva una la recibe en la paellera en la que se ha cocinado — un detalle que dice más del negocio que cualquier descripción.

La parte mallorquina de la carta
Junto al arroz está la cocina de la isla, y ahí la casa se vuelve propia. Se cocina arròs brut, el arroz caldoso mallorquín, y no se esconde el trabajo que lleva el fondo: gallina, codornices, perdices, costillejas y setas se hacen juntas antes de que entre el arroz. En la misma línea están los caracoles, a la manera tradicional, un plato que en Mallorca pertenece justo a casas como esta y que aquí figura de verdad en la carta.
El frito aparece en tres lecturas: frito de matanzas según la receta de la matanza, de cerdo y patata; frito de marisco al estilo balear; y frito de cordero. También es mallorquín el tumbet que acompaña al lomo — patata, berenjena, pimiento y tomate, en capas y a fuego lento.
Tapas, marisco y carne
La primera parte de la carta es tapa y ración. Patatas bravas con salsa casera, croquetas en tres versiones — pollo y ternera, jamón ibérico, espinacas —, calamares a la romana, gambas al ajillo, mejillones a la marinera y mejillones rellenos en su concha, además de almejas a la marinera. Los huevos rotos, sobre patatas fritas, llegan con jamón o con chorizo.
En las carnes se mantiene la misma sobriedad: entrecot, cachopo y escalope de ternera, cordon bleu de lomo, pechuga a la plancha con verdura asada y una hamburguesa de elaboración casera. Para quien no come carne, la carta guarda la paella de verdura, las croquetas de espinacas y la verdura asada.
Quién cocina aquí
La casa es un negocio familiar y su historia viene de bastante más atrás que el negocio actual. La Bodeguilla la abrieron en 1967 Tomeu y Francisca, los padres del dueño de hoy; hace unos años la siguiente generación volvió a abrir las puertas y desde entonces la lleva como casa de comidas. El trato en el comedor es, en consecuencia, cercano. Y como el local es pequeño y los arroces necesitan su tiempo, la propia casa pide que reserves mesa con antelación.
Servicios
Aparcamiento
- Gratuito
- En la calle
Accesibilidad
- Entrada
- Asientos
Pago
- Tarjeta
- Débito
- Sin contacto
Servicio
- Para llevar
- En el local
- Servicio de mesa
- Catering
Comodidades
- Aseo
- Vegetariano
- Terraza
- Bar en el local
Ambiente
- Informal
- Acogedor
- De moda
- Tranquilo
Destacados
- Buena carta de vinos
- Buen café
Reservas
- Reserva obligatoria
Ideal para
- Familias con niños
- Grupos



