Ninola Taberna Mediterránea

Palma · Restaurantes · Nivel de precios: Moderado · 20–30 € · 4.9(533)Google

Precio según Google

Ninola Taberna Mediterránea es un local pequeño de la Avinguda Gaspar de Bennàssar, en el norte de Palma, donde dos personas hacen prácticamente todo. Roberto está en la cocina, Mónica en la sala — no hay más personal, y de ese único hecho se deriva lo demás: pocas mesas, una carta corta y una pasta que nace en la casa en lugar de salir de un paquete.

Los dos proceden de la zona costera de la región de Bolonia, y se nota en la cocina. Ninola no es una pizzería ni quiere serlo. Aquí se cocina la cocina tradicional de su tierra de origen, ampliada con platos de inspiración mediterránea — y con algún que otro guiño a la isla en la que está el local. Salvo los helados, prácticamente todo se elabora allí mismo.

La clientela es mayoritariamente autóctona, lo que en Palma dice bastante. La Guía Repsol distingue la casa con un Solete, y la recomendación que aparece en la guía es de la cocinera mallorquina Maca de Castro, que destaca sobre todo la pasta que cambia de un día para otro.

Ninola Taberna Mediterránea – impresión 1
Imagen: generada con IA – no es una foto del local

Pasta artesanal en Ninola Taberna Mediterránea

La oferta es deliberadamente limitada: media docena de entrantes pequeños para compartir, otros tantos platos de pasta, algo de carne y pescado y postres caseros. La carta cambia a menudo porque se ajusta a lo que da el mercado, y la pasta cambia casi a diario.

El resultado se lee en los platos. Unos ravioli de cebolla caramelizada, salsa de parmesano y reducción de Jerez sacan su dulzor de la propia cebolla. Los gnocchi de sémola rellenos de calabaza llegan con mantequilla de anchoas y almendras tostadas — una combinación que rara vez se ve escrita. Los strozzapreti, hechos a mano y por eso de forma irregular, ligan bien la salsa de un ragú de rabo de toro. También hay tagliatelle al estilo boloñés, y el plato del día suele ser una pasta o un risotto.

Ninola Taberna Mediterránea – impresión 2
Imagen: generada con IA – no es una foto del local

Lo que llega a la mesa además de la pasta

Es en los entrantes donde la ampliación mediterránea se ve con más claridad. Ahí está un petit choux con relleno vegetariano de finas láminas de calabacín, encurtidos, tomates secos, olivada y queso fresco, y también una coca de higos, gorgonzola y sobrasada — el guiño más evidente a la cocina isleña. Se pueden pedir además unos huevos con frito de espinacas, parmesano y balsámico, y una burrata a la parmigiana con pesto de albahaca y berenjena asada.

Del mar llega, entre otras cosas, un calamar a la parrilla relleno con sus propias patas y servido sobre una costra de risotto tostada en la sartén, con limón y romero — una pieza grande que se presta a compartir. En general las raciones son generosas, y merece la pena pedir varios platos y ponerlos en el centro de la mesa. Para terminar hay tiramisú casero, que llega a la mesa en un frasco.

Dos personas, una sala pequeña

La sala es pequeña y tiene pocas mesas. No es casualidad sino cálculo: entre dos solo se puede atender a tantos comensales como la cocina realmente abarca, y esa cuenta sale a favor del cliente. Aun así conviene reservar con tiempo — o precisamente por eso, porque la casa tiene fama entre los vecinos y las plazas vuelan.

Mónica explica los platos en la mesa y aconseja con gusto; quien se deja aconsejar suele comer mejor. El local es accesible y hay tronas para niños. Y con la cuenta llega a la mesa una bombonera con caramelos.

El barrio de la Avinguda Gaspar de Bennàssar

La avenida lleva el nombre del arquitecto Gaspar Bennàssar, que proyectó el Coliseu Balear — la antigua plaza de toros, que está unos números más allá en la misma calle y hoy se conoce sobre todo por los grandes conciertos de verano de la isla. El barrio de alrededor pertenece al primer anillo del Ensanche y es una zona de vivienda, no de paso turístico.

A poca distancia quedan las calles comerciales Arxiduc Lluís Salvador y Blanquerna, donde se concentra el comercio de barrio del norte. Que Ninola esté aquí y no junto al puerto explica bastante sobre quién come en él.

Servicios

Aparcamiento

  • En la calle
  • Gratuito

Accesibilidad

  • Entrada
  • Aseo
  • Asientos

Pago

  • Tarjeta
  • Débito
  • Sin contacto

Servicio

  • En el local
  • Servicio de mesa

Comodidades

  • Wi-Fi
  • Bar en el local

Ambiente

  • Informal
  • Acogedor
  • De moda

Mascotas

  • Se admiten perros

Destacados

  • Buena carta de vinos
  • Buen café

Reservas

  • Se aceptan reservas
  • Reserva recomendada

Ideal para

  • Familias con niños

Preguntas frecuentes sobre Ninola Taberna Mediterránea

¿Por qué es conocido Ninola Taberna Mediterránea?

Por su pasta casera. Los platos de pasta se elaboran en el propio local y cambian casi a diario, porque la carta se ajusta a lo que ofrece el mercado. Son característicos los strozzapreti hechos a mano con ragú de rabo de toro, los ravioli de cebolla caramelizada y los tagliatelle al estilo boloñés.

¿Conviene reservar mesa?

Sí, y con tiempo. La sala es pequeña y tiene pocas mesas, porque Roberto y Mónica llevan el local entre los dos y la cocina no acepta a propósito más comensales de los que puede atender con la misma calidad. La casa tiene fama entre los vecinos, así que las plazas vuelan.

¿Hay platos vegetarianos?

Sí, varios. El petit choux lleva un relleno vegetariano de finas láminas de calabacín, encurtidos, tomates secos, olivada y queso fresco. A ello se suman los ravioli de cebolla caramelizada con salsa de parmesano, la burrata a la parmigiana con pesto de albahaca y berenjena asada, y los huevos con frito de espinacas, parmesano y balsámico.

¿Quién está detrás de Ninola?

Roberto y Mónica, una pareja procedente de la zona costera de la región de Bolonia. Él cocina, ella lleva la sala y explica los platos en la mesa. No hay más personal, y salvo los helados prácticamente todo se elabora en la casa.

¿Cuánto tiene de mallorquina la cocina?

La base es la cocina tradicional de la región de origen de los dos, ampliada con platos mediterráneos. El guiño más claro a la isla es una coca de higos, gorgonzola y sobrasada. Por lo demás, el vínculo isleño se nota sobre todo en una carta que sigue lo que da el mercado.

¿El local es accesible y apto para familias?

El local es accesible sin escalones y dispone de tronas para niños. Como la sala es pequeña y tiene pocas mesas, a los grupos grandes les conviene reservar de todos modos. Las raciones son generosas y están pensadas para compartir, algo que funciona bien en una mesa familiar.

Reseñas

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