Los Arcos está en la Carrer Monturiol de Cala Ratjada, y la descripción más certera de esa ubicación la da la propia casa: escondido entre las calles de Cala Ratjada, cerca del puerto. No es una mesa en el paseo marítimo, sino una dirección en las calles de detrás, de esas a las que se va porque alguien te ha hablado de ellas. Aquí se cocina desde 1997, mediterráneo y español, y la casa se define sin rodeos como un restaurante tradicional y familiar.
Los clientes de habla alemana describen Los Arcos más o menos como él mismo se presenta: rústico y con carácter, español de temperamento, algo apartado de la zona más concurrida — no un local pensado para el paseante. El ambiente se considera acogedor, el servicio cercano, y la relación entre lo que se recibe y lo que cuesta aparece con llamativa frecuencia en los comentarios. Hay terraza; dentro puede haber ruido, y por eso algunos prefieren sentarse fuera.

Lo que Los Arcos pone en la mesa
La carta se ordena bajo tres epígrafes: carnes, pescados y arroces. En las carnes hay entrecot de ternera, chuletas de cordero mallorquín y la parrillada de carne. Es una cocina sin contorsiones: piezas en las que un trabajo descuidado no tendría dónde esconderse.
Entre los pescados, la carta ofrece lenguado a la plancha, filete de salmón a la naranja y la parrillada de pescado. El pescado y el marisco son también aquello a lo que más vuelven los comentarios de los clientes: junto a la paella reaparecen una y otra vez las gambas, la dorada y el entrecot.

Paella, fideuà y la cocina de arroces
Los Arcos es conocido sobre todo por sus arroces. En su propia página de Facebook la casa se resume en la fórmula más breve posible: restaurante familiar español, paellas caseras. Se puede elegir entre paella mixta, paella de pescado y marisco, paella vegetariana y paella negra. Junto a ellas está la fideuà, en la que los fideos ocupan el lugar del arroz.
En las opiniones de los clientes, la paella es el plato que más se elogia. Esas mismas voces señalan que la comida puede tardar cuando hay mucha gente: es una casa en la que uno se acomoda y se toma su tiempo.
Recetas familiares y el huerto propio
La casa dice ella misma a qué atribuye su historia en el mundo de la gastronomía: a la familia, al equipo que hace tiempo se convirtió en parte de ella y a los productos frescos que llegan directamente del huerto. Los platos se elaboran con recetas familiares, con los mejores productos de la isla y con la verdura del huerto propio.
Eso explica que la carta se lea con tanta calma: no necesita sorprender, porque el producto hace el trabajo. Los platos típicos de la gastronomía mallorquina y española están aquí tal como una familia los ha ido asentando con los años.
Reservar, llevar y celebrar
Conviene asegurarse la mesa con antelación; los clientes de habla alemana lo dicen sin rodeos: sin reserva hace falta suerte. Se reserva por teléfono, por correo electrónico o a través del sistema de reservas propio de la casa. La web funciona en español, catalán, inglés y alemán, y ofrece la carta descargable en cada uno de esos idiomas.
Todos los platos se pueden pedir para llevar, arroces y fideuàs incluidos. Y quien quiera celebrar algo está en el sitio adecuado: la casa organiza expresamente eventos y cumpleaños, y escribe que le encanta disfrutarlos con sus clientes.
Servicios
Aparcamiento
- Gratuito
- En la calle
Accesibilidad
- Entrada
- Aseo
- Asientos
Pago
- Tarjeta
- Débito
- Sin contacto
Servicio
- Para llevar
- En el local
- Servicio de mesa
- Servicio en mostrador
Comodidades
- Terraza
- Wi-Fi
- Bar en el local
- Vegano
Ambiente
- Informal
- Acogedor
Destacados
- Buena carta de vinos
- Buen café
Reservas
- Se aceptan reservas
- Reserva recomendada
Ideal para
- Familias con niños
- Grupos



