La Romaguera está en pleno Sóller, en la parte alta del Carrer de Sa Mar, justo donde arranca la callejuela que le dio nombre al restaurante. Lo levantaron dos amigos que quisieron unir fuerzas para hacer realidad una idea común. El resultado es una casa que se sostiene sobre dos patas: tapas de autor, es decir tapas con firma propia, y un chuletón de vaca gallega madurado largamente.
El local ocupa una casa modernista de principios del siglo pasado. El edificio ha conservado su carácter sin quedarse en pieza de museo: el comedor se reparte entre varias salas y una planta superior, y fuera hay una terraza junto a la fachada de piedra. Hay aire acondicionado y wifi, y las mascotas son bienvenidas.
La cocina describe su propia línea como bocados de distintas partes del mundo con un toque mallorquín. La carta se lee exactamente así.

Tapas de autor: la carta de La Romaguera
En la verdura, las alcachofas salen del horno de carbón josper con romesco, crème fraîche y trufa, junto a unos puerros asados con romesco, crema de almendras y tomate asado. La berenjena llega glaseada con teriyaki, con salsa de algas y cebolla encurtida. Las gyozas van rellenas de setas confitadas y llevan crema de trufa y un crujiente de alga nori, y un curry cremoso de miniverduras con coco y cilantro se sirve sobre arroz venere negro.
Del mar llegan zamburiñas gallegas con crema de miso y grosellas, bacalao a la bilbaína con guiso de couscous y cremoso de remolacha, un ceviche de corvina salvaje y un arroz de gamba roja. Croquetas hay dos: una cremosa de pulpo con crema de queso ahumado, otra de jamón ibérico y cecina rebozada en panko grueso.
En la parte de carne está la carrillera ahumada: carrillera de ternera cocinada a baja temperatura, en pan de brioche con burrata ahumada y mahonesa de kimchi. Al lado, un canelón de rabo de toro guisado con parmesano y almendra, tacos de cordero marinado con crema de guacamole, wontones de pato con manzana asada y teriyaki, y un steak tartar de rubia gallega madurada.

Chuletón, vino mallorquín y algo dulce
El chuletón es la otra mitad del concepto: vaca gallega, madurada durante semanas, acompañada de pimientos de piquillo y patatas. Es la única pieza grande de una carta pensada por lo demás para compartir.
La bodega responde con una selección mallorquina poco habitual por lo amplia. Can Axartell, Ribas, Binigrau, Miquel y Toni Gelabert, Can Majoral, Can Vidalet, y con ellos las variedades isleñas callet, mantonegro, gorgollassa y prensal blanc en lugar de los sospechosos habituales. Para terminar hay lemon pie, crumble de manzana con helado de vainilla, cheesecake de pistacho y una mousse de chocolate vegana y sin gluten, además de las hierbas mallorquinas en versión dulce, mezclada y seca.
La casa, la terraza y su sitio en el valle
Sóller es un pueblo donde por la noche se está fuera, y La Romaguera lo aprovecha. La terraza junto a la fachada de piedra forma parte de la casa; dentro, el servicio se reparte con más calma entre las salas y la planta superior.
Cuando a finales de verano se celebra Sant Bartomeu, el patrón del pueblo, con el correfoc recorriendo las calles, la casa se llena y reservar deja de ser una recomendación. Quien prepare una celebración propia puede contratar la cocina fuera del local: el equipo hace bodas, fiestas privadas y comidas de empresa en cualquier punto de la isla y monta el menú junto a los anfitriones.
Servicios
Accesibilidad
- Entrada
- Aseo
Pago
- Tarjeta
- Débito
- Sin contacto
Servicio
- Para llevar
- En el local
- Servicio de mesa
- Servicio en mostrador
- Catering
Comodidades
- Vegetariano
- Terraza
- Wi-Fi
- Bar en el local
- Vegano
Ambiente
- Informal
- Acogedor
- De moda
- Romántico
Destacados
- Buena carta de vinos
- Buen café
- Chimenea
Reservas
- Se aceptan reservas
- Reserva recomendada
Ideal para
- Familias con niños
- Grupos



