O Castro es una taberna gallega en Ets Hostalets, un barrio residencial tranquilo del este de Palma. El nombre ya delata su procedencia: la O en lugar de un El es gallega, y la cocina va en la misma dirección. Tras una puerta discreta se abre una sala pequeña con pocas mesas, y en la carta figura casi únicamente lo que viene del Atlántico.
La casa apuesta por el producto y no por la puesta en escena. La carta es deliberadamente corta, las raciones son generosas y en la mesa el camarero te dice qué marisco ha entrado fresco. La vajilla y los cubiertos son sencillos, las servilletas de papel y no hay manteles. No es un descuido, sino una postura: en O Castro cuenta lo que hay en el plato, no aquello sobre lo que se apoya.

Lo que sale de la cocina de O Castro
El plato más conocido es el pulpo á feira, el pulpo gallego. Llega sobre una base de cachelos tibios, las patatas cocidas con su piel, con pimentón y aceite de oliva en abundancia. Casi tan citadas son las zamburiñas, que se hacen apenas un momento en la plancha y se sirven con un toque de balsámico. Para muchos comensales son lo mejor de la carta.
A su alrededor está todo lo que define a una taberna gallega: navajas, almejas a la marinera, berberechos, gambas y ostras, además de rabas y calamares a la andaluza. De la cocina salen también croquetas caseras, tortilla y pimientos de Padrón. Y están los platos de cuchara en los que se juntan mar y tierra: un guiso de pulpo y alubias con bastante verdura, coronado por una vieira, o unos callos con garbanzos de sorprendente ligereza. Para empezar, la casa suele poner en la mesa un trozo de empanada de atún.
Los postres son caseros y de intención claramente gallega: compota de manzana con queso fresco gallego, helado y miel, además de queso de tetilla y el clásico queso con membrillo.

Una sala pequeña, pocas mesas
El local es pequeño y no pretende parecer más grande. Mesas con pies de fundición, sillas tradicionales, decoración contenida: aquí el ambiente lo crean la estrechez y el trajín, no el mobiliario. Al entrar se nota enseguida cuántos de los comensales son clientes habituales.
Detrás de O Castro está José Carballo, un gallego que lleva además una segunda taberna en Palma. Ambas siguen la misma idea: buen género, precio ajustado y ningún aparato alrededor.
Vinos del noroeste gallego
La carta de vinos es corta y coherente. Se apoya en productores de las Rías Baixas y de la Ribeira Sacra, el albariño es cosa hecha, y entre medias aparece algún Ribera. Una particularidad es el ribeiro turbio, un blanco sencillo y sin complicaciones que se sirve en copas recién sacadas del congelador. Con el marisco funciona sorprendentemente bien. En la estantería hay también ginebras elaboradas en Galicia.
Merece la pena reservar
La sala tiene pocas plazas y suele estar llena. Sin reserva puede ocurrir que te tengas que volver por donde has venido. Si tienes mesa, tómate tu tiempo y hazle caso a lo que recomienda la casa: el género fresco del día no está impreso en la carta, se canta.
Servicios
Aparcamiento
- En la calle
- Gratuito
- De pago
Accesibilidad
- Asientos
Pago
- Tarjeta
- Débito
- Sin contacto
Servicio
- En el local
- Servicio de mesa
Comodidades
- Aseo
- Bar en el local
Ambiente
- Informal
- Acogedor
- De moda
- Tranquilo
Destacados
- Buena carta de vinos
- Buen café
Reservas
- Se aceptan reservas
- Reserva recomendada
Ideal para
- Familias con niños



